Dormir juntos siempre ha parecido ser un símbolo de unión, pero en la vida real el mundo de las apariencias es mucho más complejo. Cada pareja escribe sus propias reglas, y una de las más comentadas en los últimos años es el llamado sleep divorce o "divorcio del sueño", un fenómeno por el cual las personas que mantienen una relación sentimental deciden dormir en camas, o habitaciones separadas.
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Puede que lo hayas vivido en primera persona, que tengas amigos que lo llevan a cabo, o, como suele ser bastante frecuente, que lo hayas visto en tus padres. Muchas parejas deciden dormir separadas, y si bien esto podría parecer sinónimo de que algo no funciona bien en esta relación, lo cierto es que, como señala Teresa Ouro (@psico.pareja), "no siempre significa crisis. Es una estrategia para mejorar el descanso sin perder la conexión emocional".
El nombre impacta, pero no te dejes engañar, porque aunque puede resultar extraño tomar esta decisión, tras ella hay motivos que la validan. "Es importante aclarar que el término divorcio de sueño es metafórico; es decir, no implica separación emocional, sino un opción temporal o fija pensado para cuidar tanto el descanso como la relación".
Conviene tener claro que esta medida no siempre es bienvenida por todas las parejas, y que, aunque en un principio parezca que pudiera ayudar a algunas, los resultados no siempre son los buscados. Así lo determina la experta: "No es una solución universal, ni para todo el mundo, ya que la clave está en que la separación sea consensuada, comunicada y flexible, y no un modo de evitar conflictos o crear distancia emocional".
La separación del divorcio: ¿Fortalece o debilita el vínculo?
Algunas parejas encuentran en la distancia nocturna una forma de renovarse. Otras la viven con incomodidad. Y tú, ¿en qué punto estás? La terapeuta lo resume con claridad: "Hay parejas que duermen juntas y, sin embargo, sienten una desconexión total; mientras que hay otras que, incluso durmiendo separadas, mantienen una intimidad profunda y sólida; en definitiva, todo depende de cada relación y de cómo se gestione la conexión emocional".
Lo que sí parece evidente es que el descanso ayuda. Teniendo en cuenta que cualquier profesional de la salud recomienda siempre comer bien, practicar ejercicio y dormir suficiente para cuidar el bienestar, no es de extrañar que muchas parejas prueben este método, De hecho, Teresa Ouro señala que numerosos "estudios muestran que dormir bien reduce la irritabilidad y mejora la capacidad de conectar emocionalmente con la pareja, facilitando la resolución de conflictos durante el día". La conclusión es clara: "Una pareja descansada discute menos y se siente más cercana".
Otras estrategias para no recurrir al 'sleep divorce'
Puede que dormir mal juntos te haga plantearlo, pero antes de separar camas conviene explorar alternativas. La terapeuta recomienda algunas: "ajustar el colchón o la almohada, usar tapones o antifaces, regular la temperatura de la habitación o establecer rutinas que respeten los ciclos de sueño de cada uno".
Aun así, hay veces en las que no hay solución conjunta y "estas medidas no son suficientes y si dormir juntos se convierte en un problema, optar por camas separadas puede ser una decisión saludable". Eso sí, solo si lo habláis con transparencia: "Lo importante es que sea consensuada y habléis de ello, para saber cómo vais a cuidar la conexión emocional y la intimidad, ya que no tendréis ese espacio en la noche".
Además, no hace falta que sea una ruptura total con la cama compartida. "Muchas parejas alternan noches juntos con noches separados, combinando descanso y cercanía de manera flexible", señala la terapeuta. Una flexibilidad especialmente útil en etapas de mucho desgaste: "Por ejemplo, durante la llegada de un bebé que se despierta mucho por las noches, suele ser común que algunas parejas opten por esta medida de forma temporal para turnarse y poder afrontar el día con más energía".
Cómo mantener la pasión y el vínculo
Si finalmente decidís dormir la mayoría de noches por separado, necesitaréis reubicar la intimidad en otros momentos del día. La experta lo explica así: "En estos casos, puede ser útil planificar noches de intimidad estratégicamente, asegurando que el contacto físico y la cercanía no se pierdan".
El contacto emocional también puede reforzarse con pequeños gestos. "Se pueden crear rituales de cercanía, como dedicar unos minutos antes de dormir a conversar, abrazarse, acariciarse o simplemente mirarse puede mantener la conexión emocional", comenta Teresa Ouro que, va incluso más allá del contacto físico: "También se puede buscar la intimidad durante el día a través, de mensajes, gestos, notas que refuerzan la sensación de cercanía, recordando que la intimidad no siempre depende de compartir la misma cama y que la constancia es más importante que la intensidad".
¿Y si dormís bien juntos, pero queréis espacios distintos?
En algunos casos, la necesidad no surge del insomnio, sino del deseo de independencia o de tener una zona propia. En estos caso, la transición puede ser delicada y provocar malestar, confusión o sensación de rechazo. En estos casos, conviene detenerse, reflexionar y analizar bien las razones que llevan a tomar esta distancia.
"Si la separación se utiliza para evitar conversaciones difíciles o para huir de la intimidad, con el tiempo veremos que la relación se enfría, la conexión se resiente y cada vez cuesta más acércanos", explica la terapeuta, que además detalla: "La cama no es solo un lugar para dormir, sino también un espacio de contacto físico, abrazos y caricias espontáneas que refuerzan la cercanía; perder ese contacto puede afectar el vínculo si no se compensa de alguna manera".
Un acuerdo entre dos
Al final, no existe una única forma correcta de dormir en pareja. Lo importante es que haya armonía, comunicación y cuidado mutuo. Como resume la experta, "El sleep divorce puede resultar contradictorio cuando el contrario nace del distanciamiento y la evitación".
Porque, en realidad, el corazón del asunto es otro: "La clave no es compartir la cama, sino compartir vínculo. Cada pareja tiene derecho a diseñar sus propias reglas y la manera de conectar, sin que eso suponga un juicio sobre su relación.
En en nuestra consulta nos encontramos esta situación con frecuencia tanto en terapias presenciales como en las online. En estos casos, nuestra labor es acompañar a parejas a establecer acuerdos claros para decisiones como esta, asegurando que la intimidad y la conexión no se pierdan. La guía profesional puede marcar la diferencia."
