Fran durante su último rosco de ´Pasapalabra´

Un tatuaje millonario y otras curiosidades de Fran, el flamante ganador del Rosco de 'Pasapalabra'

El asturiano, que aprendió a leer con solo tres años, ha confesado en una reciente entrevista qué fue lo primero que pensó cuando completó la prueba final del programa

por Gtresonline

Francisco José González Arias ha hecho historia en el concurso de Mediaset, Pasapalabra. El joven ovetese, que ha conseguido batir el récord de programas (con 168 apariciones), se ha metido en el bolsillo el tercer bote más importante que se ha dado en el popular espacio de Telecinco (1.542.000 euros). Un hito que, como el mismo protagonista ha confesado, no va a cambiar sus prioridades en la vida. En una entrevista concedida por Fran al diario La Nueva España después de hacerse con el ansiado premio (el pasado 28 de diciembre), y que ha visto la luz una vez conocida la feliz noticia,  el nuevo ganador  confesaba qué fue lo primero que le vino a la cabeza al conseguir su objetivo: "Cuando completé el rosco dije, 'por fin ya era hora'". Una meta cumplida que, como él mismo confiesa, aún no ha asumido: "Es mucho dinero y quiero emplearlo en lo mejor posible”. Además de "pagar los estudios de sus sobrinos y cumplir el sueño de montar laboratorio" Fran ha comentado en más de una ocasión que, entre sus planes para invertir su dinero, tiene pensado donar parte del galardón a diferentes causas humanitarias. Una decisión que vuelve a dibujar la faceta más humana del joven. Un perfil personal repleto de curiosidades que, desde hoy, cobran una especial relevancia.

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Durante todos los meses que Fran ha compartido sus experiencias con la audiencia de Pasapalabra, los fans del joven se han ido familiarizando con el concursante, así como con la persona. A pesar de su innegable inteligencia, Fran, biólogo e investigador de la Universidad e Oviedo, ha confesado que, aunque siempre fue buen estudiante, nunca fue un "alumno de matrícula de honor". Sin embargo, no tuvo reparos en desvelar que fue un lector muy precoz ya que comenzó a leer a los tres años.

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Haciendo gala de su importante humildad, Fran ha reconocido que gran debilidad en el concurso ha sido, din duda, la prueba musical y que en algunas ocasiones ha llegado a sentirse muy inseguro a pesar de mostrar todo lo contrario frente a la cámara: "Tengo una base de datos de términos y cosas raras que pueden salir, pero uno puede volverse chiflado si aspira a saberlo todo". Además de su modestia, Fran no ha tenido inconveniente en mostrar sus sentimientos frente a la cámara. Precisamente, y tras el fallecimiento de su tía durante su participación en el concurso, el ganador de Pasapalabra no pudo evitar llorar en los previos a la prueba final.  Ella no ha sido el único familiar importante para él en todo este tiempo. Su abuela Luz, de 92 años, a la que dedicó uno de los roscos del programa, ha sido recordada por el asturiano durante varios momentos del concurso, ya que, como ha asegurado él mismo, suele 'fardar de nieto'.

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Pero, sin duda, lo más curioso ha sido descubrir durante todo este tiempo una ilusión especial de Fran en el caso de ganar el rosco (ahora una realidad). Según el concursante uno de los anhelados guiños a su suerte sería poder tatuarse la palabra con la que se convirtió en un hombre millonario. Un atrevimiento que desconocemos si ha llegado a realizar con Krebs, el apellido del ingeniero francés que, ya conocemos, ha sido la llave de su éxito en el programa.

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