Cada día se parecen más, tanto que incluso cuando comparten vídeos bailando juntas muchos apuntan que parecen hermanas. Y es que Mar Saura y su hija, Claudia, son como dos gotas de agua, y no solo porque la genética manda, sino porque parece que por la actriz y presentadora no pasan los años. El pasado mes de octubre, Mar cumplió 50 años y está igual que cuando, a finales de los noventa, comenzó a trabajar en televisión. No ha firmado ningún pacto con el diablo para conseguirlo (o al menos, que sepamos); a ella le gusta cuidarse por dentro y por fuera y, también, la felicidad se refleja. Tanto en su vida profesional como en la personal.
Ha cumplido 20 años de matrimonio con Javier Revuelta del Peral, abogado del Estado y presidente de la Real Federación Hípica Española; no puede estar más orgullosa de sus dos hijos, Claudia, de veinte años, y Javier, de doce; sigue trabajando como presentadora y actriz y, además, detrás de las cámaras, como productora y dirigiendo, y tiene su propia línea de cosmética vegana.
Para Claudia, su madre no es solo un referente, sino también una amiga con la que comparte aficiones y estilo, como en estas imágenes, en las disfrutan de una jornada de compras, ambas con abrigo de paño y botas de tacón, que Mar combinó con un vestido y su hija con pantalón. Coordinadas, pero sin caer en lo previsible, madre e hija apuestan por una pieza similar. Las dos coinciden en un detalle que deja claro su filosofía de estilo: las botas altas de piel con tacón. Porque eso de sacrificar el glamour en nombre de la comodidad no va con ellas; incluso para un día ajetreado de compras, la estética sigue siendo irrenunciable.
El broche final de sus estilismos llega con el complemento estrella, elegido también al unísono: la bufanda. Un accesorio que no solo abriga, sino que eleva el conjunto y define la personalidad de cada una. Mar se decanta por un modelo con acabado de pelo sintético, una de las grandes tendencias avaladas por las últimas pasarelas, mientras que Claudia apuesta por un pañuelo más fino y delicado. Dos elecciones distintas, pero igualmente reveladoras, que demuestran que el estilo, cuando es auténtico, se hereda, se comparte y se reinventa.
Sin embargo, en el terreno profesional, Claudia no ha querido seguir sus pasos profesionales de su madre delante de las cámaras, ya que, al cumplir 18 años, comenzó un doble grado de Administración de Empresas y Relaciones Internacionales. Aun así, Mar ha confesado en varias ocasiones que su hija no se mantiene al margen: sí colabora con ella en su firma de cosmética, aportando ideas frescas y un toque innovador que demuestra que la creatividad también corre por sus venas. Además, ha heredado de su padre una pasión intensa por la hípica, un mundo que la conecta con la disciplina, la elegancia y la constancia que su disciplina conlleva.
Pero, como bien se sabe, en la vida nada es definitivo; quizás, en algún momento, Claudia se deje tentar por los focos, probando suerte con algunos pinitos como actriz en una serie, anuncio o película, o quién sabe, siguiendo la estela de su madre como modelo, tal como Mar lo hizo en los primeros años de la década de los noventa, cuando su nombre comenzó a brillar en las pasarelas.
Sea cual sea el camino que decida tomar, su madre se siente irremediablemente orgullosa de ella, y eso es lo que realmente importa. No importa si el sendero es fácil o difícil, lleno de certezas o de desafíos: el amor y la admiración de su madre siempre estarán allí, acompañándola en cada paso, recordándole que su valor y esfuerzo (al igual que su estilo) son inquebrantables.







