Ángel Llàcer es un hombre nuevo, tal y como él mismo asegura. Alguien que ha estado a punto de morir, según relata, por lo que ahora ve las cosas y el mundo que le rodea de manera muy distinta a como lo hacía antes. El actor y director teatral de 51 años ha rememorado esa experiencia tan dura que por poco no cuenta, de la que sin embargo ha sacado varias enseñanzas muy valiosas para su día a día.
"Llevo un año y medio complicado porque he estado muy enfermo", reconocía este sábado ante la prensa durante un evento de Atresmedia celebrado en Las Palmas de Gran Canaria. Pese a ello, el comunicador catalán ha sabido salir adelante y "el balance es superpositivo", señala, "porque me siento más aquí y ahora, más relajado, más de hablar con la gente, más cariñoso, no me estreso por las cosas que vendrán..."
Explica el juez de Tu cara me suena que lo único que quiere en estos momentos es ir "siempre paso a paso", recordando precisamente que estuvo muy cerca de perder la pierna por la severa infección que tuvo. "Tuve que aprender a andar y mi único objetivo era poner un pie delante del otro". Por eso, cree que "al final esto es un poco la metáfora de mi vida, que voy mucho más tranquilo y las cosas ya no me aturullan".
Con el corazón en la mano, confiesa Llàcer que "vi la muerte, claro que la vi, y le dije ¡hola!... y ¡adiós! y la dejé... La verdad es que fue traumático el momento de casi morirme, y después fue dura la recuperación". Dicho lo cual, cuenta el presentador que "nunca me he apalancado en la queja ni en el lamento; al contrario, siempre es como, venga, 'adelante' y eso me ha enseñado que soy bastante fuerte, la verdad".
Por último, a la pregunta de cuál es su deseo para el año que entra, el showman lo tiene más que claro: "Salud, yo ahora siempre pido salud. Al 2026, 27, 28, 29.... les pido lo mismo. Salud, tranquilidad y amor. Es que no hay nada mejor que estar con tus seres queridos, hacer las cosas que te interesen y disfrutar con los proyectos. Ya está, nada más. O sea, en el momento, en el sitio donde estés, estar a gusto. Este es el mayor éxito que uno puede tener", sentencia.
Cabe recordar que la enfermedad que sufrió Ángel Llàcer fue tras un viaje a Vietnam, donde contrajo una bacteria llamada 'shigella'. Esta le provocó estar más de un mes ingresado, pasar cuatro veces por quirófano e incluso despedirse de sus padres porque temía que no saldría adelante. Hoy en día, aunque todavía tiene secuelas, puede celebrar que está vivo y ha podido darse cuenta de la cantidad de gente que le quiere. Ahora, pasa buena parte de su recuperación en La Garrocha, comarca de Girona en la que se siente muy cómodo porque es un vecino más.







