Niños con altas capacidades y vuelta al cole©AdobeStock

Educación

¿Qué problemas de adaptación pueden tener los niños con altas capacidades en la vuelta al cole?

En España, aproximadamente un 10% de la población escolar tienen altas capacidades y, contrariamente a lo que se podría pensar, estos niños pueden necesitar una atención especial.

En España, se estima que más de 800.000 niños cuentan con altas capacidades intelectuales; es decir, en torno a un 10% de la población escolar actual. Como sociedad y por desconocimiento, solemos pensar que estas personas tienden a ser mucho más inteligentes, pero la realidad es que, aseguran los expertos, pese a su gran inteligencia, pueden presentar grandes carencias. Por ello, de cara a septiembre y a su vuelta al colegio (o sus primeros días en él), hemos querido hablar con Jana Martínez-Piqueras, experta en Altas Capacidades y con más de 25 años de experiencia como profesora de Educación Primaria en el Colegio San Patricio de La Moraleja.

En primer lugar, debemos entender que son las Altas Capacidades Intelectuales. Según la NAGC (National Association for Gifted Children), “son aquellas personas que demuestran un nivel de aptitud sobresaliente (capacidad excepcional para razonar y aprender) o competencia (desempeño documentado o rendimiento que los sitúe en el 10% superior, o por encima, respecto al grupo normativo) en uno o más dominios”. De esta forma, nos dice la experta, “piensan, comprenden o conocen de una manera diferente”. Por ello, su preparación a la hora de ir al colegio tiene ciertos matices, puesto que, como nos confirma la experta, es bastante frecuente que presenten bajo rendimiento escolar, en vez de todo sobresaliente. En este caso, “el papel de los padres y los profesores es crucial”.

Los niños con altas capacidades intelectuales, ¿perciben la vuelta al colegio igual que los demás niños?

Depende, sí y no. Hay que decir que sí porque, por desgracia, nuestro sistema educativo no es capaz de generar, en casi ningún perfil de niño, el deseo de hacer aquello para lo que su cerebro está diseñado: aprender. Por ello, la mayoría de los niños siente angustia ante el comienzo de las clases. Sin embargo, en el caso de los niños con altas capacidades intelectuales, esta sensación es aún mayor por su propia idiosincrasia, principalmente por dos motivos:

  • La sobreexcitabilidad emocional, que les lleva a vivir todo con mayor intensidad. La emoción de angustia, de ansiedad, de miedo e, incluso, de rechazo es más intensa.
  • La sobreexcitabilidad imaginativa, que les lleva a anticipar múltiples escenarios, recorridos y desenlaces sobre el curso que viene y que acaba por incrementar su angustia.

Además, para situarnos y entender el por qué es más complicado, debemos saber que la mayoría de estos niños no tienen una experiencia positiva en el colegio. Unos por fracaso escolar (aunque saben que no son “tontos’, lo cual es peor, porque les afecta profundamente) y otros porque no se sienten entre “iguales” y comienzan una lucha interna “por encajar”. Hay también los que se aburren con el paso interminable de las horas en el colegio sin nada que ofrecerles o porque generan una expectativa que no se cumple y se decepcionan.

De esta forma, la pregunta que nos surge es obvia, ¿no se sentiría mal cualquier persona que se enfrentara de nuevo a un año de pasarlo mal? La respuesta es que sí, por lo que, en su caso, es un poco diferente.

Entonces, ¿qué problemas concretos pueden tener en estas primeras semanas de curso?

Son dos las manifestaciones más frecuentes: ansiedad y angustia, que les lleva, a su vez, a una pequeña depresión. Las manifestaciones físicas suelen ser llantos, miedos, pesadillas, posibles problemas de dolor de estómago o de cabeza. Desde el plano emocional, suelen estar más irascibles, tener peor humor durante estos primeros días y, a veces, llegan hasta la agresividad. Suelen superarlo en unos 10 o 15 días. Pero, si no es así, es conveniente pedir ayuda a un especialista.

¿Cómo podemos ayudarles a preparar la vuelta a las aulas?

Es fundamental hacerlo desde la comprensión. Los padres debemos ser conscientes de lo que les supone a estos niños la vuelta al colegio, entenderlos y valorar el esfuerzo que hacen. Además, también es importante entender que el sistema educativo no está preparado para atender sus necesidades y que tendremos que ayudarlos; no exigiéndoles que cumplan el prototipo que los demás esperan.

Para ello, hay que posicionarse como acompañantes desde este primer momento, no como jueces. Es necesario que los padres tengan formación sobre lo que es la alta capacidad, necesitan conocer cómo es, cómo aprende un niño con ella, qué es lo que necesita y qué le pone en riesgo. Es decir, lo mismo que cualquier familia que tiene un hijo con características diferentes a la norma. Y, si es necesario, que un experto hable en este momento con el niño para ayudarle a encauzar tantas emociones.

En casa, ¿de qué debemos estar pendientes principalmente en esta vuelta al cole?

Debemos observar, sobre todo, el sueño y las comidas, porque pueden que se alteren. Es posible además de que desarrollen algún tic o que, si ya lo tuvo, vuelva o se adquiera uno nuevo, como morderse las uñas o jugar con el pelo. Pueden aparecer también somatizaciones como dolor de tripa, cabeza o musculares, cambios de humor, especialmente de ira, retraimiento e, incluso, aislamiento.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que, aunque empiecen bien estos días, puede pasar un mes del comienzo de las clases y comenzar a observar estas manifestaciones. Lo importante es que desaparezcan al cabo de 15 o 20 días, si no, se debe acudir a un especialista.

¿Algún consejo para afrontar el inicio de curso?

Te puedo dar varios. El primero de ellos es no anticiparte. Es importante vivir las cosas cuando pasen, no antes, porque solo te supondrá una pérdida de energía y posicionarte en un estado emocional y psicológico débil.

El segundo es que, pasados ya los primeros días del mes de septiembre, en los que el profesor ya ha tenido tiempo de conocer al alumno y estudiar su expediente, pide una entrevista con él y con el responsable del departamento de orientación, para que se le presente la situación al tutor en su caso y se le explique en qué consiste y cómo se va a llevar a cabo la adaptación curricular a la que tiene derecho el niño.

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