El road trip más bonito cerca de Lisboa: playas, palacios y acantilados de vértigo


Damos comienzo a la travesía en Belém, a 15 minutos al norte de Lisboa, y lo continuamos por el Parque Natural de Sintra-Cascais y los palacios de Mafra y Queluz. Un viaje maravilloso entre playas, palacios, bosques, acantilados y el cabo más occidental de Europa.


Palacio de Sintra, Portugal© Shutterstock
28 de enero de 2026 - 14:47 CET

Poco más de 100 kilómetros abarca esta ruta que puede completarse tranquilamente en un par de horas si se hiciera sin paradas, que no es el caso. Porque la realidad es que solo para visitar los dos monumentos más importantes del barrio lisboeta de Belém –la torre de Belém y el monasterio de los Jerónimos– se puede echar la mañana entera y aún nos queda gran parte de la ruta. Teniendo esto en cuenta, lo mejor será reservar, al menos, un fin de semana largo para dedicarlo a conducir por los alrededores de la capital portuguesa

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BELÉM: LA PRIMERA PARADA

Se comprende que la torre de Belém la visiten más de medio millón de personas cada año porque es preciosa, una perla del estilo manuelino. Fue torre de defensa, prisión, faro y aduana, y ahora es el más bello recuerdo de los días audaces y venturosos en que los navegantes portugueses zarpaban de esta ribera para descubrir exóticas tierras. Del mismo estilo que la torre, y de la misma época dichosa, es el cercano monasterio de los Jerónimos , en cuya iglesia están enterrados Vasco de Gama y Luis de Camões, y en cuyo claustro (el cielo, hecho patio) descansa Fernando Pessoa.

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EN RUTA HACIA ESTORIL Y CASCAIS

Ya en coche, la ruta lleva hacia Estoril sin apartarse de la costa, dejando atrás los antiguos fuertes que defendían con su fuego cruzado la boca del Tajo y playazos como el de Carcavelos, que en verano se pone a tope de lisboetas. En Estoril, hay que darse un chapuzón en la elegante playa de Tamariz. Y en Cascais, que está solo dos kilómetros más allá, visitar el primoroso barrio de los museos, el faro de Santa Marta (también museo) y la Boca do Inferno, donde el mar ha organizado un lío del diablo, haciendo trizas la costa calcárea y abriendo una tremenda gruta.

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LA PUNTA MÁS OCCIDENTAL DE EUROPA

Al dejar atrás Cascais, sus urbanizaciones de lujo y sus campos de golf, es como si el mundo se reseteara y esta costa volviese a ser lo salvaje y solitaria que era antes de que el rey Luis I el Popular la eligiera para veranear a finales del siglo XIX y la pusiese de moda. La playa de Guincho, con sus altas dunas y sus olas poderosas, que chiflan a los surfistas, es el recibidor del Parque Natural de Sintra-Cascais, cuyos acantilados de más de cien metros de altura forman, en el cabo da Roca, la proa del continente europeo, su punta más occidental. Cuando el sol se pone aquí, en el otro extremo de la Península ibérica, el cabo de Creus, hace ya 20 minutos que se fue a la cama.

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SINTRA, EL PUEBLO MÁS BONITO DEL MUNDO

Atravesando la boscosa sierra de Sintra, de dulce microclima, se llega a la famosa población que le da nombre y que fue la favorita de los reyes lusos precisamente por eso, porque hace fresquito en verano. No es de extrañar que a Byron le pirrase Sintra, “puede que sea el pueblo más bonito del mundo”, decía, porque es un lugar romántico a más no poder, de calçadas verdinosas que culebrean monte arriba entre palacios de fantasía, jardines selváticos y quintas misteriosas (la que más, la de Regaleira). En lo más alto está el palacio da Pena, un castillo de cuento que se hizo construir en 1836 Fernando II, el Rey Artista, escogiendo los más llamativos estilos (neomanuelino, neo-gótico y neoárabe) y colores (morado, burdeos y mostaza).

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LOS PALACIOS DE MAFRA Y QUELUZ

Mafra, será la penúltima parada de nuestra ruta. A juzgar por el tamaño del palacio, que también era monasterio, el rey se volvió aquí loco de alegría: 52.000 obreros trabajaron durante 13 años para edificar este casoplón de 800 estancias; entre ellas, una biblioteca del tamaño de un campo de fútbol, que atesora 40.000 libros raros y que es simplemente espectacular.

Para hacer la ruta redonda, desde Mafra podemos volver hacia abajo en dirección a Queluz y visitar este palacio dieciochesco, otra de las residencias predilectas de la antigua realeza lusa, a 42 kilómetros de Mapfra y a apenas 12 km de la torre de Belém, nuestro punto de partida. Si Mafra es el Escorial de Portugal, éste es su Versalles, un palacio de estilo rococó y unos jardines llenos de canales, fuentes y esculturas de asunto mitológico donde los Braganza emulaban los fastos de otras cortes europeas de la época. Desde aquí aún nos queda dejar el coche y recorrer Lisboa, la capital de los hermosos atardeceres sobre el río Tajo. Pero eso, es otra historia.

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PARA ALOJARTE EN LA RUTA

En Estoril, en el Hotel Palácio (palacioestorilhotel.com), un histórico alojamiento que fue la ‘sala de estar’ de las familias reales exiliadas y lugar de rodaje de la película de James Bond Al servicio secreto de su majestad. En Cascais, en Faro Hotel (farol.com.pt), un cinco estrellas de moderno diseño junto al faro de Santa Marta y la costa quebrada de la Boca do Inferno. Tiene piscina al borde del mar y dos restaurantes para alternar: The Mix (cocina de fusión mediterránea) y Sushi Design (japonés). Por último, en Sintra, en el Tivoli Palácio de Seteais (minorhotels.com), un palacio del siglo XVIII, de estilo neoclásico, transformado en hotel.

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Y PARA COMER...

A la hora de comer en Lisboa una buena elección es Feitoria (restaurantefeitoria.com), a pocos pasos de la torre de Belém, donde se hace una cocina creativa con productos de innegable calidad, como el camarão del Algarve o el choco de Setúbal. Avalado por una estrella Michelin. 

En Estoril, la legendaria Pastelaria Garrett (garrettestoril.pt), fundada en 1934, era frecuentada por la familia real española durante su exilio en Portugal. De su obrador no paran de salir deliciosos pasteles de nata, cruasanes, bolas de berlim, palmiers, pratas y, en Navidad, bolos rei (roscones). También se puede comer a base de ensaladas, quiches y tostas. Está al lado de la playa de Tamariz. 

En Cascais, Fortaleza do Guincho (fortalezadoguincho.pt) se ubica en una fortaleza del siglo XVII, con una estrella Michelin y formidables vistas al océano y al cabo da Roca. Es también un espléndido hotel, miembro de Relais & Châteaux. En Lab By Sergi Arola (penhalonga.com), el chef español deslumbra con su cocina inventiva elaborada con productos frescos en el resort Penha Longa, dentro del Parque Natural de Sintra-Cascais. Exclusivo e intimista (solo hay sitio para 22 comensales), el restaurante tiene una espectacular bodega acristalada, fogones a la vista y ventanal abierto al campo de golf. Para alojarse, el resort también es un diez. 

En Mafra, Adega do Convento (adegadoconvento.pt) propone una cocina tradicional abundante y nada cara en un edificio centenario a cinco minutos del palacio de Mafra. Hay que probar la sopa rica do mar y cualquiera de los platos de pulpo y bacalao.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.