Carta abierta de Obama a sus hijas: 'Sois la razón por la que quise ser Presidente'

La misiva será publicada por la revista ‘Parade’ el próximo domingo, dos días antes de que asuma la presidencia de Estados Unidos

por hola.com
Pocos días antes de convertirse en el presidente número 44 de la historia de su país, Barack Obama ha redactado una carta en la que se dirige a sus hijas de diez y siete años, Malia y Sasha, y explica los motivos que le animaron a luchar por la presidencia de Estados Unidos. La misiva será publicada por la revista americana Parade el próximo domingo, dos días antes de que Obama asuma el poder. Sin embargo, la carta íntegra escrita ya puede leerse en la edición digital de la publicación en su idioma original. A continuación les facilitamos la traducción de sus palabras:

Queridas Malia y Sasha:

Sé que os habéis divertido mucho estos últimos dos años de campaña, yendo a ‘picnics’, desfiles y ferias estatales, comiendo todo tipo de comida basura que seguramente ni vuestra madre ni yo os hubiéramos dejado comer. Pero también sé que no ha sido siempre fácil para vosotras y para Mamá, y que pese a lo entusiasmadas que estáis sobre vuestro nuevo perrito, eso no compensa todo el tiempo que hemos estado separados. Sé cuánto me he perdido en estos últimos dos años y hoy quiero explicaros un poco más por qué decidí llevar a nuestra familia en esta travesía.

Cuando era joven, pensé que la vida se trataba fundamentalmente de mí, de cómo me enfrentaría al mundo, sería exitoso y lograría las cosas que quería. Pero después las dos llegasteis a mi vida con toda vuestra curiosidad y magia y esas sonrisas que siempre logran llenar mi corazón y alegrar mi día. Y de repente, todos los grandes planes que tenía para mí ya no parecían tan importantes. Pronto descubrí que los grandes momentos de gozo en mi vida era el gozo que veo en vosotras. Y me di cuenta de que mi propia vida no tendría mucho valor a menos que fuera capaz de asegurar que tuvieseis oportunidad de ser felices y sentiros plenas. Al final, niñas, es ese el motivo por el que decidí ser presidente, por lo que quiero para vosotras y para cada niño en este país.

Quiero que todos nuestros niños acudan a escuelas donde desarrollen su potencial, escuelas que sean un reto, los inspiren y generen en ellos una capacidad de maravillarse del mundo que tienen a su alrededor. Quiero que tengan la oportunidad de ir a la universidad, aunque sus padres no sean ricos. Y quiero que accedan a buenos trabajos, trabajos que paguen bien y os den beneficios como atención médica, trabajos que os dejen tiempo suficiente para estar con vuestros propios hijos y retiraros con dignidad.

Quiero que podamos sobrepasar las fronteras del descubrimiento para que podáis conocer nuevas tecnologías e inventos que mejoren vuestras vidas y hagais de este planeta un lugar más limpio y seguro. Y quiero que podamos sobrepasar nuestras propias fronteras para que lleguemos más allá de la división de raza y territorio, género y religión que nos evita ver lo mejor de cada uno.

A veces tenemos que mandar a nuestros jóvenes, hombres y mujeres, a guerras y otras situaciones peligrosas para proteger nuestro país, pero cuando lo hacemos, quiero estar seguro que sea sólo por muy buenas razones, que hagamos todo lo posible por arreglar nuestras diferencias con otros de manera pacífica, y que hagamos todo lo posible por mantener a todos nuestros compatriotas seguros. Y quiero que cada niño entienda que las bendiciones por las que estos aguerridos americanos luchan no son gratuitas, que con el gran privilegio de ser un ciudadano de este país vienen grandes responsabilidades.

Esa fue la lección que vuestra abuela intentó enseñarme cuando yo tenía vuestra edad, leyéndome textos de la Declaración de Independencia y hablándome de los hombres y mujeres que marchaban por la igualdad, porque creían que esas palabras que se habían escrito en papel hace dos siglos significaban algo.

Ella me ayudó a entender que América es grande, no sólo porque es perfecta, sino porque siempre puede ser mejor, y que el trabajo no acabado para perfeccionar nuestra unión recae en cada uno de nosotros. Es una carga que pasamos a nuestros hijos, y a la que nos acercamos con cada generación, cada vez más cerca de lo que sabemos que América debe ser.

Espero que ambas retoméis esa responsabilidad, corrigiendo los errores que veáis y trabajando para dar a otros las oportunidades que vosotras habéis tenido. No sólo porque tenéis obligación de dar algo a cambio al país que tanto ha dado a vuestra familia, sino porque tenéis esa obligación con vosotras mismas. Porque es sólo cuando dirigís vuestros esfuerzos hacia algo más grande cuando descubriréis vuestro verdadero potencial.

Estas son las cosas que quiero para vosotras, crecer en un mundo que no ponga límite a vuestros sueños y metas, y que crezcáis como mujeres compasivas y comprometidas que ayudarán a construir el mundo. Y quiero que cada niño tenga las mismas oportunidades de aprender y soñar y crecer que vosotras, niñas, habéis tenido. Por eso he decidido emprender esta aventura con mi familia.

Estoy tan orgulloso de vosotras. Os quiero más de lo que podáis imaginar. Y doy gracias cada día por vuestra paciencia, porte, gentileza y humor mientras nos preparamos para iniciar esta vida juntos en la Casa Blanca.

Os quiere

Papá