Quizá sea hoy, 12 de enero, el día en el que este 2026 arrancan todos los buenos propósitos. Y seguramente también, reconozcámoslo, para el 1 de febrero la mayoría de ellos se habrán diluido como lágrimas en la lluvia…
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Así que, en lo tocante al peso y las dietas (objetivo por excelencia en estas fechas), nada mejor que no marcarse un reto concreto. El único objetivo debe ser, simplemente, retomar buenos hábitos. Cierto es que tras los atracones de Navidad no es fácil volver al brócoli; tampoco vamos a engañarnos aquí… Pero lo cierto es que si se puede comer sano y rico. Para ello, además, no hay que volverse locos; con algunos pequeños gestos podemos hacer cambios importantes y salir del temido aburrimiento en la mesa cuando llegan estas primeras semanas de enero. Aquí dejamos algunas ideas muy simples para esas cenas rápidas y sanas posteriores a los 'festivales' gastronómicos de los que venimos.
- Verduras asadas + proteína de calidad + una salsa healthy. Las verduras tienen que tener prioridad en el plato en esta vuelta a la rutina. Suma a unas verduras asadas (calabacín, zanahoria, brócoli, berenjena, pimiento…) una proteína de calidad, ya sea vegetal o animal (pollo, tofu, garbanzos…) y, como toque diferente, añade una salsa ligera de yogur con limón y hierbas frescas, o un poco de hummus o de crema de aguacate. Esas salsas sanas aportarán un toque diferente a lo de siempre.
- Cremas de verduras + toppings que cambian todo. Las cremas son ligeras y digestivas, pero el truco está en lo que añades al final. Prueba a sumar semillas tostadas, frutos secos picados, garbanzos crujientes al horno o un chorrito de aceite aromatizado con especias.
- Ensaladas templadas con contraste de texturas. Más allá de la lechuga, mezcla hojas verdes crudas con verduras asadas o salteadas y algo crujiente (nueces, granada, manzana). El contraste de temperaturas y texturas hace que resulten mucho más apetecibles.
- Proteína vegetal bien especiada, no solo 'a la plancha'. El tofu, las legumbres o el tempeh ganan mucho cuando se marinan con especias, soja, jengibre o limón. Un salteado rápido con sabores intensos evita que el plato se quede soso o monótono. Así que no tengas miedo a las especias. Esto es prueba y error hasta que des con la combinación que más te guste.
- Pescado blanco con aliños distintos. El pescado ligero no tiene por qué ser aburrido. Añade salsas de yogur, de mostaza, cítricos, alcaparras o hierbas frescas para darle carácter sin sumar muchas calorías.
- Tortillas: mil y una combinaciones. Más allá de la clásica francesa, prueba tortillas con espinacas y queso feta, champiñones salteados con tomillo, calabacín rallado y menta, o cebolla morada con cúrcuma y pimienta negra. Pequeños cambios en los ingredientes y las especias transforman una tortilla sencilla en una cena igualmente ligera, pero mucho más apetecible.
- Platos de cuchara ligeros pero sabrosos. Caldo vegetal o de pollo con verduras, setas y un toque especial como miso, jengibre o cúrcuma... Son igual de reconfortantes, pero con un extra de sabor.
- Tacos o wraps saludables. Usa tortillas integrales o unas hojas grandes de lechuga a modo de ‘envoltorio’ y rellena con ingredientes saludables: pollo, conservas de pescado, verduras salteadas... De nuevo, aquí puedes apostar por salsas, ligeras pero con mucho sabor (yogur con especias, crema de aguacate, etc.).
- Verduras, versión crujiente. Las verduras no siempre tienen que ir asadas o al vapor para ser sanas. Saltea brevemente ramilletes de coliflor o brócoli a fuego fuerte para que queden dorados por fuera y crujientes por dentro, y añade especias como pimentón, comino o curry suave. Un chorrito de limón o de salsa de soja baja en sal al final hace que el plato gane mucho con un solo gesto. Esta coliflor especiada al horno es la receta perfecta para comer sano, sin aburrirte: crujiente por fuera, tierna por dentro y muy aromática.
- Carpaccios vegetales. El carpaccio no tiene por qué ser solo de carne o pescado. Prueba, por ejemplo, láminas finas de calabacín o remolacha con aceite de oliva, limón y frutos secos tostados. O de champiñones con alcaparras, mostaza suave y un toque de levadura nutricional, o parmesano vegetal para aportar sabor sin pesadez. Este carpaccio de calabacín, por ejemplo, es una receta fresca y ligera que transforma el calabacín en un entrante elegante: finas láminas, buen aceite de oliva y un toque de limón para abrir el apetito.
- Un toque ácido o picante para 'despertar' el plato. Limón, vinagre de manzana, encurtidos, kimchi suave o un poco de chile ayudan a dar vida a platos sencillos y reducen la necesidad de añadir grasas extra.
- Brochetas saludables para cenas ligeras. Las brochetas son una forma sencilla y diferente de cenar sano sin complicarse. Combina verduras con tofu, pollo o gambas, y acompaña con salsas ligeras como yogur con limón y hierbas (tipo , tahini diluido con agua y especias, o una vinagreta cítrica suave para darles más gracia sin añadir pesadez).
