Don Felipe, acompañado de la princesa Letizia, preside por primera vez el desfile del Día de la Hispanidad

Ante la ausencia del Rey por su operación de cadera y de la Reina, el heredero a la Corona ha presidido por primera vez en solitario la marcha militar, que este año ha contado con muchos cambios

por hola.com

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Madrid amaneció con un sol radiante pero con temperaturas algo frescas. Como todos los años, los ciudadanos acudieron a los alrededores de la plaza de Neptuno para seguir de cerca del desfile del Día de la Hispanidad, una señalada celebración que este año ha contado con muchas novedades. Entre aplausos y vítores, a las 10:35 horas los Príncipes de Asturias llegaban en su coche oficial a la plaza madrileña, donde don Felipe ha presidido por primera vez en solitario la marcha militar. 

Tras ser recibidos por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que llegó acompañado de su esposa, Elvira Fernández, procedieron a escuchar el himno nacional, en versión más breve, al ser el heredero de la Corona y no el Rey como jefe de Estado, y después se situaron en la tribuna de honor, desde donde han presidido el solemne acto de homenaje a la Bandera Nacional y el desfile militar, en la que han marchado unos 2.600 militares y unos 50 vehículos.


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En el acto estaban presentes también todos los ministros, excepto Luis de Guindos, titular de Economía, los presidentes del Congreso y del Senado y de otras instituciones del Estado como el Tribunal Constitucional. También acudieron los presidentes de diez de las 17 comunidades autónomas, entre ellos la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que se estrena en este tipo de actos, además de los de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

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Don Felipe lució el uniforme de teniente coronel del Ejército de Tierra, mientras que doña Letizia eligió para la ocasión un vestido de color vino, a juego con sus zapatos de tacón y bolso de mano de terciopelo en el mismo tono, que combinó con una chaqueta de color rosa claro. 

La celebración de este año, que ha durado una hora, ha contado con algunos cambios en el protocolo al ser el Príncipe quien ha presidido el acto, de tal manera que se rindieron honores de arma e himno nacional en versión breve (20 segundos, frente a los 52 establecidos para el Rey), y se disminuyeron a 19 el número de cañonazos (21 al Rey) y a cinco voces el grito de "viva España" (7 al Rey). 

Como ya anunció la Casa Real hace unos días, a la destacada ausencia del Rey, que se recupera de su reciente operación de cadera, se sumaron las de la Reina Sofía y la Infanta Elena, quien ya el pasado año siguió el acto por vez primera junto a los dirigentes de los partidos políticos y no junto al resto de la Familia Real.

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Por segundo año consecutivo, Defensa ha organizado el desfile bajo la austeridad y con un coste inferior a un millón de euros, un tercio menos que hace diez años. No se han visto carros de combate ni blindados. Tampoco aviones ni helicópteros. La exhibición aérea se ha reducido al vuelo de la patrulla acrobática Águila, que ha realizado dos "pasadas" sobre la plaza de Neptuno y dejó sobre los cielos de Madrid la estela con los colores de la enseña nacional.

Marcharon, entre las plazas de Atocha y de Colón, los guiones más representativos de las unidades de los tres ejércitos y de la Guardia Civil, así como efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, de la Legión y los Regulares. Con la Hermandad de Veteranos desfilaron tres militares con diferentes grados de discapacidad, pertenecientes a la Guardia Real, la Legión y Ejército de Tierra. 
 

 


La Reina y la Infanta Elena, presentes sólo en la recepción
También se trata del primer año en el que el jefe del Estado no preside la tradicional recepción del Palacio Real que se ha ofrecido al término del desfile a autoridades, políticos y representantes de la sociedad. Don Felipe ha sido el encargado de hacer el brindis en un acto en el que sí les han acompañado la Reina Sofía y la Infanta Elena. Al igual que el año pasado, que se decidió una línea de saludos más corta para adecuar el acto a las condiciones físicas del Rey, este sábado se ha mantenido un desarrollo similar, dando así mayor agilidad el acto.


En nombre del Rey, el Príncipe de Asturias ha animado a los invitados a la recepción a celebrar lo que une a todos los españoles y a reafirmar el compromiso "con un futuro compartido" de concordia y progreso. "Si lo que nos une es mucho, es mucho más todo lo que cada día seguirá estrechando nuestros vínculos y los de toda España con la comunidad internacional", ha subrayado en un brindis en el que ha trasladado el saludo "más afectuoso" y los "mejores deseos" de parte de Don Juan Carlos para todos los invitados. "España, con la Corona a su servicio, continuará trabajando siempre para garantizar ese progreso, ese porvenir, y superando cualquier dificultad. Con esa convicción les invito a brindar por Su Majestad el Rey y por España", concluyó.

Tras los saludos en el Salón del Trono, la Reina, los Príncipes de Asturias y la infanta Elena han convsersado brevemente con los asistentes en el comedor de gala, donde año tras año la recepción da pie a numerosos "corrillos" con los miembros de la Familia Real, máximas autoridades del Estado y representantes de la vida política, económica, social y cultural española.