Como muchas anécdotas de oficina, esta sucedió en un ascensor. Esta historia, eso es verdad, no es ni tan romántica como la que comparten Summer y Tom en '500 días juntos' gracias a la canción 'There Is a Light That Never Goes Out' de los Smiths, ni tan estresante como la que cada mañana se daba en la redacción de Runway en 'El diablo se viste de Prada' cuando Miranda Priestley entraba en uno y nadie (n-a-d-i-e) se atrevía hacerlo. No, esta anécdota no es tan significativa, pero sí ha tenido consecuencias en el día a día de mi trabajo.
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Una mañana cualquiera, coincidí con una de mis compañeras de redacción en él y se quedó mirando mis zapatos. "Me encantan. Siempre que te veo con ellos lo pienso". Se trataba de unos salones de charol acabados en punta y con tacón chupete, herederos de los que Miuccia Prada alzó como 'nuevos básicos' hace ya unas temporadas en Miu Miu. Los míos, de Alohas, cumplían una función para mí muy importante: permitir que fuera en tacones a la oficina.
Aclaración: por supuesto, no está prohibido calzar tacón en mi empresa. Al fin y al cabo, estamos en una revista de moda. ¿Cómo iban a estarlo? Sin embargo, el trabajo de una editora incluye reuniones fuera, visitas a showrooms para conocer las nuevas colecciones, asistencia a desfiles... Son las funciones del trabajo las que son, a veces, incompatibles con los zapatos altos, no el código de vestimenta.
Volviendo a mis zapatos, la verdad es que causaron sensación. No fue a la primera, sino después de que apostara por ellos durante semanas. Se revelaron versátiles, funcionales, bonitos y cómodos. En poco más de un mes, no quedaba redactora en mi planta que no tuviera (y llevara) su par de salones con tacón.
Que sean unos tacones - los únicos, de hecho - que pueden llevarse para trabajar de lunes a viernes no es el único motivo que nos ha llevado a todas a rendirles devoción. Otra ventaja incontestable es que son uno de los pocos zapatos que quedan bien con todo tipo de prendas. Da igual que los incluyamos en un look con pantalones capri, en uno con vestido largo o en uno con falda midi y satinada, estos salones encuentran hueco.
El calzado 'oficial' de la redacción de FASHION responde a dos características principales: un tacón sensato de no más de 5 centímetros y un acabado en punta. Bajo ese paraguas, las redactoras han demostrado que caben muchísimas versiones: zapatos tipo sling-back, mulesdestalonados, salones de toda la vida... Estos son nuestros favoritos.
En color blanco roto, para los días más primaverales
Desde que el invierno cedió el protagonismo a los días largos y agradables, los zapatos de tonalidades más claritas han empezado a pisar la oficina. Uno de los pares más codiciados en la redacción habita en la nueva colección de Mango. Se trata de unos zapatos destalonados (35,99 euros) con un tacón kitten de 4.5 centímetros y una tira decorativa que aporta seriedad.
Hay días que la jornada laboral te permite tirar de bailarinas planas o incluso zapatillas deportivas - siempre con un toque 'elevado' y de vestir -, mientras que otros exigen un punto de formalidad que encontramos en salones burdeos como estos de Zara (35,99 euros). Son un básico imprescindible tanto por su comodidad - la altura del tacón es de apenas 5 centímetros - como por su capacidad de mimetizarse con estilismos tanto cotidianos como más sofisticados. Su color granate aporta un toque especial, especialmente si se combina en contraste con looks grises.
El diseño más recurrente en la oficina de FASHION es, sin duda, el de color negro. Aunque casi cada firma tiene su propio modelo, nos quedamos con estos zapatos de Pull&Bear que tanto por su precio asequible (29,99 euros) como por su delicado lazo delantero han conquistado nuestro corazón. También nuestro estilo de diario, pues su color, indiscutiblemente combinable, hace que encuentre hueco en nuestros looks casi cada día.