La frustración y el estrés son comunes compañeros diarios. Según ha dicho Victor Küppers, doctor en Humanidades y experto en psicología positiva, esto ocurre porque olvidamos qué es en la vida lo que importa de verdad. Por suerte, algo tan simple como un abrazo, nos lo puede recordar. Y es que este acto tan sencillo nos acerca a lo que realmente da sentido a la vida.
Para ti que te gusta
Este contenido es exclusivo para la comunidad de lectores de ¡HOLA!
Para disfrutar de 5 contenidos gratis cada mes debes navegar registrado.
Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.TIENES ACCESO A 5 CONTENIDOS DE
Recuerda navegar siempre con tu sesión iniciada.
Según ha dicho Küppers en su visita al pódcast En defensa propia comunicadora Erika De La Vega, "para vivir con alegría, tenemos que cuidar las cosas que más queremos y las cosas que queremos no son cosas, son personas". "El gran éxito en la vida es querer y sentirte querido".
El divulgador aborda varios temas interesantes en su reflexión: el propósito vital, el éxito, el amor propio, el amor a secas y un gran tabú: la muerte. Pero sobre todo recuerda que el amor puede sanar y devolvernos a lo esencial. Así que abrazar es el mejor gesto que podemos hacer para recuperar el foco.
El poder de un abrazo a tiempo
En este contexto, hoy 21 de enero, que celebramos el Día Mundial del Abrazo, nos encontramos con la ocasión perfecta para reflexionar acerca de estas cuestiones y dejar de preocuparnos por nada que no tenga que ver con el amor, que, como señalan los expertos, es lo que, al final suma de verdad, lo mueve y cambia todo.
Paola Rivera, psicóloga especialista en Psicooncología y Cuidados Paliativos, señala que, tal vez, en este día, el mayor regalo es detenernos un instante y preguntarnos con honestidad: "¿Estoy cuidando lo verdaderamente importante? ¿Estoy viviendo acorde a mis valores? ¿Estoy abrazando mi vida… y a quienes la hacen valiosa?". "A veces, volver a lo esencial empieza con algo tan simple y tan poderoso como un abrazo", indica.
El abrazo perfecto
Quizá has escuchado eso de que el abrazo perfecto es aquel que dura 20 segundos. Dicen que de este modo nos aseguramos de que no es un abrazo superficial. Sin embargo, según David Vargas, especialista en psiconeuroinmunología y cofundador de Regenera, "lo que realmente es importante para que haya liberación de oxitocina es que sea un abrazo real, que haya conexión". ¿De dónde viene entonces esa creencia?
Un abrazo de 20 segundos obliga a relajar el cuerpo, a que contacte el pecho, a que se toque la espalda con las manos y a conectar de verdad, en definitiva. Esto sí es fundamental en la liberación de oxitocina porque tiene que ver con la conducta social y con la conexión con el otro y con uno mismo.
Por qué un abrazo puede sanar
Paola Rivera nos cuenta que a diario ve en consulta "personas brillantes, capaces, responsables, que han cumplido con todo lo que "se esperaba" de ellas… y que, sin embargo, se sienten cansadas, vacías o desconectadas".
"Cuando acompañas a personas en momentos de enfermedad, pérdida o final de vida, y les preguntas qué es el éxito nadie habla del currículum. Nadie pregunta por el tamaño de su casa. Todas coinciden: haber amado y haberse sentido amado", señala. Para Paola, "éxito es haber cuidado los vínculos importantes. Haber estado. Haber dicho "te quiero" a tiempo. Haber abrazado cuando tocaba.
Un recordatorio importante
Como recuerda Paola, para poder cuidar y amar de verdad, necesitamos empezar por nosotros. Aprender a mirarnos como la persona más importante de nuestra propia vida. No desde el ego, sino desde la responsabilidad emocional.
A partir de ahí podemos empezar a "vivir con sentido, cuidar el alma, honrar el tiempo y no olvidar que amar y dejarnos amar es el mayor acto de éxito", señala la experta.
Quizá uno de los mayores engaños que arrastramos es creer que hemos venido a esta vida a ser perfectos. No. Hemos venido a ser felices, entendiendo la felicidad no como euforia constante, sino como aquello que nos da paz, sentido y coherencia. Lo que nos mueve el alma y nos impulsa a ser mejores personas, no por obligación, sino por amor. Y ahí el abrazo cobra un valor profundo. El abrazo que damos y el que recibimos. El abrazo al otro y el abrazo interno. Porque abrazar es decir sin palabras: “estoy contigo, eres importante, aquí y ahora”, concluye Paola Rivera.
