Tamara Falcó no ha parado durante las Navidades, aunque las de 2025 han tenido un tinte más íntimo y sereno para ella. La marquesa de Griñón, que nos tiene acostumbrados a unos planes festivos de postal, ha mostrado su día a día durante esta época, desvelando cómo la familia ha sido un pilar primordial para ella en estas fechas tan señaladas. Sus perros, sus amigos, Íñigo Onieva y su madre: poco más ha necesitado Tamara para generar nuevos y bonitos recuerdos. Si hace un día contaba que había dado la bienvenida al 2026 "con los míos", en casa de su madre, Isabel Preysler, ahora ha desvelado el carrete de lo que parece ser su velada de Nochebuena: una cena que vino con posado incluido, y que ahora ha decidido mostrar en sus redes sociales.
"Navidades muy especiales. Poder estar todos juntos fue, simplemente, un regalo", ha admitido. La ocasión no es para menos: poca vez se ve a la familia al completo posando de forma tan elegante. En la imagen que la marquesa de Griñón ha compartido no solo está su marido, también Ana Boyer, Fernando Verdasco y sus hijos; la propia Preysler; la madre de Iñigo, Carolina Molas, el hermano de este, Jaime; y su abuela, María Eugenia Urrutiaciorraga; y tampoco faltaron los padres de Verdasco, José Verdasco y Olga Carmona, y su hermana Ana, que mantiene una buenísima y muy cercana relación con Boyer.
Tamara no solo ha mostrado unas instantáneas que rara vez vemos en su feed, sino que, además, ha dejado entrever algún que otro plato del menú y la apoteósica decoración escogida para la velada: mantel y servilletas rojas, platos tematizados para la ocasión, copas y centros de mesa preciosos que brindaron a la velada un ambiente íntimo y elegante. Entre el caviar y las sonrisas, la marquesa de Griñón ha vuelto a confirmar que la sencillez está siendo su nueva hoja de ruta. Acostumbrada a presentar unos looks festivos coloridos, la chef ha optado por conjuntos y vestidos alejados de la pomposidad que siempre había definido su estilo. No en vano, sus primeras imágenes del Año Nuevo no podían ser más discretas: un conjunto de punto monocolor, unas bailarinas y la mejor compañía perruna.
Tamara ya adelantó que esta Navidad iba a ser diferente a la de otros años por la reciente paternidad de su hermano Enrique Iglesias. En vez de pasar estas fechas todos juntos en Miami, se han quedado en Madrid y ya cruzarán el charco más adelante para conocer al nuevo miembro de la familia, el cuarto hijo del cantante junto a la extenista Anna Kournikova. De esta forma, ha estado disfrutando de nuevos planes en la capital, momentos que, según ella misma confesó, "llenan el alma". Además de patinar sobre hielo en uno de los rincones más mágicos de la capital, el Rosewood Villa Magna, uno de los hoteles más exclusivos de Madrid -donde se alojó Taylor Swift cuando visitó la ciudad-, la marquesa de Griñón también aprovechó para probar algún que otro restaurante pendiente en su lista. Ella y su marido cenaron en El Chalet, una auténtica cabaña de madera.
El día 25, como ya ocurrió en 2024, Tamara e Íñigo acudieron a la comida navideña organizada por Manuel Falcó, hermano de la marquesa de Griñón, en su casa. Un encuentro en el que no faltaron los regalos y al que también asistieron Xandra Falcó con sus tres hijas, Isabela, Camila y Blanca; Álvaro Falcó con Isabelle Junot y la pequeña Philippa; y Jeannine Girod, primera mujer del fallecido Carlos Falcó y madre de Manuel y Xandra. "He sido tita y además tenemos a otro bebé esperando, así que fenomenal", respondió a la prensa después de regalarles una botella de vino, en referencia a la niña que espera su hermana Ana Boyer. "Por fin una niña. Por fin. Aunque los niños son muy felices", añadió.
















