La realidad ha superado de la forma más amarga a la ficción para una de las parejas más queridas del panorama interpretativo internacional. Kit Harington y Rose Leslie, cuya historia de amor traspasó las pantallas en la emblemática serie Juego de Tronos, han visto cómo la paz de su hogar se veía truncada de forma abrupta. Su idílica casa de campo en el condado inglés de Suffolk, una propiedad cargada de historia y valorada en más de 2,3 millones de euros, ha sido objeto de un asalto por parte de unos intrusos que han aprovechado la vulnerabilidad de la zona rural durante las fechas navideñas. El incidente se produjo a mediados de diciembre, en un momento en el que la vivienda principal se encontraba, al parecer, desocupada. Los asaltantes no lograron acceder al núcleo de la casa —una impresionante construcción de estilo Tudor—, sino que centraron sus esfuerzos en un edificio anexo dentro de la extensa finca.
Este suceso no es un caso aislado, ya que se enmarca en una preocupante ola de robos que ha azotado las áreas más aisladas de Suffolk en las semanas previas a las fiestas. Para Kit y Rose, la seguridad no es una preocupación nueva. Desde que adquirieron esta joya arquitectónica del siglo XV en 2017, rodeada de ocho acres de naturaleza, la pareja ha librado una batalla constante por preservar su intimidad. De hecho, recientemente habían instalado imponentes puertas de roble macizo de casi dos metros de altura para evitar las miradas indiscretas.
En los documentos oficiales de su solicitud de planificación, los propios actores expresaron un comunicado sincero sobre el asedio que sentían: “Desde el cambio de propiedad en 2017, la privacidad y la seguridad ha sido continuamente vulnerada”, explicaban con contundencia. Según el matrimonio, estas intrusiones no se debían al interés histórico de la finca, sino “puramente a un deseo inoportuno e intrusivo de observar a los ocupantes”.
Conscientes de que su fama despierta pasiones, Kit y Rose defendieron su derecho a una vida tranquila en familia junto a sus dos hijos, un niño de cuatro años y una pequeña de dos: “Si bien los nuevos propietarios entienden que generan una cantidad considerable de interés, esto lamentablemente ha llevado a incidentes cada vez mayores de personas no deseadas que entran en la propiedad”, señalaba el texto, añadiendo que “los propietarios tienen derecho a su privacidad y al disfrute tranquilo de su propiedad sin intrusiones”. Por ello, el objetivo de las nuevas puertas era claro: “Lograr un nivel mejorado de privacidad y seguridad para los ocupantes y ayudar a minimizar la constante invasión de esa privacidad”.
El apoyo de una comunidad unida
A pesar de ser estrellas de Hollywood que dividen su tiempo entre Londres y Los Ángeles, los Harington-Leslie han logrado algo difícil para las celebridades de su calibre: integrarse plenamente en la vida rural. Sus vecinos, lejos de verlos como extraños, se han convertido en sus más firmes defensores. Una residente local explicaba con orgullo la buena relación que mantienen: “Todo el mundo sabe que Kit y Rose están aquí y estamos orgullosos de que eligieran nuestro pequeño rincón del campo para vivir”.
La misma vecina no ocultaba su malestar ante lo ocurrido, dejando claro que el pueblo protege a los suyos: “Somos muy protectores con su privacidad, por lo que fue molesto saber que habían sufrido un robo, junto con otras personas de la zona. Lamentablemente, el crimen rural es solo una parte de la vida aquí en estos días y todo el mundo está mucho más en guardia de lo que solía estar”.
Un compromiso con la historia y la naturaleza
Vivir en una casa con más de quinientos años de historia conlleva responsabilidades que el matrimonio ha asumido con gusto. El año pasado, ganaron una larga disputa para convertir un gran granero en alojamiento para invitados, un proyecto que estuvo a punto de truncarse por la presencia de una colonia de murciélagos pipistrelle. Kit y Rose demostraron su compromiso ecológico modificando sus planes para proteger a estas especies y minimizar la contaminación lumínica en el entorno.
Sin embargo, ni el respeto por la fauna ni los muros de roble han impedido que el asalto tuviera lugar. Ante la gravedad de la situación, la policía de Suffolk ha intensificado su presencia en la zona. “Se recorrieron más de 370 kilómetros por parte de los agentes... revisando áreas vulnerables como sitios de construcción y dependencias anexas, interactuando con los residentes y ofreciendo consejos de prevención del delito”, informaron las autoridades a través de sus canales oficiales. En un mensaje directo a los posibles criminales, añadieron: “Solo porque no siempre nos vean, no significa que no estemos allí”.
De momento, el botín exacto del robo sigue siendo un misterio y los representantes de la pareja han optado por el silencio. Kit Harington, que alcanzó el estatus de icono como el guerrero Jon Snow, y Rose Leslie, la mujer que le robó el corazón tanto en la pantalla como en la vida real tras su boda en el castillo de Wardhill en 2018, prefieren centrarse ahora en restaurar la paz en su hogar. En este retiro que les recomendó su buen amigo Ed Sheeran, esperan que la tranquilidad vuelva a ser la nota dominante, lejos de las sombras de los intrusos.












