La muerte de Philippe Junot el pasado jueves a los 85 años ha dejado un profundo vacío entre sus seres queridos, quienes están rindiéndole tributo durante los últimos días desde que conociéramos la triste noticia. La última en pronunciarse públicamente ha sido este sábado Nina Wendelboe-Larsen, exmujer del empresario francés y una de las personas más importantes de su vida. "Creamos una familia maravillosa con los mejores hijos inimaginables", comenzaba diciendo la madre de Isabelle Junot en sus redes sociales, sobre el legado que construyó junto al que antes fuera primer marido de la princesa Carolina de Mónaco. "Tuvimos un divorcio amistoso y al final fue mi mejor amigo", añadía a continuación la exmodelo danesa con mucha franqueza, recordando que su separación (a finales de los 90) fue en buenos términos e incluso acabaron llevándose de maravilla.
"Vivió al máximo y ahora le deseo un buen viaje", ha escrito Nina a la hora de definir el carácter y la personalidad del hombre al que apodaban 'el emperador de la noche' en la Costa Azul, encarnando este como nadie ese espíritu del eterno seductor y bon vivant. "Lo hizo bien en esta vida y estoy segura de que se las arreglará bien en el futuro, pero lo extrañaré", concluía Wendelboe-Larsen al confesar, por último, cómo lo va a echar de menos. Unas palabras que plasmaba después de que su primogénita, Victoria Junot, hablara antes de cómo vivió ella la separación de sus padres, compartiendo a su vez varias imágenes del pasado cuando estos eran pareja. "¡Guau! Qué fotos tan hermosas, gracias. Es lindo recordar cada momento", señalaba la exmaniquí nórdica sobre las instantáneas que ha publicado su hija.
La mayor de los hermanos, al echar la vista atrás, afirmaba que "recuerdo brevemente que se 'divorciaron' en algún momento de nuestra juventud, pero nunca dejamos de ser una familia. Mantuvimos el respeto y el apoyo entre nosotros", ha querido poner de relieve. "Deseo eso para cualquier niño o persona en este planeta", agregaba. "La vida pasa, pero fuimos unos privilegiados por estar rodeados de tanto amor. Y también de diversión, por supuesto", se ha felicitado. Finalmente, valoraba el papel fundamental de su madre para que todo esto haya sido posible, lanzándole esta sentida dedicatoria. "Gracias, mamá, por tu cuidado y tu lealtad hasta el último momento", le ha dicho. Isabelle Junot, por su parte, también hacçia hoy su particular homenaje a su padre, reconociendo que "no hay palabras para explicar el hueco que nos deja".
Philippe y Nina se casaron en octubre de 1987 en una romántica boda celebrada cerca de Copenhague, enlace que fue también portada de la revista ¡HOLA!. Tuvieron tres hijos, y su matrimonio se prolongó durante casi una década, para después tomar caminos por separado (él rehizo su vida y tuvo otra hija junto a la modelo sueca Helen Wendel). Pese a la ruptura, su relación de profundo respeto y cariño jamás se perdió, manteniendo siempre el contacto y demostrando que eran dos ex muy bien avenidos. Les unía también su papel de abuelos, ya que sus tres nietos (y el cuarto que viene en camino) eran su alegría. El promotor inmobiliario galo siempre tuvo además una estrecha vinculación con España, especialmente con Marbella, donde poseía una casa y forjó grandes amistades entre la jet set española durante la década de los 60. Ya en los albores de su vida, eligió Madrid para instalarse en la que era su principal residencia, cerca de su hija Isabelle y de su nieta Philippa, nombrada así en su honor.







