Hollywood se viste de luto tras conocer la inesperada muerte de Peter Greene, el actor neoyorquino que se hizo un hueco imborrable en la memoria del público gracias a su habilidad única para encarnar a personajes oscuros y complejos. Greene, a quien recordamos por roles míticos en películas como Pulp Fiction o La Máscara, fue encontrado sin vida en su apartamento del Lower East Side de Nueva York a última hora de la tarde del pasado viernes 12 de diciembre. Tenía 60 años. La noticia, confirmada por su mánager de toda la vida, Gregg Edwards, ha dejado consternados a sus compañeros y a toda una generación de seguidores. El cuerpo del actor, que según la policía fue encontrado sin responder alrededor de las 3:25 de la tarde, fue declarado muerto en el lugar de los hechos. Si bien la causa oficial del fallecimiento aún está pendiente de la autopsia, la policía ha descartado cualquier signo de violencia o crimen, lo que añade un velo de misterio a su repentina partida.
El día de su fallecimiento, se supo que la policía acudió a su residencia a realizar un control de bienestar. Según relató Edwards, le habían informado de que la música había estado sonando en el apartamento de Greene durante más de 24 horas, lo que motivó la alerta. El mánager añadió que había hablado con Peter Greene tan solo a principios de esa misma semana, un detalle que subraya lo repentino de su pérdida. Greene era mucho más que el rostro de los personajes malvados. Era un "tipo excelente", según palabras de su mánager, Edwards, quien trabajó con él durante más de una década. Edwards no dudó en catalogarlo como "verdaderamente uno de los grandes actores de nuestra generación" y destacó su inmensa calidad humana: "Su corazón era tan grande como ninguno. Voy a echarlo de menos. Era un gran amigo".
Peter Greene había desarrollado una prolífica carrera con cerca de 95 créditos, especializándose en papeles de antagonista. Su interpretación del mafioso Dorian Tyrell en La Máscara (1994), junto a Jim Carrey y Cameron Diaz, fue calificada por su mánager como "posiblemente su mejor papel". Los fans también recordarán su escalofriante actuación como Zed, el guardia de seguridad sádico y asesino en el film de culto de Quentin Tarantino, Pulp Fiction.
Futuro repentino e inacabado
A pesar de las circunstancias, Peter Greene se encontraba en un momento profesional activo y lleno de proyectos. El actor se disponía a regresar al set de rodaje en enero, pues tenía previsto comenzar la producción de un thriller independiente titulado Mascots, donde compartiría elenco con el también reconocido Mickey Rourke. La noticia fue recibida con gran dolor por la industria. Edwards comentó que, al informar al escritor y director de la película, Kerry Mondragón, sobre el deceso del actor, este "rompió a llorar", asegurando que "estaban muy afectados". Además, Greene tenía agendado otro papel en el drama criminal State of Confusion, con rodaje previsto para finales de 2026.
Su mánager, a pesar de reconocer que el actor a veces podía ser percibido como difícil de manejar, aclaró que esto se debía a su gran profesionalismo y perfeccionismo, pues buscaba que cada interpretación se sintiera "correcta". En un reflejo de su compleja vida, Edwards resumió con afecto: "Él luchó contra sus demonios, pero los superó".
Corazón de oro
Nacido en Montclair, Nueva Jersey, la vida de Greene estuvo marcada por episodios difíciles. Huyó de casa a los 15 años y vivió en las calles de Nueva York, involucrándose más tarde en el consumo y tráfico de drogas. Sin embargo, superó sus adicciones y, tras un intento de suicidio en 1996, buscó tratamiento. Su mánager insiste en que la imagen del villano era solo una fachada. "Nadie interpretaba a un tipo malo mejor que Peter. Pero también tenía, sabes, un lado gentil que la mayoría de la gente nunca vio, y un corazón tan grande como el oro", confesó a la prensa.
Con una carrera que despegó a principios de los noventa, dejando huella en películas como Sospechosos Comunes, Día de entrenamiento y Leyes de Gravedad, Peter Greene será recordado no solo por sus intensos personajes, sino por la humanidad que transmitía detrás de la pantalla, dejando un legado actoral que sus seguidores ya lamentan. Un fan en redes sociales lo describió como "Uno de los actores más memorables de Hollywood", mientras otro añadía: "Cada vez que aparecía Peter Greene, sabías que iba a interpretar al villano más desaliñado. Un actor de carácter tan memorable. Descanse en paz".











