Analizamos el legado de Lady Di en la moda: "Fue pionera en utilizar los looks para reflejar sus emociones


María Moreta, asesora de imagen y experta en moda, nos explica qué la hacía única y por qué sus looks no pasan de moda


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31 de agosto de 2025 - 6:00 CEST

El mundo la conoció por muchos nombres. Lady Di, Princesa del Pueblo, Reina de los corazones… Nunca llegó a ser reina, su vida estuvo marcada por una trágica e inesperada muerte, y aquellos dulces e inocentes ojos azules derramaron muchas lágrimas por un matrimonio que jamás conoció el amor. Y, a pesar de ello, se convirtió en la eterna reina de los corazones del pueblo inglés. 

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Diana de Gales marcó un antes y un después en la historia de la monarquía británica, pero su influencia no se quedó entre las paredes de la Casa Windsor, sino que traspasó las fronteras de su país y llegó al mundo entero. Y se convirtió además en un icono de estilo y elegancia que sigue inspirándonos actualmente. Con motivo del 28 aniversario de su fallecimiento, analizamos el legado de Diana de Gales en la moda, de la mano de la experta y asesora de imagen, María Moreta.

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Diana, el estilo de una princesa única

Cada look de Diana era icónico, una fuente inagotable de inspiración, de elegancia, de autenticidad en el vestir. Fue una princesa que rompió moldes, que se atrevió a experimentar desde el marco de su timidez y bajo las miradas de la monarquía, en una época donde las royals debían posicionarse como figuras distantes y aspiracionales, separadas del pueblo. Pero aquella rigidez institucional no funcionaba para ella. Diana era una mujer a la que le movía el corazón, y eso se veía reflejado también en sus estilismos. "Fue única porque fue pionera en utilizar la moda como un espejo de sus emociones y de su momento vital", nos explica María. A través de sus elecciones, de las siluetas, los colores, "Diana transmitía esa cercanía, o bien una imagen de poder, cuando ella lo buscaba. Era esa coherencia entre lo interno y lo externo lo que la hizo inolvidable".

La princesa de Gales se hizo consciente del poder de la imagen para comunicar, y partiendo de ser una persona extremadamente tímida, vio en la moda un arma poderosa. Fue una mujer adelantada a su tiempo, "introdujo el casual chic en la realeza: mientras que las royals de la época eran muy rígidas y protocolarias, ella siempre era ecléctica, mezclaba y se atrevía". 

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Su estilo era muy camaleónico, pero, como nos cuenta nuestra experta, predominaba el estilo casual-chic, y nos detenemos a analizar una de sus claves principales: el uso estratégico del color. Ella pertenecía a la estación de verano claro, con colores suaves, empolvados, con poco contraste. "El azul cielo, rosa pastel, lavanda, los grises claros… Diana utilizaba esta paleta suave cuando quería transmitir cercanía y dulzura, tranquilidad", analiza la asesora de imagen. Pero, cuando quería romper reglas y lograr un punto de autoridad, usaba los rojos y los negros: "estos colores comunicaban fuerza, rebeldía, eran una declaración de poder, lograban un alto contraste para reflejar que a ella le sucedía algo". A través de esta mezcla entre "armonía cromática y mensajes emocionales", Diana reflejaba una imagen de mujer real, natural, de carne y hueso, que sentía y padecía, y que "evolucionaba con valentía, sin miedo al cambio". 

La experta también destaca que otro rasgo clave del estilo de Diana fue el apostar por siluetas que resaltasen su altura y su figura triangular invertida, dando mucho protagonismo a la espalda, a dejar su cuello al descubierto, y a alargar sus piernas. Por otro lado, hace hincapié en el uso de los accesorios como rasgo diferenciador: "eran fundamentales en sus looks. Le gustaban mucho los bolsos pequeños, y a menudo los utilizaba como escudo en eventos públicos, ya que su timidez le llevaba a sentirse un poco insegura en algunos momentos". Además, el uso de las joyas familiares también era muy significativo en sus estilismos, "conferían ese punto de elegancia y estatus", propio de la realeza británica, aunque en el joyero de la princesa también había pendientes más modernos como las perlas, que alimentaban esa imagen de mujer angelical y juvenil.

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Aunque siempre fiel a sus claves de estilo y coherente con su momento vital, el estilo de Diana fue evolucionando a lo largo de las décadas. "En los 80 tenía un estilo más romántico, un poco preppy, abundaban las mangas abullonadas, los colores suaves…reflejaba una Diana muy dulce y aniñada", analiza María. Después, en la década de los 90, Lady Di transicionó hacia un estilo más estructurado, "con toques masculinos, como los trajes sastre, y da oportunidad a colores más potentes y líneas más rectas". En su última etapa, abogó por un modo de vestir más minimalista, sofisticado, es donde aparecen los slip dresses, los conjuntos más atrevidos, las siluetas que marcaban más su cintura.

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El legado de Diana en la moda actual

La moda de hoy en día continúa bebiendo de los iconos del pasado. En el caso de Lady Di, su legado se encuentra muy presente en muchas de las tendencias actuales, de las cuales destacamos tres más relevantes: 

  • El sport chiccombinar las sudaderas con vaqueros, leggins y blazers, "una unión entre lo casual y lo sport, pero siempre con un punto sofisticado, le añadía un pañuelo, unos mocasines, una blazer muy estructurada…", analiza nuestra experta. Nos ofrecía una mezcla muy natural de comodidad y sofisticación que hemos heredado en la actualidad y que vemos a menudo en el street style con promotoras como Kendall Jenner o Hailey Bieber. 
  • Los slip dress satinados: símbolo de sensualidad y minimalismo elegante, fueron un boom en los 90 y ahora vuelven a estar en el foco de las tendencias.
  • La sastrería monocromática: Fue uno de las prendas claves en el estilo de Diana de Gales. La princesa convirtió el traje sastre en un símbolo de poder femenino, y ahora lo vemos muy consolidado en figuras femeninas públicas, como la reina Letizia, o Kamala Harris. 
  • Blazer y vaqueros: "esta combinación son un básico en el armario de cualquier mujer europea". Era una declaración de modernidad y cercanía, combinándolos con accesorios más elevados le otorgaban un aire más sofisticado. 
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Sus looks más emblemáticos

  • El vestido negro que llevó a la fiesta de Vanity Fair, en 1994: bautizado como el "vestido de la venganza", se convirtió en un símbolo de libertad y de empoderamiento. El príncipe Carlos acababa de desvelar en televisión haber sido infiel a Diana durante su matrimonio. Ante la tentación de recluirse en su casa hasta que la tormenta mediática se disipara, Lady Di dio un golpe sobre la mesa y se enfundó aquel icónico little black dress, de escote bardot y cuerpo drapeado, de la diseñadora Christina Stambolian, dispuesta a convertirse en el centro de todas las miradas. "El negro de su vestido transmitía fuerza, personalidad. Hasta ese momento el mundo la veía como una joven aniñada y dulce. Ella dijo 'basta'". 
  • Sus looks deportivos: con sudaderas oversize, leggins y bikers, "han sido muy importantes, han marcado un antes y un después para que la gente se pusiera ropa más casual y sport, con un toque formal". 
  • Los trajes sastre monocromáticos: "conseguía transmitir autoridad a la vez que una sofisticación femenina exquisita". 
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