El Estadio del RCD Mallorca, Son Moix, ha vivid este sábado 29 de noviembre una de esas jornadas que trascienden lo deportivo. Rafa Nadal, considerado uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos, ha recibido un nuevo reconocimiento, esta vez fuera del ámbito estrictamente tenístico. El extenista ha sido distinguido con el primer Dimoni d’Honor, un galardón creado por el club bermellón para premiar a personalidades baleares cuya trayectoria y valores han dejado una huella imborrable en la sociedad.
En un comunicado oficial, el club bermellón subrayó: “El Mallorca quiere reconocer públicamente la trayectoria del tenista mallorquín, un referente mundial cuyo legado trasciende lo deportivo. Su espíritu de superación, su compromiso, su humildad y su extraordinaria carrera le han convertido en una figura admirada en todo el mundo y en un orgullo para Mallorca y para España.” El escrito añadía que, con este homenaje, “el mallorquinismo desea agradecer a Rafa Nadal todo lo que ha significado —y sigue significando— para la isla, para el deporte y para varias generaciones de aficionados.”
El acto se ha celebrado unos minutos antes del encuentro de la jornada 14 de LaLiga EA Sports frente a Osasuna. Alfonso Díaz, CEO de Negocio del club, acompañó a Nadal al césped para entregarle la distinción. El extenista, visiblemente emocionado, posó con el once titular y saludó al banquillo rival antes de retirarse entre una ovación cerrada. La grada le agradeció no solo sus 22 títulos de Grand Slam, sino también su capacidad de inspirar a generaciones enteras.
El Dimoni d’Honor nace como símbolo del mallorquinismo. Inspirado en la mascota del club, pretende reconocer a figuras que encarnan la excelencia, la humildad y el compromiso social. Que Rafa Nadal sea el primero en recibirlo no es casualidad: su nombre está ligado a la isla y al Mallorca desde hace años. Antes de la entrega, el coro del Colegio Sant Josep Obrer ha amenizado el ambiente con una buena actuación del Eye of the Tiger de Survivor.
Aunque es madridista confeso —fue nombrado Socio de Honor del Real Madrid en 2011—, Rafa Nadal mantiene también un vínculo muy especial con el club bermellón. En 2010, el manacorí llegó a formar parte del accionariado del Mallorca, reforzando así su conexión con el equipo de su tierra. Para la afición, Nadal es uno de los suyos: un mallorquín que nunca ha perdido la raíz ni el contacto con la isla. La ovación de Son Moix fue un reconocimiento sincero, un gesto que refleja el agradecimiento de la afición y la conexión entre deporte y la tierra que le vio nacer.
Un año lleno de homenajes
Este reconocimiento llega en un año muy especial para Nadal, el primero tras su retirada oficial del tenis en noviembre de 2024, cuando jugó su último partido de la Copa Davis con España. Apenas unos meses después, Roland Garros le dedicaba una emotiva ceremonia en la pista Philippe-Chatrier, donde el público parisino se rindió al “Rey de la tierra batida” en un homenaje inolvidable. Como también lo fue el pasado 3 de octubre. Ese día el extenista fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca, convirtiéndose en el primer deportista en recibir esta distinción en la institución más antigua de España.
Lejos de las pistas, Nadal ha iniciado una nueva etapa vital. A punto de cumplir 40 años, Nadal está volcado en su familia y en su papel como padre: disfruta de sus dos hijos —Rafa, de tres años, y el pequeño Miquel, que nació el pasado mes de agosto— y de una rutina mucho más tranquila en Mallorca. También dedica buena parte de su tiempo a su academia en Manacor, que ha cumplido nueve años y se ha convertido en un referente internacional. Allí, el espíritu de Rafa —esfuerzo, humildad, respeto— se transmite a nuevas generaciones.
En entrevistas recientes, como la concedida al exjugador de fútbol Jorge Valdano, presentador de Universo Valdano (Movistar Plus+), Nadal reflexionaba sobre la transición que está viviendo tras dejar la alta competición y las exigencias que esta requería: “Competir me apasionaba, pero el cuerpo no daba.” Sus palabras mostraron la vulnerabilidad de un campeón que, tras dos décadas en la élite, se enfrenta ahora a la reinvención personal.
Sin duda, este Dimoni d’Honor que ha recibido hoy, ha sido especialmente significativo para él. No solo reconoce su extraordinaria carrera deportiva, sino también su compromiso con el Mallorca y con la identidad balear. Para la afición, Rafael Nadal es uno de los suyos: un mallorquín que nunca ha perdido la conexión con su tierra. La ovación de Son Moix ha sido mucho más que un aplauso: es el reconocimiento colectivo a un paisano ejemplar, que dentro de las pistas ha marcado la historia del tenis mundial y fuera de ellas ha llevado siempre con orgullo su identidad balear.











