Descansar bien no es solo dormir: los 7 tipos de reposo que tu piel, tu cuerpo y tu pelo necesitan


En su libro "Sacred Rest", la doctora aundra Dalton-Smith explica los diferentes descansos esenciales que mejoran el bienestar y la belleza


© sarahputtemans / hunkemoller
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
13 de enero de 2026 - 18:00 CET

Puede que duermas ocho horas y aún sientas que te falta algo. Si te miras al espejo y ves ojeras, piel apagada y cabello sin vida, quizá no es casualidad o mala suerte, puede que no estés descansando como es debido. Quizá estés agotada en dimensiones que el sueño nocturno no alcanza. Según la doctora en medicina interna Saundra Dalton-Smith, hay siete tipos de descanso esenciales. Y si no les estás prestando atención a todos, lo más probable es que estén impactando directamente en tu piel, tu cuerpo y tu pelo. 

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En su libro Sacred Rest (Descanso sagrado), Dalton-Smith deja claro que el cansancio no siempre es físico y el descanso no se resuelve solo durmiendo. Sus ideas están revolucionando cómo entendemos el bienestar y, básicamente, han permitido que pongamos el foco en muchos más aspectos que el simple hecho de dormir cuando queremos cuidarnos.

© Women'secret

Descanso físico: la regeneración que tu piel necesita

A lo mejor parece el más obvio, pero justo por eso, es el más subestimado. La profundidad del sueño es muy importante. Y es que, es la que permite que el cuerpo se repare, la piel se regenere y el cabello se fortalezca desde la raíz. Se sabe que mientras dormimos profundamente, se libera la hormona del crecimiento, y que esta es clave para la síntesis de colágeno, la firmeza del rostro y la salud muscular. Y sin ese descanso físico real, ni el mejor sérum podrá salvar tu piel del aspecto cansado. 

Como dice Dalton-Smith: “Dormir es necesario para la salud. No es la base del descanso, sino el resultado del descanso.” Es decir, dormir no es el fin, es el efecto de un descanso más profundo.

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Descanso mental: bajar el 'ruido' también embellece

Si mantienes durante mucho tiempo un alto nivel de estrés mental, el cortisol aumenta y arrasa con tu piel y tu pelo. ¿El resultado? Piel más grasa, brotes, caída capilar, mirada agotada... Y aquí tienes que tener en cuenta que el descanso mental no se consigue viendo series sin parar ni desconectando cinco minutos, para conseguirlo hace falta que dejes de procesar constantemente, que te dejes de pedir más y que permitas que tu mente respire. Hasta que no consigues ese “silencio mental”, el cuerpo no es capaz de regular el sistema neuroendocrino y volver a su equilibrio natural. 

Descanso sensorial: relaja tu mirada

La luz azul, las notificaciones del móvil, el ruido constante, las pantallas... Todo esto sobreestimula el sistema nervioso y deja huella: ojeras marcadas, bolsas, piel opaca, mirada apagada. Por eso, es necesario bajar la intensidad sensorial, aunque sea durante 30 minutos al día, para ayudar al cuerpo a descongestionarse por dentro para que se vea más fresco por fuera. Y uno de los principales beneficios de hacerlo es la mirada descansada.

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Descanso creativo: luz para tu rostro

Cuando pasas el día resolviendo, produciendo, pensando soluciones, tu creatividad se agota. Y cuando esa parte de ti se apaga, también lo hace tu luz. El descanso creativo no es dejar de trabajar, es permitirte inspirarte de nuevo. Reconectar con belleza, arte, naturaleza o música, sin exigencia ni propósito, recarga una energía interior que se nota en tu cara, en tu actitud y en tu manera de moverte.

Descanso emocional: liberar también embellece

Las emociones que no expresamos se quedan en el cuerpo. Se tensan en la mandíbula, se acumulan en los hombros, se manifiestan en forma de piel apagada, caída capilar o insomnio. El descanso emocional tiene que ver con darte espacio para sentir y soltar. Hablar con alguien, escribir, llorar si hace falta. No es debilidad, es una limpieza necesaria que aligera no solo el ánimo, sino también tu rostro.

La autora lo expresa así: “El peso de una vida no examinada recae con fuerza sobre el corazón del que está agotado". Porque a veces lo que agota no es el cuerpo, sino lo que no nos permitimos sentir.

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Descanso social: evita el agotamiento 

Estar con gente no siempre es descanso. De hecho, muchas veces es todo lo contrario. El descanso social ocurre cuando compartes tiempo con personas que no exigen una versión perfecta de ti, que no te drenan, que simplemente te dejan ser. Esas relaciones que no tensan tu sistema hormonal sino que lo relajan, mejoran tu salud inmune y tu equilibrio. Y eso, por supuesto, se refleja en la piel y en la energía con la que caminas.

Descanso espiritual: el propósito se nota en la cara

Sentirse vacía, sin rumbo o desconectada del propósito vital genera una fatiga existencial que se ve y se percibe. El descanso espiritual no tiene que ver con religión, sino con conexión. Encontrar sentido, dedicarte a lo que te hace sentir viva, tener un momento de silencio interior al día. Cuando eso ocurre, tu cuerpo entero responde. La expresión facial cambia. La tensión se disuelve. Y tu belleza se vuelve más auténtica.

Dormir es básico, sí. Pero si estás buscando energía real, luminosidad de verdad y bienestar más allá del maquillaje, necesitas mirar más profundo. Lo que haces con tu descanso, se refleja en todo lo demás.

© sarahputtemans / hunkemoller

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.