En la pediatría moderna -con diferentes variantes según las escuelas pediátricas- y a partir de determinada edad, la mayoría de los pediatras de nuestro entorno comienzan a introducir en la dieta del lactante alimentos diferentes a la leche a partir de los seis, siete u ocho meses de edad.
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A partir de los 5-6 meses pocas son las madres que todavía están dando el pecho, pero las que lo están haciendo con éxito siempre que puedan deben persistir en ello. E igualmente las que alimentan al lactante con biberón deben continuar haciéndolo, pues la leche es el alimento principal del lactante durante el primer año de vida. Esto no es óbice para ir introduciendo poco a poco y lentamente nuevos alimentos en su dieta.
Como sabéis, los lactantes no tienen dientes masticadores, comenzando su erupción a los siete meses con los incisivos inferiores y terminado a los dos años con las muelas, que son las piezas dentarias que ejercen una masticación más eficaz. Durante el primer año de vida, en el que la leche es el alimento principal, se comienzan a introducir en la dieta alimentos sólidos como las frutas, las verduras, la carne y el pescado.
La mejor forma de hacerlo es triturándolos, moliéndolos, molturándolos o batiéndolos para facilitar los procesos de ingestión, deglución y digestión que el lactante necesita realizar para procurarse una buena alimentación. Estos procesos mecánicos no alteran su composición orgánica ni sus cualidades nutritivas, manteniendo toda su riqueza en calorías, nutrientes, agua, vitaminas, minerales y fibra.
La forma de alimentar a un bebé es siempre discutible y opinable, ya que existen muchas formas diferentes de hacerlo.
Cuándo y cómo introducir diferentes tipos de alimentos
A medida que pasan las semanas y el niño crece y gana peso, el número de tomas va disminuyendo y el volumen de estas va aumentando. Alrededor de los seis meses muchos niños hacen cuatro o cinco tomas por día y este es un buen momento para iniciar la toma de alimentos diferentes a la leche.
Los cereales se pueden introducir en la dieta del bebé en estas fechas. Dependerá del peso del niño y de su actividad. Cuando ésta es intensa, el aporte calórico de los cereales suele ser beneficioso. Igualmente, si el peso es bajo, los cereales aportarán calorías a la dieta que favorecerán la ganancia.
Estos cereales serán sin gluten y se administrarán en pequeñas cantidades, que irán aumentando progresivamente en la primera y la última toma del día.
La papilla de frutas se comienza a ofrecer a los seis meses. Al principio se ofrecerán pequeñas cantidades que, poco a poco, se irán incrementando, al tiempo que reducimos proporcionalmente la cantidad de leche. Las frutas nuevas se deben introducir de una en una para reconocer posibles reacciones adversas. Deben ser trituradas y molturadas y el plátano, la pera, la manzana y la naranja suelen ser, en este orden, las primeras en utilizarse.
El puré de verduras se comenzará a ofrecer en la toma de mediodía a partir de los siete, ocho o nueve meses de edad con un ritmo y una técnica similar a la de las frutas. Introduciendo verduras y hortalizas nuevas una a una, siendo las últimas las espinacas, el nabo y la remolacha de mesa por su riqueza en nitritos.
La primera carne de su dieta debe ser de ave (pollo o pavo) y, más adelante, de vacuno, en una cantidad aproximada de 40 gramos por toma. El pescado lo incluiremos también a los ocho o nueve meses. Pescados blancos, merluza, pescadilla, lenguado, etc y se dará alternando con las tomas de carne. Además a los ocho meses puede comenzar a tomar cereales con gluten. Finalmente las proteínas del huevo, las más alergénicas, son las últimas en participar de la dieta, siempre de huevo cocido, primero la yema y luego la clara.
Queremos dejar bien claro que durante el primer año de vida el bebé es un lactante y, por lo tanto, la leche materna o la leche de fórmula son su alimento básico y primordial. Recordad que la forma de alimentar a un bebé es siempre discutible y opinable, ya que existen muchas formas diferentes de hacerlo, y que éstas están influidas por factores geográficos, religiosos, étnicos, familiares, económicos y sociales, que siempre se deben tener muy en cuenta.
¿Qué es el baby-led weaning?
Esta nueva tendencia que consiste en ofrecer al lactante los alimentos en forma sólida (frutas crudas o verduras y hortalizas cocinadas) para que vaya tomando contacto con ellos, los chupe o los muerda y así los conoce, los prueba y distingue su sabor.
La traducción literal de esta expresión inglesa podría ser: alimentación complementaria dirigida por el bebé, alimentación complementaria auto dirigida o alimentación complementaria a demanda, pues es el propio bebé el que elige, entre las opciones que le ofrecen sus padres, los alimentos sólidos o líquidos que prefiere llevarse a la boca. Los defensores de esta moda la apoyan basándose en los beneficios educacionales y dietéticos que en su opinión ejerce sobre el bebé.
El lactante aprende por sí mismo a disfrutar de nuevos sabores, entra en contacto directo con los alimentos sólidos y nunca rechaza el momento de la comida, aprende a comer solo y dicen que desarrolla un comportamiento alimentario positivo.
