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Inspirado en los campos de Windsor y de color rosa, así fue el segundo vestido de Eugenia de York

La Princesa eligió un romántico y favorecedor diseño para la celebración posterior a la ceremonia

by Elena M.Medina

Un vestido de novia sin velo, que algunos compararon con el de La Bella Durmiente y con un amplio escote en V en la espalda fue el look nupcial con el que Eugenia de York quiso mostrar, orgullosa, la cicatriz que recorre su columna vertebral y que es el recuerdo de una operación a la que se sometió a los 12 años para corregir su escoliosis. Este primer estilismo no dejó a nadie indiferente pero no fue la única pieza que la Princesa lució en su gran día. Después de abandonar el Castillo de Windsor en un espectacular Aston Martin DB10, fabricado en Reino Unido para la película Spectre, de James Bond, la pareja continuó las celebraciones en Royal Lodge, una residencia situada a unos cinco kilómetros del Castillo, propiedad de los duques de York y donde la mujer de Jack Brooksbank desveló su segundo vestido de novia. Un romántico y favorecedor diseño que nada tiene que ver con la creación con la que caminó al altar. Además, fue creado por uno de los invitados presentes en la esperada Boda Real.

Zac Posen, que llegó acompañado de Demi Moore a la Capilla de San Jorge, ha sido el responsable de idear este segundo vestido. Según ha explicado la Casa Real británica en un comunicado oficial, el diseñador neoyorquino se inspiró en la belleza de Windsor y los campos que lo rodean para su creación. La tonalidad del vestido tampoco es casual y debe su sutil color rosado a la Rosa Blanca de York, símbolo de la Casa de York, que Posen tomó como referencia a la hora de crear este conjunto y que está discretamente bordada en el hombro de la pieza. La parte superior de la propuesta, de manga larga y cuello cerrado, se ciñe elegantemente a la silueta de la princesa Eugenia. En la zona de la cintura el vestido se ajusta sutilmente para potenciar el movimiento de la falda, ligeramente plisada y con mucho vuelo. Un diseño sencillo, sin grandes artificios ni detalles a excepción de la capa que, cosida al propio vestido, cubre los hombros de la nieta de Isabel II. 

Las joyas 

Aunque ha cambiado su vestido, Eugenia de York ha mantenido los pendientes, una pieza de esmeraldas y diamantes que le regaló su entonces prometido antes de la boda y que combinó en su camino al altar con la tiara Greville Emerald Kokoshnik. Como nuevas joyas, ha añadido un pasador de pelo que pertenece a la Reina y que ha colocado a ambos lados de su cabello en un sencillo semirecogido. Estos broches con forma de espiga de trigo fueron encargados originalmente por William IV en 1830 para la reina Adelaida, después fueron legados a la reina Victoria en 1837 y finalmente a Isabel II en 1952, que los ha lucido tanto como pasador de pelo como broche, tal y como se explica en el comunicado.  

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