Decíamos que noviembre y diciembre son dos meses duros a nivel cerebral pero ¿y enero? El Día Mundial de la Depresión y el Blue Monday tienen lugar en dos semanas consecutivas. ¿Es también un mes desafiante para nuestra autoestima? Hemos hablado con la experta en entrenamiento cerebral y desarrollo cognitivo Catalina Hoffmann, creadora del método Neurofitness, y nos ha explicado cómo es en general nuestro mood en enero y, qué podemos hacer para cambiarlo (si es que queremos). Además hemos reflexionado con ella acerca de las emociones y los estados de ánimo. ¿Dirías que son lo mismo?
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"Enero es el mes de los comienzos, de los nuevos retos… y de la autoexigencia más absoluta. Venimos de días festivos, empezamos el año llenos de propósitos y pensamos que vamos a comernos el mundo. Y después de ese "subidón" suele venir un bajón, que se hace más acusado porque, en la mayoría de los casos, la estadística nos dice que a estas alturas esos propósitos ya se han abandonado", explica Catalina.
"Este abandono puede hacer que nos sintamos fracasados y que nos comparemos constantemente con otras personas que, al menos en apariencia, sí están avanzando hacia sus objetivos", agrega.
El estado de ánimo a nivel general en enero suele tender, según la experta, a la apatía y la tristeza por una cuestión ambiental. "En enero, aunque poco a poco los días son más largos, tenemos muy pocas horas de luz y convivimos con el frío, la lluvia y la niebla. Además, solemos pasar bastante tiempo en interiores y limitamos más las relaciones sociales (más aún en estos días en los que todo el mundo parece víctima de los virus)", apunta.
Para ella, "la mezcla de estos factores, contribuye a tener un peor estado anímico. Y si a eso le unimos el agobio económico que, para muchas familias, supone el periodo después de la Navidad, el resultado puede ser difícil de gestionar".
Estado de ánimo y emoción: ¿por qué no son lo mismo?
"Un estado de ánimo es una situación emocional que se prolonga ligeramente en el tiempo (durante minutos, horas o, incluso días) y que influye en cómo actuamos, cómo pensamos y cómo afrontamos las cosas que nos ocurren. Es menos intenso, pero más duradero que una emoción en sí y marca mucho más, aunque no es algo que determine nuestro carácter", explica Catalina.
Por suerte, según nos cuenta, existen muchos ejercicios que podemos hacer para pasar de un estado de ánimo a otro y evitar estancarnos. "Algo tan simple y rápido como cambiar nuestra postura puede ayudar más de lo que pensamos, porque si tenemos una corporalidad propia de alguien seguro y decidido, le estaremos transmitiendo a nuestro cerebro que es así como nos sentimos", nos cuenta. Otros de sus trucos son:
- Hacer respiraciones conscientes: en este sentido, acompañar esas respiraciones con meditaciones como las que comparto en mis plataformas, puede hacer aún más potente el cambio.
- Escritura manual: que nos ayuda a tomar el control y a poner palabras a lo que sentimos y pensamos y también a lo que queremos sentir y pensar. Simplemente, escribir lo que te está pasando y preguntarte si hay otro enfoque posible, ya es un ejercicio brutal.
Consejos para superar esta segunda quincena de enero con una actitud positiva
Dedicarse tiempo a uno mismo todos los días, aunque sean 10 minutos
Una meditación, un paseo tranquilo, escuchar música mientras te tomas una infusión calentita, escribir un diario de emociones… Lo que encaje contigo estará bien. Lo importante es que te dediques tiempo porque esos momentos nos ayudan a reconectar con nosotros mismos, nos permiten parar y nos ayudan mucho a tomar perspectiva.
No te des por vencido
Coge papel y boli y vuelve a escribir un propósito que quieras convertir en realidad, no este año, sino en el próximo mes. Debe ser un propósito realista, alcanzable y que realmente te haga ilusión a ti, sin convencionalismos sociales. Ahora que tienes ese reto, olvídate del que te pusiste el 31 de diciembre, diseña un plan para alcanzarlo y ¡lánzate a por ello! Así tu cerebro interpretará que sigue teniendo un objetivo y una ilusión.
¡Ojo con febrero!
Los expertos recomiendan que nos tomemos febrero como un mes de reseteo porque empezamos enero con la energía de los propósitos de Año Nuevo pero esto luego se va perdiendo. En este sentido le hemos preguntado a Catalina si febrero puede definirse como un "resurgir". "Totalmente", nos dice. "Febrero es un nuevo mes y nuestro cerebro lo vive como una nueva oportunidad. Es como si dijese "vale, el nuevo año se me ha hecho cuesta arriba, pero ahora puedo volver a empezar".
Señala que, además, "hay que tener en cuenta que el comienzo de enero es un poco diferente, porque viene marcado por las fiestas. Febrero, sin embargo, es el primer mes "normal" del año y eso puede hacer que nuestro cerebro lo interprete como el primer mes "real", en el que de verdad vivimos el día a día íntegramente". "Por eso yo, por ejemplo, he querido hacer un evento de renacer, la Experiencia Rebirth, a finales de enero. Porque igual que 2026 es una oportunidad para conseguir lo que no conseguimos en 2025, febrero es perfecto para empezar a hacer realidad lo que se nos ha hecho cuesta arriba en enero", explica Catalina.
Así que, como ves, lo que viene por delante no son otra cosa que nuevas oportunidades. Saberlas ver y aprovecharlas es una cuestión de actitud.
