Con cinco días de celebraciones, en un enclave paradisíaco y rodeados de amigos, Gigi Sarasola y Sara Zaldívar cumplieron su sueño de casarse en Punta Cana, en una boda en la que no han faltado detalles llenos de significado y muchas sorpresas. A pesar de elegir un lugar a más de 6.000 kilómetros de España para su “sí, quiero”, sus familiares y su círculo de amigos más cercano no quisieron perderse este momento tan señalado y cambiaron sus tradiciones en estas fechas para estar a su lado. “Al principio, la gente nos decía que estaba lejos y cómo que no lo hacíamos más cerca. Nos encontramos con ciertas reticencias, la verdad. Pero empezaron a animarse y todo el mundo ha estado súper entusiasmado”, confesaba el empresario.
Lejos del frío invierno de nuestro país, los novios y sus 150 invitados pasaron varios días en la playa, donde empezaron los festejos con muchas actividades el día 29 y dieron la bienvenida al año nuevo. Un anticipo de lo que sería su gran día, que tuvo lugar el sábado 3 de enero al atardecer en Playa Blanca, en Punta Cana Resort, y donde no solo el vestido de la novia fue una de las sorpresas, sino también el oficiante de la boda.
Gonzalo de la Cierva, duque de Terranova, fue el encargado de la ceremonia y ya tenía experiencia en ese papel porque fue nombrado segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Navalagamella (Madrid) en 2019, cargo que ejerció durante un tiempo. Para los novios él era la persona más indicada para casarlos, no solo por haber oficiado boda anteriormente, sino por la gran amistad que los une. “Es muy amigo nuestro de siempre, como de su mujer, Patricia. Además, puede oficiar bodas porque es teniente de alcalde y, de hecho, las hace muy bien. Además, con ese talante y esa presencia… Era la persona ideal”, nos explica Gigi.
Gonzalo viajó a República Dominicana junto a su mujer, Patricia Olmedilla, y sus tres hijas, María, de 17 años, Sofía, de 14, y Alejandra, de 7, que fue una de las damitas de los novios. Gonzalo ejerció como ejecutivo hasta que contrajo matrimonio con la empresaria y comunicadora y pasó a dedicarse al mundo de la ganadería y la agricultura.
Él no fue el único en tomar la palabra durante la ceremonia, también lo hicieron las dos damas de honor de la novia, Ishtar Espejo y Carmen Panadero –directora de la fundación Aladina y presidenta de Wires, respectivamente–, además de Samantha Vallejo-Nágera, testigo del novio, y su hijo Roscón. Todos les dedicaron emotivas palabras, con las que, una vez más, Gigi y Sara se sintieron muy queridos por sus invitados.









