Sara Carbonero atraviesa momentos difíciles tras su último ingreso de urgencia y posterior intervención en el hospital de Lanzarote después de despedir el año en la isla de La Graciosa, pero el cariño siempre es un bálsamo. Junto a ella están siempre sus incondicionales, aquellos que ponen por delante su bienestar y le dan la mano en las buenas y en las que no lo son tanto.
Mientras se recupera de la intervención de urgencia a la que tuvo que ser sometida la tarde del pasado lunes 5 de enero, víspera de Reyes, a la periodista no le faltan los apoyos. Sara puede presumir de haber acumulado muchos éxitos en sus 41 años de vida, pero, sin duda, lo que más celebra es el amor y la amistad.
Isabel Jiménez, su amiga del alma
La periodista es inseparable de su otra mitad, la también comunicadora Isabel Jiménez, a la que le une un vínculo que ya se ha convertido en familiar. La amistad entre ambas mujeres, que se llaman una a la otra "comadre", es muy profunda y duradera y va más allá de la profesión.
Desde hace más de 15 años, se apoyan incondicionalmente en momentos difíciles (un ejemplo es la enfermedad de Sara, donde hemos visto cómo Isabel la acompañaba en largas jornadas de hospital) y comparten proyectos empresariales, entre ellos su marca Slowlove. Pero no es lo único que les une. Sara Carbonero es la madrina de Hugo, el primer hijo de Isabel Jiménez, un hecho que se oficializó en el bautizo del niño en junio de 2019, donde ambas compartieron la alegría por su gran amistad y la relación cercana entre los hijos de ambas.
El amor, la mejor medicina
El otro pilar fundamental para Sara en estos momentos es Jota Cabrera, su pareja y apoyo incondicional desde hace aproximadamente un año, el tiempo que llevan juntos. El empresario canario no se separa de su lado y acompañó a Sara hasta las puertas del quirófano la tarde del lunes 5 de enero, donde fue intervenida de urgencia. A pesar de que su relación no es muy larga en el tiempo, su unión es fuerte y estable.
El verano que les unió
Sara Carbonero y Jota Cabrera se conocieron en el verano de 2021. Tras su separación de Iker Casillas, Sara empezó a pasar largas temporadas en La Graciosa, una isla a la que estaba muy unida emocionalmente y donde encontraba calma y discreción. Allí coincidió con Jota Cabrera, empresario canario vinculado al mundo del deporte, el surf y el bienestar, y muy integrado en el ambiente local de las islas. El encuentro se produjo a través de amigos comunes, en un entorno relajado y alejado de los focos mediáticos.
Primero construyeron una amistad sólida, marcada por un estilo de vida muy similar. Con el paso del tiempo, esa relación evolucionó de forma natural hasta convertirse en algo más. Desde el inicio optaron por la máxima discreción, hasta que fueron fotografiados juntos y eso se convirtió en la confirmación pública de su relación. La pareja mantiene un perfil muy bajo de cara a los medios, alejados de exposiciones innecesarias, pero con gestos constantes de apoyo mutuo, especialmente en los momentos más delicados para Sara.
Isabel además es gran amiga de Jota, y ella misma ha declarado que "es una persona a la que yo amo, adoro y quiero desde hace muchísimos años", así que Sara no puede estar mejor rodeada en este momento.
Todos los amigos con los que viajaba la periodista se alojaban desde el pasado 30 de diciembre en la villa que Cabrera posee en La Graciosa cuando, tras encontrarse indispuesta el día 2 de enero, Sara acudió a urgencias y fue ingresada de manera inmediata. Su entorno ha confirmado que continúa en manos de especialistas y ha pedido máxima cautela, aunque ¡HOLA! ha confirmado que su pronóstico es favorable.











