Noelia López ha reaparecido ante las cámaras en el plató de ¡De viernes! para ofrecer un relato de una honestidad sobrecogedora. Seis años y medio después del trágico accidente que le arrebató a su marido, el futbolista José Antonio Reyes, la ingeniera ha compartido cómo ha sido navegar por un duelo que aún hoy considera una herida que “sigue sin cicatrizar”. Sin embargo, su testimonio no solo ha versado sobre la ausencia, sino sobre un segundo e inesperado desafío que la vida le puso por delante hace tres años: un diagnóstico de cáncer ginecológico inoperable. Con una serenidad admirable, Noelia recordó aquel momento en el que el miedo volvió a instalarse en su hogar. "Lo de José fue una pérdida muy grande, pensaba que nada peor podía pasarme", confesó al inicio de su intervención.
El diagnóstico médico supuso un golpe emocional de una magnitud difícil de describir: "Fue un momento muy complicado y muy difícil de gestionar. Me causó mucha ansiedad y muchísimo miedo", explicaba la protagonista, reconociendo que su principal preocupación siempre fueron sus hijas, Noelia y Triana, que por aquel entonces tenían apenas 9 y 5 años.
Uno de los momentos más emotivos de su relato fue cuando detalló la delicada manera en la que abordó su enfermedad con las pequeñas. "No hablé de la palabra cáncer desde el principio. Les dije que mami estaba malita y que íbamos a rezar mucho y a pedir a papi", narró con la voz entrecortada. Noelia explicó que, tras un primer tratamiento, las noticias no fueron buenas y tuvo que enfrentarse a una recaída: "En la primera revisión ven otra cosa en otro sitio y ahí dije 'no puede ser'... empecé otro tratamiento".
Fue en ese segundo proceso cuando el tratamiento de quimioterapia provocó la caída del cabello. Noelia recordó con especial ternura la reacción de su hija menor, quien al saber que una medicina le haría perder el pelo, le suplicó: “no te la tomes”. Para normalizar la situación y empoderar a sus hijas en un proceso tan doloroso, Noelia tomó una decisión valiente: "Llega el momento en que se cae el pelo, aparezco con dos tijeras, le doy una a cada una y digo 'a cortar'. Me lo cortaron cortito". La sorpresa llegó una mañana en la que las niñas la descubrieron sin la peluca que solía usar: "Se levantaron antes que yo y me vieron sin pelo, y fue... 'pero, mami, qué guapa'. Me veían guapa como fuera".
Un duelo difícil
A pesar del paso del tiempo y de los retos de salud, la figura de José Antonio Reyes sigue siendo el eje central de su vida. Noelia aseguró seguir “muy enamorada” y descartó por completo la posibilidad de rehacer su vida sentimental: "No. Nunca me lo he planteado. Me ha dejado un recuerdo tan bonito... y le sigo queriendo. Aunque rehiciera mi vida le seguiría queriendo. Mis hijas ocupan todo el lugar que él tenía en mi corazón. Le sigo teniendo muy presente".
Esa presencia se manifiesta, según cuenta, a través de conexiones que ella interpreta como mensajes de aliento. "Tengo muchas señales. Números, olores, momentos, que digo: está aquí. A veces me pregunto lo que él haría en esta situación y actúo así, tomo decisiones por los dos", confesó. Incluso recordó con nitidez su última conversación, aquella mañana de junio de 2019: "Estaba lesionado y no me lo dijo porque quería venir a darnos una sorpresa. Me dijo que subía al a
El "milagro" de una Navidad en familia
Para Noelia, el hecho de poder celebrar estas fiestas de 2026 rodeada de los suyos es una victoria en sí misma. “Es un milagro pasar esta Navidad juntas”, afirmaba emocionada, haciendo referencia a la dureza de su tratamiento y a lo mucho que valora ahora cada instante. En este camino, sus padres han sido fundamentales, describiéndolos como personas “de libro, increíbles”, que han sostenido su mano mientras ella lidiaba con sus propios “cambios de humor” y temores.
"Hasta mi diagnóstico he vivido con mucho miedo, a coger el coche, que vayan de excursión...", reconoció Noelia, quien ahora intenta transformar ese miedo en un mensaje de esperanza para otros. Su decisión de sentarse en un plató responde a un deseo de gratitud y de servicio: "Yo quería historias reales, me daba ánimos eso, que salen adelante. Yo comparto la mía porque sé que va a ayudar".
Antes de terminar, Noelia quiso dedicar unas palabras de profundo orgullo a sus hijas, a quienes define como niñas “muy maduras” de las que aprende a diario. "Son mi ilusión y mi apoyo... han pasado por cosas que ningún niño se merece pasar", explicaba, subrayando que su prioridad absoluta ha sido siempre la felicidad de Noelia y Triana, algo que, en sus propias palabras, la ha “salvado”. Con la mirada puesta en el futuro y agradeciendo a cada persona que se ha cruzado en su camino para “hacerle la vida más bonita”.











