Una mujer plena. Completa. Sin fisuras. O las justas, que es humana… Y, dentro de lo que el drama de la cotidianidad le permite, también una mujer realizada. Que ¿cuál es la receta del éxito? Así es precisamente como titulamos la entrevista de portada de esta semana en ¡HOLA!. Que, ¿quién ha conseguido ese equilibrio? Mariló Montero.
Y decimos bien, “equilibrio”, que no “victoria”, porque, a veces, sentirse ganador —o satisfecho— con uno mismo no depende de que la vida te lo regale —o lo venzas— todo, sino de que seas capaz de no pedir más de lo que la propia vida puede darte. La presentadora navarra no necesita de nada ni de nadie para alcanzar una confianza total en sus posibilidades, que son muchas y virtuosas, ni tampoco para manejar sus emociones por muy contradictorias que sean o en ser fiel a su sus sentimientos, que aquí no hay adjetivos. Como mujer, Mariló no echa de menos nada. Que Mariló es muchas cosas. No es solo la madre de la modelo internacional Rocío Crusset y de la nueva revelación de las ondas hertzianas, Alberto Herrera, gracias a quién se convertirá en abuela este año.
Tampoco es solo una profesional del periodismo que comenzó de becaria en Costa Rica y llegó a convertirse en imagen de la cadena, para después, volverse a España y ser chica Hermida, bandera de Canal Sur, de A3, de RTVE… Porque todo lo que se propone, lo consigue ¿Lo último? Ganar Masterchef Celebrity cuando llegaba a las cocinas de La 1 sabiendo cortar, a duras penas, una naranja en dos mitades… Y ahí viene el tema, la media naranja. Mariló está soltera. Y como mujer soltera ha logrado estar en paz consigo misma. Que nos han educado con eso de que uno tiene más valía o es más completo si logra encontrar a esa otra persona que, como en un Lego, encaja a la perfección contigo y con la que, sólo a partir de esa fórmula química que se llama amor, puede construir algo con sentido o con futuro. Y no, no es necesario. Por mucho que digan los cuentos de Christian Andersen, Disney, las comedias románticas Made in Hollywood o el neorrealismo español con relatos tan trágicos como esperpénticos sobre las solteronas con “Calle Mayor” al frente.
Es posible ser una super señora sin ningún hombre del bracero. O sea, sola. Mariló nos lo cuenta. Ella lo ha logrado. Sin que ese fuera un objetivo. Mariló estuvo casada con Carlos Herrera veinte años. Del 91 al 2011. Después mantuvo una relación con Santiago González, director de TVE en aquel momento y con el que compartió poco más de un año de viajes y confidencias. Y hace poco, ella misma contó que desde 2018 estaba casada con un guía africano, un matrimonio que contrajo sin saberlo durante un safari de vacaciones y sin valía alguna… ¿Por qué lo hizo? Porque es “libre. hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero". Palabra de Mariló Montero. Con nosotros ha sido aún más explícita. Llegamos al tema hablando de su relación con su físico, con su edad, con su capacidad para hacerse un hueco en un mundo dominado por los hombres… Porque, no se nos olvida, no. Si eres mujer, las preguntas sobre por qué estás solA se multiplican. Asentimos y entonamos el mea culpa.
—Mariló, tu estilo y tu físico son un referente de la madurez espléndida. ¿Cómo defines tu relación actual con la belleza y el paso del tiempo?
Recordé, con una foto junto a mi querida y admirada Maribel Yébenes, aquella frase de Coco Chanel: “La belleza empieza cuando decides ser tú misma”. Ahí me encuentro. Intento que esa autenticidad vaya siempre acompañada de una elegancia consciente, hecha de vida y de cuidado.
—Como mujer poderosa que se ha hecho un lugar en un mundo tradicionalmente masculino, ¿qué cree que ha cambiado en la televisión y qué desafíos nos quedan?
La televisión ha cambiado, pero no lo suficiente: los medios siguen dirigidos mayoritariamente por hombres. Hay talento femenino de sobra, pero el poder continúa en mesas masculinas. Reivindico una corrección real en el relevo generacional, para que los medios reflejen al país que cuentan.
—¿Qué significa para ti ser una mujer completa y realizada? ¿Cuál es tu definición de feminidad?
La feminidad no es un adorno, sino carácter, lucidez y libertad. Ser completa es elegir, pensar y sostener la propia vida con dignidad. Es la afirmación adulta de una mujer que se pertenece sin pedir permiso.
—Llevas años en los que Mariló se enfrenta al mundo sola, sin una pareja, ¿eres muy exigente? ¿independiente? ¿no necesitas a nadie? ¿no ha llegado esa persona? ¿no lo has buscado? ¿Cuál es la cualidad que más valora en un hombre hoy en día para que forme parte de tu vida?
La idea de que una mujer sin pareja “se enfrenta sola al mundo” es un anacronismo. A los 18 años me fui sola a Costa Rica a trabajar; ahí no había muletas emocionales. La idea de que una mujer sin pareja “está sola” es un pensamiento viejo que ya no sirve. Una persona es completa por sí misma; la pareja suma, no es una mitad para una unidad obligatoria. Seguir viendo a una mujer soltera como alguien a quien le falta algo es tratarla como si necesitara una muleta para vivir. Y no: estar sin pareja no es una carencia, es una forma de estar en el mundo con autonomía y libertad, que es lo mínimo que debería respetarse. Cada vez más personas viven como quieren, por libertad. Yo no busco ni espero: vivo, con buena compañía y autonomía.
—¿Qué es lo que más te chifla y lo que más te amuerma del amor?
El amor no me “chifla” porque chiflar es perder la cabeza, y la tengo bien sujeta. ¿Qué me amuerma? Nada: el amor no es un somnífero. Amar requiere toda una vida.
—Y hacia donde basculan tus intereses ¿hacia una pasión desbordante, un entendimiento y aprendizaje desde la inteligencia o… la serenidad y la paz?
La paz, la serenidad, la inteligencia y el aprendizaje son trabajos cotidianos. Mis intereses están en la vida real, no en caminos ajenos. Estoy bien donde estoy.
—Si tuvieras que definir el erotismo hoy, ¿dónde residiría? (En la mirada, la conversación, la inteligencia...)
En la mezcla entre la mirada, la conversación y la inteligencia. La chispa aparece cuando dos mentes se entienden y dos miradas se reconocen.
—¿Cómo has cultivado el amor propio a lo largo de los años? ¿la seguridad en ti misma? Enfrentarte al juicio de los demás, tanto y tan duramente, ¿Ha sido un camino tortuoso, fracturado…?
El amor propio es respeto hacia uno mismo: saber quién eres, qué necesitas y qué límites no cruzar. Cuando está en su sitio, todo lo demás se ordena.








