Poco más de 100 kilómetros abarca esta ruta que puede completarse tranquilamente en un par de horas si se hiciera sin paradas, que no es el caso. Porque la realidad es que solo para visitar los dos monumentos más importantes del barrio lisboeta de Belém –la torre de Belém y el monasterio de los Jerónimos– se puede echar la mañana entera y aún nos queda gran parte de la ruta. Teniendo esto en cuenta, lo mejor será reservar, al menos, un fin de semana largo para dedicarlo a conducir por los alrededores de la capital portuguesa
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