Nos llegan buenas noticias sobre el estado de salud de Sara Carbonero. La periodista, que fue ingresada en el hospital José Molina Orosa de Lanzarote el pasado 2 de enero y tuvo que ser intervenida de urgencia la tarde del 5, víspera de Reyes, se recupera favorablemente en planta después de casi una semana en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Pero hay más. Según ha contado a ¡HOLA! su círculo más cercano, Sara está estable y evolucionando acorde a lo esperado, a pesar de que "esta intervención la ha cogido menos fuerte".
La prueba de su mejoría
Sara se recupera poco a poco en planta del centro hospitalario una vez abandonada la UCI. La prueba de ello es que "ya está activa en redes, responde a los mensajes" y que, "aunque su recuperación es lenta, evoluciona favorablemente", nos cuentan sus allegados. Tanto es así que "el lunes puede que reciba buenas noticias".
Aunque no tenemos la confirmación, podríamos estar hablando de una posible fecha de alta, a juzgar también por las últimas palabras de Iker Casillas, exmarido de Sara y padre de sus dos hijos, que esta misma semana hacía unas declaraciones tranquilizadoras: "No hay de qué preocuparse, por suerte. En cuanto pueda viene. Date cuenta de que han sido unas fechas señaladas y entonces es más complicado. Ya va a venir pronto", dijo.
Jota, siempre a su lado
Sara, que cumplirá 42 años el próximo 3 de febrero, está muy bien acompañada durante su estancia en el hospital. De su lado no se ha movido en ningún momento Jota Cabrera, su pareja desde hace poco más de un año. El empresario, que acompañó a la periodista hasta la misma puerta del quirófano, ha estado día y noche junto a Sara, mostrándole su apoyo en una situación delicada y vulnerable para ella, lejos de su casa y con un ingreso urgente e inesperado.
Sara había despedido el año en La Graciosa, donde la familia de él posee una propiedad, y, cuando comenzó a sentirse indispuesta, aún se encontraba en tierras canarias. De hecho, en el hospital de Lanzarote —donde fue intervenida— pasó una fecha muy especial para ella: el cumpleaños de su hijo mayor, Martín, que el pasado 3 de enero cumplió 12 años y con quien no pudo celebrarlo físicamente. De hecho, Sara tenía previsto viajar a la península para estar con el niño, pero no pudo ser.
Junto a ella también ha estado la periodista Isabel Jiménez, su amiga del alma, hasta que tuvo que volver a Madrid para hacerse cargo de sus obligaciones. Entre ambas mujeres existe un vínculo que ya se ha convertido en familiar. La amistad entre ellas, que se llaman una a la otra "comadre", es muy profunda y duradera y va más allá de la profesión.
Desde su habitación de hospital, Sara empieza a asomarse ahí fuera, a ese mundo digital que se preocupa por ella, está pendiente de su evolución y se agarra con fuerzas a un 'me gusta' o un emoji como señal de su mejoría.











