La reina Máxima y la princesa Amalia han protagonizado este viernes 23 de enero unas imágenes cargadas de emoción. La soberana asistió a la graduación de su hija tras completar el exigente Entrenamiento Militar General (AMO), por sus siglas en inglés), y su reacción lo dijo todo: un abrazo largo, espontáneo y lleno de orgullo cuando Amalia recibió oficialmente su ascenso a cabo. En ese instante, Máxima no era la reina de los Países Bajos, sino una orgullosa madre de una joven cabo, que disfrutaba de su graduación con el resto de sus compañeros.
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La ceremonia tuvo lugar en el Cuartel General Spoor, en Ermelo (Países Bajos), y hasta allí se desplazó la reina Máxima para acompañar a su hija mayor en un día especialmente significativo. Ataviada para combatir el frío, con un abrigo largo en tono gris, guantes y el gorro en la mano, Máxima se mezcló con total naturalidad entre los familiares de los compañeros de Amalia y, desde la primera fila, siguió con atención cada instante de la graduación.
La joven heredera también protagonizó momentos muy emotivos durante la formación, rodeada de sus compañeros, recibiendo la peculiar felicitación de sus superiores y celebrando con ellos el merecido ascenso. Después llegó la felicitación más especial: la de su madre. Las imágenes muestran a Máxima siguiendo la ceremonia con emoción y abrazando a su hija con una cercanía poco habitual en actos oficiales. Por un instante, la reina dejó a un lado el protocolo para celebrar, simplemente, el logro de su hija.
El compromiso militar de la futura reina
Nuevas imágenes de la princesa Amalia de Holanda, en plenas maniobras, han dejado a todos boquiabiertos: la heredera al trono de los Países Bajos aparece en pleno entrenamiento militar, con uniforme de camuflaje, la cara pintada y un fusil reglamentario entre las manos, coincidiendo con su graduación en la AMO.
Acostumbradas a verla con vestidos de gala, tiaras históricas y joyas de la Casa de Orange-Nassau, la imagen de Amalia integrada en una unidad militar ha generado un gran impacto. La joven que suele brillar en actos institucionales y universitarios aparece ahora en un escenario completamente distinto, casi cinematográfico, austero y exigente, donde demuestra disciplina, resistencia y una determinación que ha sorprendido a todos.
Hasta ahora, Amalia era la única futura reina europea sin formación castrense. Sus homólogas —Elisabeth de Bélgica, Ingrid de Noruega, la princesa Leonor de España— y también el príncipe Christian de Dinamarca ya habían pasado por academias militares. Por eso, el anuncio de la Casa Real neerlandesa hace unos meses resultó tan llamativo.
El pasado 30 de septiembre, según un comunicado del Servicio de Información del Gobierno neerlandés, el Rey Guillermo firmó un decreto real por el que Amalia ingresaba en el personal de reserva de las Fuerzas Armadas. Recibió entonces los rangos de marinera de tercera clase en la Marina Real, soldado de tercera clase en el Ejército de Tierra y soldado de tercera clase en la Real Fuerza Aérea.
Ese día, Amalia se convertía en la primera mujer de la Casa Real neerlandesa en iniciar servicio militar como reservista. Su formación se integraba en el programa del Defensity College, que permite a estudiantes universitarios trabajar a tiempo parcial en el Ministerio de Defensa mientras continúan sus estudios. El programa incluye prácticas, actividades, eventos y cursos de capacitación que contribuyen al desarrollo personal, profesional y militar del estudiante.
Cuatro meses después, Amalia de Holanda acaba de completar el Entrenamiento Militar General (AMO), que incluye tácticas de combate, supervivencia, manejo de armamento, orientación en terrenos abiertos y simulaciones de despliegue real. Las imágenes difundidas este viernes 23 de enero corresponden a unas maniobras en el páramo de Ermelo, uno de los ejercicios más exigentes del programa, donde se ve a la princesa junto al resto de sus compañeros con el rostro camuflado, el uniforme embarrado y totalmente integrada en su unidad.
Tras superar el AMO, la Princesa de Orange ha sido ascendida a cabo y ya trabaja como asistente estudiantil en el Estado Mayor de la Defensa, siempre sin remuneración y compaginándolo con sus estudios universitarios.
Completar el Entrenamiento Militar General no supone el final de su etapa formativa en la Escuela de Defensa. La Princesa continuará ampliando sus estudios militares y seguirá vinculada al Estado Mayor como estudiante en activo, combinando esta preparación con su vida universitaria y sus compromisos institucionales, según informa la prensa local.
Una tradición militar que vuelve a la Casa de Orange
Aunque pueda sorprender verla con el rostro pintado y el uniforme táctico, la relación entre la monarquía neerlandesa y las Fuerzas Armadas es histórica. Guillermo de Orange fue comandante del ejército, y los monarcas posteriores ejercieron la autoridad suprema hasta la reforma constitucional de 1983. El rey Guillermo Alejandro, además, completó su servicio militar en la Marina Real y posteriormente sirvió en el Ejército y en la Fuerza Aérea.
Amalia retoma así una tradición familiar y sus imágenes en pleno ejercicio militar muestran a una joven preparada para asumir responsabilidades, consciente de su papel y dispuesta a formarse en todos los ámbitos que exige su futuro como reina.
Además de su reciente formación militar, Amalia continúa desarrollando su trayectoria académica. Actualmente, cursa la licenciatura en Derecho Neerlandés en la Universidad de Ámsterdam. La heredera se graduó con honores del programa preuniversitario (VWO) en 2021 y, tras un año sabático, inició en 2022 el prestigioso grado en Política, Psicología, Derecho y Economía (PPLE), que completó el año pasado con excelentes resultados.
