La guerra de los Beckham ha escrito dos nuevos capítulos en cuestión de horas. El último, incluso, especialmente llamativo y susceptible de interpretarse como toda una declaración de intenciones por parte del patriarca, David Beckham, hacia el mayor de sus hijos, Brooklyn (26), con el que lleva meses distanciado. Lo que parecía un cierre de año rutinario en redes sociales se convirtió en una secuencia cargada de mensajes implícitos y un gesto final que ha reactivado el interés general por su fractura familiar, digna del mejor guion cinematográfico. Ahora solo falta saber cómo será el desenlace, aunque para eso habrá que esperar un poco.
Lo cierto es que el primer movimiento llegó con un recopilatorio de sir David Beckham, un carrusel publicado en su Instagram con los que consideraba sus mejores momentos de 2025. En esa selección, el exfutbolista repasaba un año especialmente simbólico: la celebración de su 50.º cumpleaños, su nombramiento como caballero por el rey Carlos y el triunfo del Inter Miami, que conquistó la MLS bajo su propiedad. Acompañaba las imágenes con un mensaje cargado de gratitud: “Me siento muy afortunado de haber tenido el año que he tenido en 2025, lleno de momentos que nunca olvidaré”, escribía, antes de añadir un agradecimiento explícito a “mi increíble esposa, mis increíbles hijos, mis amigos y el equipo con el que trabajo cada día”.
En las veinte imágenes seleccionadas no aparecía Brooklyn, una ausencia que no pasó desapercibida. La omisión del primogénito resultaba especialmente significativa porque sí figuraban los otros tres hijos de la pareja, Romeo (23), Cruz (20) y Harper (14). Un detalle que reforzaba la idea de que la relación entre David y Victoria y su hijo sigue en punto muerto.
Sin embargo, en las últimas horas, un nuevo movimiento del exfutbolista en sus redes sociales ha dejado entrever un hilo de esperanza en la maltrecha relación entre Brooklyn y sus padres. David Beckham ha compartido en sus stories una imagen de cada uno de sus hijos cuando eran pequeños —incluido su primogénito— acompañada de mensajes especialmente afectuosos.
A Cruz le dedicó un “Soy muy afortunado de tener a mi increíble familia x”. A Romeo, un “Estoy muy agradecido por mi familia. Los quiero a todos”. Y cuando llegó el turno de Brooklyn, escribió un escueto, pero significativo: “Os quiero mucho a todos”, un mensaje en plural que muchos han interpretado como un gesto de acercamiento, quizá incluso un intento de tender la mano para limar asperezas. La misma imagen que ha compartido Victoria Beckham en sus redes, acompañada de un significativo corazón rojo. Mientras que a la benjamina de la familia, Harper, su padre le reservó un “Soy un papá muy afortunado”, reforzando el tono emocional de la secuencia.
El cierre de sus publicaciones llegó con una entrañable fotografía familiar en la que aparece Victoria sosteniendo a Harper siendo bebé, junto a sus tres hijos varones. Sobre esa imagen, Beckham añadió: “Sois mi vida. Los quiero a todos. Con amor, papá x Rumbo a 2026”.
Un broche final que, leído en conjunto, suena a propósito de enmienda y a un deseo explícito de empezar el nuevo año con un clima más conciliador y tendiendo puentes para una posible reconciliación con su hijo y su esposa, Nicola Peltz.
Un conflicto familiar que viene de lejos
La fractura entre Brooklyn y sus padres comenzó a hacerse evidente tras su boda con Nicola Peltz. A partir de entonces, las dinámicas familiares cambiaron y las diferencias —tanto personales como profesionales— empezaron a notarse en público. Lo que al principio parecían distancias puntuales se convirtió en un patrón: Brooklyn dejó de estar presente en celebraciones familiares clave, como el 50 cumpleaños de su padre o el estreno del documental de su madre, Victoria Beckham, en Netflix, por mencionar algunos, en las que sí aparecían sus hermanos.
Con el paso del tiempo, la tensión se trasladó a las redes sociales. Primero llegaron los silencios: ausencia de comentarios, falta de interacciones, ninguna foto conjunta. Después, el gesto más contundente: Brooklyn bloqueó a David y Victoria en Instagram. La situación se volvió aún más llamativa cuando Cruz Beckham salió en defensa de sus padres y aclaró que ellos no habían dejado de seguir a su hermano, sino que se encontraron bloqueados, dejando claro que el movimiento no había partido del matrimonio Beckham. "¡Falso! Mis padres jamás dejarían de seguir a su hijo, vamos a dejar las cosas claras. Se han despertado hoy bloqueados... Igual que yo", explicaba el joven entonces.
La distancia se hizo aún más notoria cuando Brooklyn decidió pasar las Navidades en Miami, junto a su esposa y su familia, mientras los Beckham lo hacían en Reino Unido, todos juntos. En este clima de distanciamiento, Nicola Peltz añadió un nuevo episodio. El 29 de diciembre compartió en sus redes una frase atribuida a Brigitte Bardot: “Si pudiera hacer algo para cambiar el comportamiento de las personas, lo haría. Pero como no puedo, me quedo con los animales”. Un mensaje que muchos interpretaron como una indirecta hacia su familia política y como una muestra del desgaste acumulado durante los últimos meses.
Por eso, el gesto de David Beckham en este final de año —incluyendo a Brooklyn en sus stories después de excluirlo del recopilatorio— ha sido leído como un posible primer paso hacia la reconciliación. En un contexto tan cargado, cualquier movimiento adquiere un peso especial, y este, por su simbolismo y su momento, podría ser el más significativo en mucho tiempo.













