Han pasado dos años desde que comenzó una de las peores pesadillas de Chiara Ferragni durante la que se cuestionó todo lo que rodeaba a la figura de la prescriptora. Su vinculación en el caso Pandoro Gate supuso una devaluación de su imagen tras verse sumergida en una polémica internacional que terminó en juicios y en pérdidas , sin dejar de estar en el punto de mira. A principios de semana conocíamos que la empresaria había sido absuelta por la justicia y hoy, la 'reina' de las influencers, celebra el fin de esta etapa tan complicada con un comunicado donde confiesa cómo ha vivido ella estos dos años. "Mi caso se cerró ayer con un sobreseimiento. El juez determinó que ni siquiera existían las bases para un juicio penal. Es una afirmación sencilla, técnica y definitiva desde el punto de vista jurídico. Y es correcto empezar desde aquí", han sido sus primeras palabras.
"Estos dos años han sido todo menos sencillos. No porque dudara de mí misma, sino porque vivir bajo un juicio constante, sin poder responder, sin poder explicar, te pone a prueba", comienza Chiara, indicando que "siempre he asumido la responsabilidad por la publicidad engañosa". "Entendí que era un error y era correcto reconocerlo. Lo hice: pagué, corregí y me disculpé. Mis honorarios en esas campañas eran fijos, no ganaba por ventas", explica, subrayando que en ese momento "estaba en la cima de mi imagen y de mi carrera". "No había ninguna razón económica ni de sentido común para que yo engañara a nadie", reafirma.
"Es exactamente por eso que una cosa es un error administrativo y otra es un delito penal. Nunca han sido lo mismo. La decisión de ayer no es una absolución a medias, como algunos han intentado sugerir. Es algo aún más claro: significa que este caso, tal como se había construido, ni siquiera tenía fundamento legal para existir como proceso penal", afirma rotundamente. "No se trata de 'no sabemos cómo se desarrolló', sino de 'no había motivos para iniciar un proceso penal'".
Dos años muy complicados
En el escrito, donde Chiara relata cuáles han sido sus sentimientos a lo largo de este complejo proceso judicial, admite que "esta es quizás la parte más fuerte de todas", explicando que esta incorrecta denominación de lo sucedido "significa que durante dos años estuve estancada, expuesta, juzgada... por algo que nunca debió haber tenido este camino en primer lugar".
Además, afirma que "no hablo desde la ira, hablo con plena conciencia" y "con la claridad de quien sabe que afrontó todo sin huir, sin esconderse, respetando la justicia y el silencio", subrayando que lo hizo "aún cuando era lo más difícil de hacer". "Hoy no estoy celebrando una victoria. Hoy estoy cerrando un capítulo", ha finalizado.
El fin de la pesadilla
Fue este pasado 14 de enero cuando conocíamos las fantásticas noticias para Chiara tras más de dos años envuelta en una batalla judicial que parecía no tener fin. "Estoy muy feliz, ha terminado la pesadilla", anunció en la entrada del Tribunal de Milán, al que accedía a primera hora del miércoles, "confiada y tranquila", para conocer qué decisión había tomado el juez encargado del caso, Ilio Mannucci Pacini.
Además, dio las gracias a su equipo y a todos los que le han brindado apoyo y cariño en esta etapa tan complicada. "Agradezco a mis abogados y a mis seguidores que, durante dos años, me han apoyado hasta aquí. Estamos todos emocionados", dijo ante los medios durante esta misma jornada.
Optimista, a pesar de todo
Este jueves, 15 de enero, poco después de que Chiara publicara el mencionado comunicado, la influencer compartía una entrevista que había concedido al medio italiano Corriere Della Sera. En ella, se sincera y recapitula los errores y qué podría haber hecho mejor cuando comenzó el Pandoro Gate. "Han sido dos años en los que todo lo que podía salir mal, salió mal", ha indicado, explicando que, a pesar de esto, "siempre pensé que tenía que haber un final feliz" ya que "no había fundamento para llamarlo fraude".
Además, ha confesado que, si pudiera volver atrás, "me rodearía de gente con más experiencia", tanto como "empresaria, influencer y celebridad", porque "siempre cometeré errores". "La gente me veía perfecta, pero también soy humana, tengo sentimientos", ha explicado, subrayando que "jamás en mi vida me hubiera imaginado ser investigada y acusada en un caso penal". "Eso fue lo que más me dolió", indica.
A qué se enfrentaba
El juicio comenzó en noviembre de 2025 —Chiara se enfrentaba a un año y ocho meses de prisión—y, durante el transcurso de este, defendió su postura inocente y aseguró reiteradamente que no se lucró con el supuesto fraude agravado con la venta de los pandoros —promocionados con su marca con fines benéficos—.
Sin embargo, la pesadilla de la prescriptora comienza a finales de 2022, cuando esta promocionó una edición especial de uno de estos dulces tradicionales italianos, de la marca Balocco, que prometía venderse con fines benéficos. “Chiara Ferragni y Balocco apoyan al Hospital Reina Margarita de Turín financiando la adquisición de nueva aparatología que permitirá explorar nuevas sendas en la cura terapéutica de niños con osteosarcoma y sarcoma de Ewing”, afirmaban en ese entonces.
Tiempo después, cuando la campaña se hizo pública, salió a la luz que la empresa alimentaria ya había hecho un pago al centro sanitario y que Chiara había cobrado por esta colaboración, como si se tratase de un trabajo más —por lo que la donación que habían prometido no dependía de las ventas—. Tras esto, las denuncias y las problemáticas judiciales comenzaron a afectar a la influencer, que fue multada por "práctica comercial incorrecta", anunciando después una donación de un millón de euros al mencionado hospital.










