Psicología

Por qué hay personas que se hablan mal a sí mismas, según la psicología


Hay personas que se juzgan con dureza y este diálogo interior tan negativo suele ser más frecuente en mujeres. Esta psicóloga nos explica cómo podemos romper con este daño emocional y cuándo debemos ir a terapia


Mujer joven seria con la mano en la frente mirando a cámara © Getty Images/iStockphoto
5 de enero de 2026 - 12:00 CET

A muchas de nosotras nos pasa: nos miramos al espejo y nos hablamos mal; comentamos algo de nosotras mismas y lo que decimos no es, precisamente, positivo; tenemos que hacer una valoración de nuestras capacidades y tendemos a ser muy críticas y duras. ¿Por qué tenemos un discurso tan negativo de nuestra personalidad o aptitudes? ¿Por qué hay personas que se tratan tan mal? Para averiguarlo, hemos entrevistado a la psicóloga María Beatriz Pereira Reis, psicóloga y directora de Proyectos Formativos de ISEP-metrodora. Esta experta en Psicología nos explica qué ocurre en nuestro interior para que nos convirtamos en los peores críticos y qué debemos hacer para ser más compasivas. 

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¿Por qué tendemos a hablarnos peor a nosotras mismas que a otras personas, incluso cuando somos conscientes del daño que ese diálogo interno provoca?

La autocrítica es la capacidad de evaluarnos, examinando y juzgando nuestras acciones, decisiones, pensamientos y comportamientos. Puede ser constructiva, cuando nos ayuda a aprender y mejorar, o destructiva, cuando genera culpa, ansiedad y una disminución de la autoestima. En psicología observamos que solemos ser mucho más críticas con nosotras mismas que con los demás. Esto ocurre porque desde la infancia internalizamos estándares sociales, culturales y personales transmitidos por cuidadores, familiares, docentes y la propia sociedad, incluso antes de poder analizarlos de forma racional. Mientras que con otras personas solemos mostrar empatía y comprensión, con nosotras se activa un “crítico interno” automatizado que, aunque nace con la intención de protegernos de errores y empujarnos a mejorar, puede volverse excesivo y rígido, jugando en nuestra contra. 

Lo paradójico es que, aun siendo conscientes del daño que nos hace esta dureza interna, el patrón se activa de forma automática. Frenarlo requiere práctica consciente de autocompasión y autorreflexión: reconocer cuándo la voz interna se vuelve desmedidamente crítica, cuestionar su veracidad y sustituir juicios rígidos por mensajes más equilibrados. También ayuda tomar distancia emocional —hablarnos como lo haríamos a una amiga— y cultivar hábitos de autocuidado. La atención plena resulta especialmente útil para observar los pensamientos sin identificarnos con ellos y reducir su impacto emocional.

La autocrítica suele ser más frecuente y severa en mujeres enfatiza la perfección, la responsabilidad y la atención constante a los demás

María Beatriz Pereira Reis, psicóloga

¿Es la autocrítica dura más frecuente en mujeres que en hombres y, de ser así, qué factores culturales y sociales lo explican? 

Según investigaciones de las dos últimas décadas, la autocrítica suele ser más frecuente y severa en mujeres, en gran parte por una socialización que enfatiza la perfección, la responsabilidad y la atención constante a los demás. Desde la infancia, muchas niñas reciben mensajes condicionados por la aprobación externa y la comparación social, lo que incrementa la tendencia a juzgarse con dureza. Los estándares de belleza, el rendimiento profesional y el desempeño familiar generan un contexto en el que la voz interna femenina se vuelve especialmente exigente. Esto no significa que los hombres estén exentos de autocrítica. También la experimentan, aunque suele centrarse en otros ámbitos, como el éxito laboral, la competencia, la productividad o la autonomía emocional. Los estudios muestran que los patrones de género influyen en dónde y cómo se expresa el diálogo interno crítico, evidenciando que la autocrítica está profundamente mediada por factores sociales y culturales.

¿Qué papel juega la educación recibida en la infancia en la forma en que una mujer se valora y se habla por dentro en la edad adulta? 

La manera en que una mujer se valora en la adultez está muy influida por la educación recibida durante la infancia, así como por el estilo de crianza y las diferencias individuales. La teoría del apego muestra que la calidad del feedback, la sensibilidad emocional y el reconocimiento por parte de los cuidadores moldean la autoestima y la capacidad de autocompasión. Las niñas expuestas a críticas constantes o elogios condicionales tienden a vincular su valor personal a la aprobación externa. En cambio, quienes crecen en entornos empáticos y coherentes desarrollan una relación más sana consigo mismas. A esto se suma la socialización de género, que refuerza la autoexigencia y la crítica interna. En la adultez, esta presión se intensifica con la expectativa de “ser buena en todo”. La autocompasión consciente, la coherencia con los propios valores y una educación emocional sólida son claves para contrarrestar estos patrones.

¿Cómo influyen las relaciones de pareja pasadas, especialmente las marcadas por la crítica o el control, en la voz interna femenina? 

Las relaciones de pareja pueden influir de forma profunda en la autoevaluación. Cuando han estado marcadas por la crítica constante, el control o la falta de reconocimiento, es frecuente que esas dinámicas se internalicen y la voz interna reproduzca patrones de desaprobación aprendidos. Incluso mujeres con buena autoestima pueden verse afectadas, aunque suelen poner límites con mayor rapidez. El impacto depende en gran medida de la claridad que tenga la mujer sobre su propio valor y del apoyo recibido dentro y fuera de la relación. Para algunas, estas experiencias generan culpa e inseguridad; para otras, se convierten en una oportunidad de crecimiento personal y fortalecimiento de la autoestima.

En terapia se trabajan estrategias de reestructuración cognitiva, regulación emocional y autocompasión, ayudando a transformar una voz interna severa en un aliado que favorezca el bienestar y el crecimiento personal

María Beatriz Pereira Reis, psicóloga

¿Hasta qué punto el entorno actual y la comparación social refuerzan un diálogo interno poco compasivo? 

El contexto social actual amplifica la autocrítica, especialmente en mujeres que han interiorizado la exigencia de ser “supermujeres”, capaces de rendir en todos los ámbitos. Vivimos en una cultura del rendimiento, donde el valor personal se mide por la productividad y el éxito visible, lo que favorece la comparación constante con estándares inalcanzables. La teoría de la comparación social explica que evaluamos nuestro valor observando a los demás, algo que se ve intensificado por la exposición continua a ideales irreales en redes sociales y medios. Para contrarrestarlo, es fundamental desarrollar criterios internos de evaluación basados en valores propios, reconocer logros reales y aceptar los límites humanos.

© Getty Images

¿Cuándo el diálogo interno negativo deja de ser puntual y conviene pedir ayuda profesional? 

Se convierte en una señal de alerta cuando interfiere de forma sostenida en la vida diaria y genera ansiedad, depresión, aislamiento o una baja autoestima persistente. Las rumiaciones constantes, los pensamientos catastróficos o las creencias rígidas de inutilidad son indicadores claros. En estos casos, buscar apoyo psicológico resulta clave. En terapia se trabajan estrategias de reestructuración cognitiva, regulación emocional y autocompasión, ayudando a transformar una voz interna severa en un aliado que favorezca el bienestar y el crecimiento personal.

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