Pocas historias de amor en el Hollywood actual poseen el aura de elegancia y estabilidad que rodea a George y Amal Clooney. Desde que se dieron el “sí, quiero” en aquella inolvidable boda en Venecia, la pareja se ha convertido en el referente de un compromiso sólido y maduro. Sin embargo, lo que muchos consideran una utopía, George lo afirma con la tranquilidad de quien ha encontrado su lugar en el mundo: en más de una década de matrimonio, nunca han tenido una discusión. A sus 64 años, el protagonista de Ocean's Eleven ha vuelto a reafirmar esta sorprendente declaración en una reciente charla con el Los Angeles Times. Ante la incredulidad del entrevistador, el actor fue tajante al confirmar que su armonía conyugal es, efectivamente, "cierta". Pero, ¿cuál es el secreto para que dos personas con agendas tan intensas y personalidades tan fuertes no hayan cruzado una palabra más alta que la otra en once años?
La respuesta del actor estadounidense es tan sencilla como profunda: la madurez. George Clooney no es el mismo hombre que cautivó al mundo en la serie Urgencias. El actor bromea con que el hecho de haberse casado con 52 años le otorgó una perspectiva que la juventud suele nublar. "Hay una diferencia. Yo tenía 52 años. Hay una razón por la que las tarifas de los seguros cuando tienes entre 16 y 25 años están por las nubes: es la agresividad", explicó con su habitual sentido del humor.
Para el actor, la clave reside en haber abandonado la necesidad de imponer su criterio. "Estoy en un lugar de la vida muy diferente ahora. Me siento mucho más seguro y también tengo menos ganas de ganar discusiones. Cuando eres joven, intentas ganarlo todo", admitió con una honestidad desarmante. Esta serenidad ha sido el pilar de su relación con Amal, a quien describe no solo como su esposa, sino como la persona que cambió radicalmente el guion de su vida.
El giro inesperado de un "soltero de oro"
Hubo un tiempo en que George Clooney era el soltero más codiciado y un firme defensor de su independencia. Sin embargo, el destino tenía otros planes. "No tenía intención de volver a casarme, pero me enamoré locamente de la persona que cambió eso", confiesa hoy. El impacto de Amal en su existencia fue total: "Tenemos hijos. Yo no quería tener hijos. Todo cambió porque conocí a esta persona increíble".
Al recordar sus primeros pasos como marido y mujer, George mantiene el entusiasmo de aquel primer día. "¿Mi veredicto sobre ser el señor y la señora Clooney? Se siente condenadamente bien", aseguró, rescatando aquellas palabras que ya pronunció tras su romántico enlace italiano. Para él, Amal es un faro de inspiración constante: "Es brillante y defiende cosas que importan, se opone a cosas que importan... También es hermosa y divertida, tiene el mejor sentido del humor y es la madre más extraordinaria". Su admiración es tal que no duda en afirmar: "No estar casado con ella habría sido un desastre".
Paternidad a los 64: "Nunca digas nunca"
La llegada de los mellizos Ella y Alexander en 2017 terminó de transformar las prioridades del actor. A pesar de su apretada agenda como director y actor —recientemente ha estrenado la película Jay Kelly—, Clooney ha decidido que el éxito profesional ya no es su motor principal. "Quiero trabajar, pero no quiero llenar mi vida de trabajo", señaló en el programa CBS Sunday Morning.
En esta etapa vital, George tiene claro que el tiempo es el lujo más valioso. "Tenemos que concentrarnos en pasar tiempo con nuestra familia, pasar tiempo con la gente que amamos. Al final de la vida, nadie va a decir que ojalá hubiese trabajado más", reflexionó con serenidad. Por ello, es habitual verle plenamente integrado en la rutina de sus hijos de ocho años: "Yo los llevo a la escuela la mayor parte de las veces, lo cual es divertido, y Amal está muy presente, muy encima. Es una madre tan genial... tenemos hijos muy felices".
Risas y lecciones para el futuro
Con su característico ingenio, George no teme bromear sobre el futuro y los posibles errores que pueda cometer como padre. "Puede que nuestros hijos en unos diez años estén en terapia diciendo que nuestros padres no fueron geniales", comentó entre risas, para luego añadir una reflexión llena de humanidad: "Todo el mundo se equivoca en algún momento del camino y por eso solo estamos tratando de hacerlo lo menos posible".
Lo que parece evidente es que, en la residencia de los Clooney, ya sea en su idílico refugio del Lago Como o en su casa de Londres, lo que reina es la alegría. El actor, que un día dijo "nunca digas nunca" sobre la posibilidad de formar una familia, vive hoy la recompensa de haber dejado que la vida le sorprendiera. La historia de George y Amal nos recuerda que, a veces, el amor llega precisamente cuando uno cree que ya lo ha visto todo, para enseñarnos que ganar una discusión no es nada comparado con la paz de un hogar compartido.













