La modelo italiana acompañó a la diseñadora Elisabetta Franchi en la inauguración de su boutique madrileña

Antonia Dell’Atte: ‘Quiero un Íñigo Onieva en mi vida’

Ex de Alessandro Lequio, con el que vivió una de las separaciones más mediáticas del siglo pasado y eterna rival de Ana García Obregón, nos cuenta hoy que en el perdón están todas las respuestas

Antonia Dell'Atte

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Está en un momento zen. De paz. De autoconocimiento. De reseteo… No, perdón. De borrón y cuenta nueva, no y, de olvido, disculpen, menos. Pero porque, asegura categórica, que solo recordando el pasado, se puede ser mejor en el presente. Antonia Dell’Atte hacía un viaje relámpago en Madrid para acompañar a su amiga Elisabetta Franchi, que acaba de reabrir boutique en la capital. La musa de Armani hace años que cambió la Meseta por el Mediterráneo y, allí, junto al mar que baña la Barceloneta, está más tranquila y sosegada aunque utilizar esos sustantivos y el nombre de la italiana en una misma frase parezca un oxímoron. Pero sí que es cierto que, pese a ese nervio y ese temperamento de película de Vittorio De Sica, Antonia está más celestial que telúrica. Habla de Dios, de la fe, del perdón… Y bueno, sí, vale, también del deseo. De hecho, advierte que, si Tamara Falcó ya no lo quiere, ella no haría ascos a Iñigo Onieva. ¿Boutade o verdad? Da igual, la modelo es una fantasía.

Antonia Dell'Atte©Fernando Junco
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- ¡Luis! Que no, que no hay nada de nada.

- ¿Que no tienes nada que contarme?

- Que no hay nada porque… Somos nada en este mundo.

- Somos algo ligero, eso es cierto. La espuma de los días…

- Yo hablo del ser. Somos la nada comparado con el más grande, que es Dios.

- Ah, bueno. En todo caso… 

- Pero es verdad que Dios nos dice: “Disfrutad de la vida. Sed conscientes de lo que hacéis. Y divertíos. Tened buen humor, porque el humor y la ironía hacen que la vida transcurra con sencillez. Respetad a los demás y gozad de una cierta ligereza…”. Y en esas estamos en la fiesta de Elisabetta...

- Brindemos por ella entonces. Y por disfrutar siempre. Tú, Antonia, eres una mujer muy disfrutona, ¿verdad?

- Yo disfruto mucho de la vida sí, pero no en la calle. En casa. No salgo mucho. Vivo en Barcelona porque me gusta. Porque no pasa nunca nada… Por eso. Me permite ir a casa pronto.

Antonia Dell'Atte©GettyImages

- Y regresas a Madrid para desquitarte, entiendo. 

- Yo disfruto de Barcelona. De la ciudad. Del buen vivir. De la playa. Del sol. De los amigos… pero Madrid es más cachonda.

- En la Movida se decía aquello de ‘Madrid me mata’.

- Porque Madrid tiene una energía increíble y cuando vengo, me asaltan muchos recuerdos. Y cuando me voy, me llevo conmigo muchas cosas buenas. Tienes que pensar que yo llevo en España casi 32 años. Los primeros, los viví en Madrid, donde tengo muy buenos amigos y muy buenos recuerdos… Pero también muchas cosas del pasado.

- Pero ¿el pasado está pisado o no?

- Pisado y olvidado. Cazzo! Olvidado, no.

- Porque cuesta…

- El pasado no se puede olvidar. El pasado sirve para aprender a ser mejor persona. Aprender de los errores. Pero sí que me gustaría volver al pasado para coger algunas cosas que he perdido… Porque yo he perdido muchísimas cosas, ¿eh? Y me gustaría volver a ellas.

Antonia Dell'Atte©GettyImages

- ¿Para resolver equivocaciones? ¿Pare saldar cuentas? 

- ¡Beh! He perdido cosas. He perdido oportunidades. Muchos amores he perdido…. He llegado a perder incluso lo que soy yo… Mi inocencia. Porque yo fui siempre muy inocente.

- Pero eso lo has sustituido ahora por experiencia, ¿no?

- Mucha. No me quejo.

- ¿Eres rencorosa, Antonia?

- Nooooooo. Si hay una persona en el mundo que no es rencorosa y que bendice a los enemigos soy yo. Te lo juro.

- Por cierto, la boca, ¿cómo la tienes?

- Bien, bien. Se está arreglando todo ¿Ves? (nos coge la mano para que le palpemos el mentón). Dos años son poco para que todo se ajuste, pero estoy bien. Detesto la piedad. Detesto el ‘pobre, Antonia’. Estoy bien y ha sido un milagro. Y ya.

- Porque, aparte del dolor, debió de ser duro para una mujer tan guapa como tú verse con la boca desfigurada… 

- ¿Sabes qué pasa? Con esto me he dado cuenta de que era guapa, pero lo he descubierto a la vejez.

- Antonia, siempre has sido guapa y no eres ninguna vieja. 

- Pero yo no me lo creía entonces. No (recapacita). Miento. No lo sabía. He vivido siempre con desenfado. Sin preocuparme de la belleza. Sin preocuparme de si era guapa o no. Fíjate, siempre acomplejada por mi nariz, ¡cuando mi nariz ha sido una salvación!

Antonia Dell'Atte©GettyImages

- Tu nariz es una obra de arte.

- Y mi hijo también lo es. Está fantástico. Él y yo. Yo vivo dentro de un equilibrio emocional que antes no tuve. El del perdón. Y vivo muy bien. Creo que el perdón tiene que formar parte de la gente que tiene fe porque todos nos equivocamos. Por eso, le diría a Tamara Falcó que perdone a Íñigo Onieva. Una mujer de fe perdona siempre. Si no, no es una mujer de fe.

- A veces, llegar al perdón también requiere su tiempo, ¿no te parece?

- Pero no hay que cerrar nunca las puertas. “Tamara, perdona a Íñigo Onieva”. Yo, te digo mi verdad: Yo quiero un Íñigo Onieva en mi vida.