La actriz Natalie Portman, que a sus 44 años tiene dos hijos de 13 y 8 y lleva un estilo de vida activo (practica yoga, natación, running y pilates), ha asistido en calidad de invitada al programa Dish Podcast, un popular pódcast británico presentado por el locutor Nick Grimshaw y, la chef estrella Michelin, Angela Hartnet.
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En este contexto, Natalie ha contado que es vegetariana y que no le gusta la fruta en las ensaladas. Aunque admite que cuando eres vegetariana no puedes permitirte ser demasiado exquisita (porque si no, no podrías comer apenas nada), asegura que trata de evitar esta combinación. Aunque el hinojo con limón sí le gusta como aliño, lo que jamás pondría la también directora a una ensalada son fresas.
Hemos querido saber si, nutricionalmente, Natalie se está perdiendo algo interesante por el hecho de no poner fruta a sus ensaladas o si, por el contrario, no tiene la menor importancia. Para descubrirlo nos hemos puesto en contacto con la nutricionista Ana Gloria Cantos Aguilar, quien, en primer lugar, nos ha dicho que "poner fruta en una ensalada no solo es "decoración" sino una forma fácil de meter más variedad vegetal, distintos sabores, texturas y colores al plato y, en consecuencia, más diversidad de compuestos bioactivos (polifenoles, pigmentos, etc.". Así, a priori podría parecer que resulta beneficioso agregar este tipo de alimentos pero la cosa no queda ahí.
"¡Ojo: esto lo aportan también las verduras, por supuesto!", advierte Ana. "De hecho, si hablamos de vitamina C, un pimiento se ríe del 90% de las frutas", nos cuenta. "Pero la gracia es que la fruta te lo pone fácil para no acabar siempre con la misma ensalada de "lechuga, pepino y resignación", asegura. Y a continuación repara en una afirmación extendida: la fruta fermenta.
FODMAPs y azúcares
La experta asegura que lo tenemos que valorar a la hora de poner fruta a nuestras ensaladas es qué cantidad de carbohidratos fermentables (FODMAPs, polioles, etc.) estás metiendo y cómo los toleras. "Porque puede darte gases una manzana… pero también cebolla, ajo o coles perfectamente", explica. "Vamos, que el intestino no discrimina: si algo le sienta mal, organiza un festival igualmente", apunta.
Pero ¿y si la preocupación es el azúcar o índice glucémico? "En una ensalada completa, con su fibra, su proteína, sus grasas (los frutos secos espero que no le disgusten), no se comporta igual que comer fruta sola", advierte Ana. "No es lo mismo zamparte dátiles como aperitivo que añadir un toque de frambuesas o granada", detalla.
El aliño importa
Para nuestra experta el aliño es "el gran elefante en la habitación". "Muchas veces lo que "estropea" la ensalada no es la fruta, es el aliño", alerta. "Una cosa es aceite de oliva, limón, vinagre y especias… y otra es convertir la ensalada en una piscina de salsa industrial con azúcar, espesantes, aromas y medio laboratorio", recalca. "Ahí ya puedes poner kale ecológico bendecido por un monje tibetano, que el problema no era la fruta", dice Ana.
Así, la nutricionista concluye: "fruta en ensalada sí. Mientras no sea "un bol de fruta con tres hojas para disimular", todo correcto. Porque, como siempre, todo depende de las cantidades".
