En el posparto pueden surgir problemas no obstétricos, es decir, no ligados estrictamente al hecho de dar a luz, y que por este motivo pueden pasar más inadvertidos. Pero conviene conocerlos para evitar complicaciones más graves.
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Uno de ellos es la formación de trombos, que aunque no es demasiado frecuente, sí supone una emergencia médica que necesita de un diagnóstico rápido y de un tratamiento lo antes posible. ¿Cuáles son sus síntomas?
La trombosis venosa en el puerperio puede ser grave, pero identificarla a tiempo y actuar rápido salva vidas
El posparto, un momento de riesgo para formar trombos
La trombosis venosa es el proceso por el que se forma un trombo (un coágulo de sangre), habitualmente en alguna extremidad. “El puerperio es un periodo en el que el organismo está fisiológicamente predispuesto a formar coágulos, por lo que la vigilancia clínica debe ser especialmente rigurosa”, explica el Dr. Pablo Gallo Gónzález, jefe de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional de Madrid.
Es así porque el cuerpo desarrolla un mecanismo de defensa frente a las hemorragias que pudieran producirse, lo que puede tener como efecto adverso esa formación indeseada de trombos. Así, puede favorecer la aparición de la enfermedad tromboembólica venosa, que incluye manifestaciones como la trombosis venosa profunda (el coágulo se localiza en una vena profunda, casi siempre en las piernas); el tromboembolismo pulmonar (el trombo viaja a los pulmones y obstruye una arteria) y la tromboflebitis (hay una vena inflamada, usualmente por la formación del trombo).
¿Qué factores aumentan el riesgo de trombosis en el posparto?
En los primeros 40 días tras el parto hay una serie de factores que, combinados, pueden dar lugar a este proceso por el que la mujer va a sufrir una trombosis. Son estos, según detalla el Dr. Gallo:
- El útero comprime las venas de la pelvis (es lo que se denomina estasis venosa).
- Puede haber una lesión en algún vaso sanguíneo, que puede haberse producido a consecuencia del parto o de la cesárea.
- Se da un aumento de factores de coagulación, que es normal en este periodo.
A estos se pueden sumar otros que dependen exclusivamente de cada paciente, como haber tenido anteriormente un trombofilia (alteración de la sangre que tiende a formar coágulos) o tener antecedentes personales o familiares de trombosis. También las varices pélvicas, la obesidad, la inmovilización, el tabaco, que la madre sea mayor de 35 años y haber sufrido una sepsis posparto pueden aumentar el riesgo.
Síntomas clave de alerta que no debes ignorar
“El problema de la trombosis en el puerperio es que sus síntomas pueden confundirse con molestias habituales del posparto, por lo que es fundamental reconocer las señales de alarma”, enumera el Dr. Santiago Zubicoa, jefe de la Unidad de Radiología Vascular del Ruber Internacional.
Entre esas señales a las que hay que atender están las siguientes:
- Dolor en una pierna, en la pelvis o en el abdomen.
- Hinchazón de una extremidad, especialmente en la pierna izquierda.
- Fiebre persistente sin causa aparente.
- Disnea (dificulta respiratoria) o dolor torácico.
- Presencia de un cordón venoso inflamado y doloroso.
El diagnóstico y el tratamiento, cuanto antes, mejor
El posparto es un periodo especialmente complicado para la mujer en todos los sentidos. Por eso, ante molestias como las anteriores a veces sigue adelante sin prestar atención, pero es muy importante consultar cuanto antes con el médico para que pueda hacer una valoración clínica y llevar a cabo las pruebas complementarias que sean precisas para diagnosticar la trombosis.
“El Eco Doppler venoso es la herramienta inicial por su rapidez y fiabilidad”, apunta el Dr. Zubicoa, pero ante la sospecha de una embolia pulmonar, se recurre al angio-TC pulmonar, y en trombosis pélvicas complejas a la angio-RM. Ya sabemos que la trombosis puede desarrollarse de diferentes formas.
Con respecto al tratamiento, dependerá de lo severo que sea el cuadro. En general, tal como destaca el Dr. Pablo Gallo, "la anticoagulación es la base del manejo, acompañada de reposo relativo y medias de compresión". En casos más graves puede ser necesario llevar a cabo intervenciones más avanzadas.
“La trombosis venosa en el puerperio puede ser grave, pero identificarla a tiempo y actuar rápido salva vidas”, recalca el Dr. Gallo. Por eso ambos especialistas insisten en la importancia de la prevención en mujeres con factores de riesgo, que suele concretarse con la administración de heparina durante cuatro-seis semanas, el uso de medias de compresión y evitar el sedentarismo.
