El roscón de Reyes de Tamara Falcó: la receta familiar que siempre acaba con sorpresa


Este es el secreto del roscón de Reyes de la marquesa de Griñón, una receta con la que Isabel Preysler siempre acaba encontrando la figurita


La receta del roscón de Reyes de Tamara Falcó.© Porcelanosa
5 de enero de 2026 - 17:06 CET

La Noche de Reyes tiene algo de tregua emocional. Después del vértigo de las comidas interminables y los compromisos encadenados, llega una velada que invita a bajar el ritmo, a sentarse sin prisa y a mirar a los niños —y a los no tan niños— con cierta complicidad. En casa de Tamara Falcó, esa noche siempre termina igual: con un roscón en el centro de la mesa y todos pendientes de lo que pueda aparecer en su interior. “Hay pocas cosas que me hagan tanta ilusión como comer roscón el día de Reyes”, confiesa la chef. No es una frase al azar. En su familia, el roscón no es solo un postre, es casi un juego de azar doméstico donde, curiosamente, Isabel Preysler suele salir ganadora más veces de lo estadísticamente razonable. Tradición, superstición y mantequilla: así arranca una de las recetas más personales de Tamara Falcó.

La receta del roscón de Reyes de Tamara Falcó.© Porcelanosa

Diplomada por Le Cordon Bleu Madrid y ganadora de MasterChef Celebrity 4, la marquesa de Griñón lleva tiempo demostrando que su relación con la cocina va más allá del personaje mediático. En esta ocasión, explica paso a paso cómo preparar un roscón de Reyes clásico, una receta con Porcelanosa sin atajos ni versiones exprés, mientras intercala recuerdos de sus propias Noches de Reyes. El roscón, conviene recordarlo, es un dulce profundamente simbólico: aunque hoy se consume en medio mundo —de Francia a México o Portugal—, su arraigo en España tiene que ver con la celebración, el reparto y la sorpresa. El haba y la figurita no son un simple adorno: durante siglos marcaron quién pagaba el roscón… y quién se coronaba rey por un día.

La receta del roscón de Reyes de Tamara Falcó.© Porcelanosa

Antes de entrar en la receta, una precisión importante: este no es un roscón improvisado. Requiere tiempo, fermentación y cierta paciencia. A cambio, ofrece una miga tierna, aromática y nada empalagosa, muy en la línea de lo que Tamara defiende en cocina: respeto al producto y técnica bien entendida.

Ingredientes para 6 personas

Pie de levadura:

  • 250 g de harina fuerte
  • 150 g de agua
  • 50 g de levadura fresca prensada

Roscón:

  • 450 g de pie de levadura
  • 700 g de harina fuerte
  • 50 g de gluten de trigo
  • 200 g de azúcar
  • 250 g de huevos
  • 50 g de agua de azahar
  • 50 g de ron
  • 10 g de sal
  • 250 g de mantequilla fresca
  • 20 g de agua fría
  • 50 g de piel de limón
  • 50 g de piel de naranja

Decoración:

  • Huevo
  • Almendra cruda en cubitos
  • Azúcar
  • Agua de azahar

Paso a paso

  1. Para el pie de levadura, amasar todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Colocar en un recipiente, tapar y dejar fermentar hasta que aproximadamente triplique su tamaño. Este paso es clave: un buen roscón empieza aquí.
  2. Para la masa del roscón, colocar en la amasadora el pie de levadura ya fermentado. Añadir el azúcar, la harina, el gluten, el agua de azahar, el ron, la sal, los huevos y el agua fría. Comenzar el amasado con calma, dejando que la masa vaya desarrollando fuerza.
  3. Cuando la masa esté más elástica, incorporar la mantequilla poco a poco, en pomada, sin prisas. Es importante que se integre bien antes de añadir más. Una vez la mantequilla esté completamente absorbida y la masa tenga una textura fina y lisa, añadir las ralladuras frescas de limón y naranja, que aportan el aroma característico del roscón.
  4. Pesar la masa y formar los roscones. Dejar fermentar durante 2 o 3 horas, idealmente a unos 30 ºC y con un 50 % de humedad. La masa debe crecer sin perder tensión.
  5. Para decorar, pintar la superficie con huevo batido y espolvorear la mezcla de azúcar, almendra y agua de azahar ligeramente rebajada. Hornear a 175 ºC durante unos 12 minutos para roscones de medio kilo.
  6. En casa de los Falcó-Preysler hay una norma no escrita: cuantos más regalos esconda el roscón, mejor. “Nos encanta que haya muchos, para que nadie se quede sin sorpresa”, explica Tamara. Y aunque la figurita corona al rey o reina de la reunión, lo cierto es que el verdadero premio llega antes: el aroma que invade la cocina al sacar el roscón del horno y ese primer corte que siempre se hace con cierta solemnidad.

Dato curioso: el agua de azahar, ingrediente imprescindible del roscón, llegó a la repostería española desde la tradición árabe y durante siglos se utilizó también como tónico digestivo. Quizá por eso este dulce, pese a su contundencia, se digiere mejor de lo que parece. O quizá sea simplemente porque, como ocurre en casa de Tamara Falcó, cuando un roscón se comparte, siempre pesa un poco menos.

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