Isabel Pantoja revive frente al mar su intenso flechazo con Fracisco Rivera 'Paquirri'

La tonadillera abrió su corazón y dio su punto de vista sobre los aspectos más profundos de su vida

Por Gtresonline

Después de una semana complicada para Isabel Pantoja, la tonadillera ha abierto su corazón tras la emotiva despedida de su amiga Chelo García Cortés. La encargada de sacar a flote los sentimientos de la artista ha sido, ni más ni menos, que Mónica Hoyos, quién, después de varios enfrentamientos con la intérprete de Donde el corazón me lleve, se ha convertido en una de sus mayores aliadas dentro del concurso. La ex de Carlos Lozano aprovechaba uno de los momentos de descanso en la playa para preguntarle sobre su más importante historia de amor, la vivida con Francisco Rivera 'Paquirri'. De este modo y frente a las cámaras, Isabel relataba como nunca, los detalles del gran flechazo que vivió con el padre de su hijo, Kiko Rivera.

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"Fue la historia más bonita que te puedes imaginar". Con estas palabras, la artista recordaba el momento en el que sus ojos se clavaron a los del torero, su "gordo" como ella le llamaba, y el que sigue siendo, según ella, el hombre de su vida: "Me invitó José Mari Manzanares a la corrida, era muy conocido, pero yo no tenía interés en nada. Cuando José Mari hizo el paseíllo yo vi la mirada de mi gordo, hizo un gesto de ponerse la montera, me miró y cuando se cruzó su mirada con la mía, no sé lo que me corrió por el cuerpo". Un momento en la historia de la intérprete que sigue removiendo su mundo interior, como demostró en su confesión frente al mar: "Yo ya me iba y Manolo Gallardo, fotógrafo de ¡HOLA!, me dijo… '¿cómo te vas a ir sin conocer a Paco?', y yo decía, pero qué Paco…".

Una presentación que marcó para siempre la vida de Isabel: "Se abrió la puerta de su habitación, él recién duchado con esa cara que no se podía aguantar, moreno, con esos ojos, esa camisa de seda que aún tengo… Tenía una foto de sus niños en la mano. Me miró y me dijo, tú eres la Pantoja ¿no? Me dio mucho coraje. Yo le dije, si te da igual mejor Isabel pero vaya, y me dijo … eres mucho más guapa que en la tele. Ahí se quedó todo, pero me contaron que nada más irme dijo… 'esa no se me escapa ni con alas'".

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A partir de ese momento, y como relató la protagonista, Francisco se puso manos a la obra para conquistar a la que sería su mujer y madre de su tercer hijo: "Se enteró de donde vivía por una persona que conocíamos ambos y por ella se enteró de quién era mi representante. Estuvo un año yendo a mis conciertos solo para verme, hasta que di un recital en el edificio Windsor. Allí me dio un beso en la cabeza y, desde ahí, ya me podía besar donde quisiera".

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En el detallado relato de Isabel a Mónica, con Nicolás Vallejo-Nágera como testigo, también hubo lugar para la boda convirtiéndose en otro de los grandes momentos de la conversación: "Mi madre sabía que se estaba separando así que le dijo que hasta que no se separara conmigo no iba a tener nada. Él le dijo: 'No se preocupe usted, no tengo ninguna prisa, yo la quiero como madre de mis hijos y como mi esposa. Yo llevaré a su hija al altar como Dios manda'".

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Un deseo que se hizo realidad hasta la tarde que Paquirri perdió la vida en la plaza de toros: "Estaba en mi casa esperando la llamada, la llamada de todos los días. Le dije que por favor no se pusiera a 'porta gayola', que lo hiciera por mí y por los niños. Él me decía, 'princess, te prometo que no lo voy a hacer', pero luego se olvidaba porque estaba entregado, porque era un artista. Luego pasan personas por tu vida buenas, pero eso se quedó en mí, yo me partí en dos”.

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Un terrible acontedimiento que la marcó para el resto de su vida, sobre todo en el terreno sentimental: "Él era el mejor en todo, el mejor padre, el mejor hijo, el mejor torero, el más guapo, el más todo. Mi sitió está con él, donde quiera que esté yo seguiré siendo su viuda. Yo no me podré casar nunca más con nadie, ni amar a nadie como lo amé a él. Las personas que han estado conmigo lo saben. Él era la felicidad completa, era todo y todo no se puede tener, yo viví la felicidad completa. Él fue la persona a la que más he querido en mi vida". Un amor y un dolor por la pérdida que, como confesaba Isabel, tardó tiempo en asumir: "Una pena así de grande no se supera en ningún momento. Yo estuve enfadada durante muchos años. Porque no lo entendía".