Olivia Meijer pertenece a una de las familias europeas más importantes en el sector inmobiliario, también propietaria de una prestigiosa bodega francesa. Sin embargo, su nombre dio la vuelta al mundo —digital— no por sus lazos familiares, sino por méritos propios. Su aparición estelar en el Baile de Debutantes de París, en 2024, con un vestido estilo princesa, confeccionado a medida por Luisa Beccaria, y una tiara a modo de collar, creada por los históricos joyeros reales de Francia, despertó el interés por esta joven promesa de la alta sociedad.
Un año después, nos citamos con ella en Madrid, ciudad en la que cursa sus estudios universitarios y que le ha robado el corazón. Hay una cierta atemporalidad en la manera en que Madrid se ve y se siente que no había experimentado en otros lugares donde he vivido, nos cuenta. Y eso que ha residido en otros tres países más (Bélgica, Grecia y Suiza) y ha viajado por todo el mundo, incluyendo una etapa de voluntariado que le dejó huella.
"A menudo se nos dice que no demos las cosas por sentadas, pero hacer voluntariado en lugares como Costa Rica me mostró realmente lo que eso significa. Ver a niños tan felices con tan poco fue un recordatorio muy poderoso de que la felicidad viene de dentro, no de lo que tenemos". Así es Olivia y así piensa. Te la presentamos.
"España es donde me he vuelto más independiente; estudiar en Madrid me ha ayudado a entenderme mejor y a construir mi propia vida"
Una infancia en plena naturaleza
—Creciste en el campo, en Bélgica. ¿Qué significó pasar allí tu infancia, en lugar de en la ciudad?
Crecer en el campo belga me dio una conexión muy profunda con la naturaleza y un fuerte sentido de la familia que no creo que la vida en la ciudad pueda ofrecer. Algunos de mis mejores recuerdos son los paseos diarios que dábamos mis padres, mis hermanos y yo por el bosque con nuestros perros. Siempre estábamos al aire libre, montando en motos de cross y quads, haciendo hogueras y pasando horas y horas juntos. También teníamos todo tipo de animales: gallinas, chinchillas, pavos reales, gatos y loros. Ahí fue realmente donde empezó mi amor por los animales.
—Tu familia trabaja en los sectores inmobiliario y vitivinícola. ¿Te imaginas formando parte de alguno de ellos en el futuro?
Ambos mundos me interesan, pero me siento más atraída por el sector inmobiliario. Crecí viendo a mis abuelos y a mis padres construir sus carreras en ese ámbito, así que, de forma natural, lo siento más cercano. Dicho esto, el mundo del vino también me fascina y espero que algún día pueda estar involucrada en ambos.
"Podría verme perfectamente siguiendo los pasos del negocio familiar, pero también quiero explorar mis propios intereses, como el diseño de joyas"
Recuerdos del baile de debutantes en París
—Hace un año formaste parte de Le Bal des Débutantes. ¿Recuerdas alguna anécdota especial de esa noche?
Un pequeño detalle que se me quedó grabado fue ver a varios agentes de seguridad persiguiendo a unas veinte debutantes que llevaban joyas de altísimo valor; fue un momento tan divertido como surrealista. También hubo mucha espera durante los ensayos y en la propia noche, algo que se convirtió en una parte bonita de la experiencia, ya que nos permitió a las debutantes y a los cavaliers hablar y poder conocernos mejor.
—¿Cómo llega la invitación a un evento tan especial?
Llegó a través de la organizadora, Ophélie Renouard, que se puso en contacto con mi madre para preguntarle si mi hermano y yo queríamos participar. Fue todo un honor, porque el baile apoya causas muy significativas, como el Maria Fareri Children’s Hospital y ARCFA, así que la invitación fue tanto un privilegio como una oportunidad de contribuir a algo importante.
"Me interesa el sector inmobiliario. Crecí viendo a mis abuelos y a mis padres construir sus carreras en ese ámbito, así que lo siento más cercano"
"Los ensayos para Le Bal con mi hermano (quien fue mi 'cavalier'), estuvieron llenos de risas. Aprender a bailar el vals juntos fue muy divertido"
—Antes de París, ¿conocías ya a alguna de las otras debutantes, como la princesa Eugenia de Borbón o Apple Martin?
No conocía a ninguna de las otras debutantes antes de París, pero acabé conociendo a chicas encantadoras con las que sigo en contacto a día de hoy.
—Tu hermano fue tu cavalier. ¿Cómo fueron los ensayos de baile juntos?
Estuvieron llenos de risas. Ni mi hermano ni yo teníamos experiencia bailando el vals, así que aprender juntos fue muy divertido y memorable. Además, ver a las demás debutantes y cavaliers pasar por lo mismo lo hizo todavía mejor. Estoy especialmente agradecida de haber tenido a mi hermano como cavalier, ya que nos permitió pasar mucho tiempo juntos y compartir algo realmente especial.
Nueva etapa en España
—Actualmente estudias en Madrid. ¿Por qué elegiste nuestra ciudad para tus estudios y qué fue lo que primero te atrajo de ella?
Elegí Madrid por varias razones. Más allá de que es una ciudad increíble, con gente maravillosa, muy buen clima y una gran sensación de seguridad y bienestar, siempre he sentido una conexión personal con ella. Mi madre y mi abuela vivieron aquí durante años, así que me resultaba familiar mucho antes de mudarme. Sentí que era el lugar adecuado para crecer tanto a nivel personal como académico.
—Estás en tu tercer año de Business en el IE. ¿Te ves dirigiendo o creando una empresa de moda? ¿Qué otros sectores te interesan?
Podría verme perfectamente siguiendo los pasos del negocio familiar, pero también quiero explorar mis propios intereses, que todavía están en desarrollo. Un área que me atrae especialmente es el diseño de joyas. Me encanta su parte creativa y espero que, cuando tenga más tiempo, pueda profundizar en esa pasión y ver hasta dónde me lleva.
"Crecer en el campo belga me dio una conexión muy profunda con la naturaleza y un fuerte sentido de la familia que no creo que la vida en la ciudad pueda ofrecer"
—¿Cuáles son tus planes favoritos aquí?
Hay muchísimas cosas que hacer en Madrid y sus alrededores, pero mis tres favoritas serían dar largos paseos por la ciudad; tiro al plato con mis amigos, a solo quince minutos de Salamanca, y disfrutar de una comida larga en una terraza tomando el sol.
—Has vivido en Bélgica, Suiza, Grecia y España, ¿qué país ha marcado más tu estilo y tu forma de pensar?
Cada país me ha marcado de una manera diferente. Suiza es donde hice mis amigos más cercanos, nos convertimos en una gran familia y me enseñó la importancia de la amistad y de estar ahí los unos para los otros. Bélgica marcó mi amor por la naturaleza y los animales, y lo asocio con pasar muchísimo tiempo al aire libre con mi familia. Grecia también me ha influido profundamente; pasé allí todos mis veranos con mis seres queridos y mi familia vive allí desde hace cinco años, así que sigue siendo una parte importante de mi vida. Y España es donde me he vuelto más independiente; estudiar en Madrid me ha ayudado a entenderme mejor y a construir mi propia vida.
Mirando al futuro
—En unos años, ¿te ves más como empresaria o desarrollando tu faceta más creativa?
Me veo como una empresaria con un lado creativo. Todavía estoy descubriendo qué dirección quiero tomar exactamente, pero, idealmente, me encantaría combinar diferentes partes de mi vida: los negocios familiares, mi amor por la joyería y el nuevo camino que elija para mí. Espero construir algo que reúna todos eso.










