Alfons Tost, interiorista: “Sofás generosos, texturas y arte: la clave de un salón que invita a quedarse”


El cofundador de Alfons & Damián afirma que el salón no debe centrarse en la televisión, sino en las personas, recuperando su papel como escenario principal de la convivencia en el hogar.


Retrato del interiorista Alfons Tost© Alfons & Damián
23 de enero de 2026 - 15:00 CET

Los salones con magnetismo son aquellos espacios capaces de provocar una reacción inmediata: quedarse, relajarse y prolongar el momento. Esa sensación de ‘no me quiero ir’ no es casualidad; responde a decisiones conscientes de distribución, uso del color, selección de materiales y equilibrio entre funcionalidad y belleza. 

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Para profundizar en los elementos que generan este impacto emocional en el usuario, hemos entrevistado a Alfons Tost, interiorista y cofundador de Alfons & Damián (www.alfonsdamian.com), cuya visión pone el acento en la importancia del primer impacto visual y el confort sugerido por el espacio.

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© Alfons & Damián

Claves para diseñar un salón que enamora al instante

En opinión del interiorista, un salón atractivo comienza por el impacto visual. Como señala, “lo impresionante en la inmediatez es lo que nos entra por la vista”, y por ello el interiorismo debe cuidar la belleza sin considerarla una frivolidad

Además, advierte que, aunque la combinación adecuada de color, texturas y materiales genera una primera impresión poderosa, esta debe ir acompañada de funcionalidad: una buena distribución que permita leer, conversar, ver la televisión o descansar. En definitiva, el objetivo es crear un espacio que, al descubrirlo, sugiera confortabilidad de forma inmediata. El ambiente de la propuesta es un diseño de su estudio.

 
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© Knoll

Un sofá bien dimensionado transforma el salón

Además del tamaño y la comodidad, el sofá debe asumir un papel claro dentro del proyecto decorativo: o bien dialoga con el estilo del salón o bien se convierte en una pieza protagonista que lo desafía. Integrarlo significa elegir materiales, colores y volúmenes coherentes con el resto del mobiliario, de modo que el espacio fluya sin estridencias. Sin embargo, optar por convertirlo en el punto focal implica apostar por una escala generosa, tapicerías potentes o tonos contrastados que capten la mirada desde el primer momento. 

Lo importante, según el criterio de Alfons, “es perder el miedo al tamaño”. Un sofá excesivamente pequeño rompe la armonía y no responde a la vida real del hogar. La pieza debe invitar a reunirse, descansar y permanecer; debe ser vivida. Un sofá grande, confortable y bien proporcionado estructura el salón, ordena la circulación y define zonas. Después, el lenguaje estético será decisión del usuario: integrarlo discretamente o permitirle ejercer como elemento escultórico y magnético del espacio.

En la propuesta el modelo es ‘Avio’, diseñado por Piero Lissoni, mientras que las icónicas butacas son ‘Barcelona’ creadas por Ludwig Mies van der Rohe, todo editado por Knoll. 

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© KA International

Confort, orden y calidez: así es el rol de las alfombras

Las alfombras intervienen directamente en la percepción sensorial del espacio: suavizan el tacto bajo los pies, reducen el eco y visualmente ‘recogen’ la estancia. "Son 100% un recurso fácil para otorgar este punto de calidez a un espacio de la casa. Además, nos ayudan a sectorizar y ordenar el conjunto de elementos que configuran aquel espacio", explica Alfons. A ello se suma que aportan textura, rompen la monotonía de pavimentos continuos y permiten introducir capas decorativas mediante fibras naturales, lanas o tejidos técnicos. 

También ofrecen una gran versatilidad estacional: pueden sustituirse por modelos más ligeros en verano y más mullidos en invierno, adaptando el ambiente sin modificar el mobiliario. Desde un punto de vista funcional, ayudan a insonorizar al absorber parte del ruido ambiente y, en los meses fríos, abrigan al actuar como barrera térmica entre el usuario y el pavimento. 

Elegir bien su tamaño es clave, como vemos en este ambiente de KA International: deben anclar visualmente el conjunto (sofá, mesa de centro, butacas) y quedar siempre generosas para reforzar esa sensación de permanencia y confort prolongado que buscamos en la zona de estar.

 
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© Gancedo

Una iluminación brillante

En la iluminación Alfons piensa que “hay que ‘abusar’ de puntos para poder tener el máximo de combinaciones posibles: luz indirecta y luz concéntrica (pocos grados de abertura) que establezca mucho contraste entre zonas iluminadas y zonas en sombra. Aconsejo siempre hacer énfasis en elementos, como esculturas, cuadros o simplemente manchas de luz en pared o suelo pero que nunca estén en el recorrido visual más habitual de la gente que va a habitar el espacio”. Así se consigue dar al espacio un aire de misterio que lo convierte en más acogedor.

Precisamente firma el diseño de la lámpara de la imagen superior Alfons Tost para el editor textil Gancedo. Se trata del modelo ‘Tela cliente’, con una silueta de una simplicidad efectista gracias a sus dos volúmenes geométricos.

 
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© AdeL

Adiós a los salones ‘telecéntricos’

Los espacios que no giran únicamente alrededor de la televisión suelen resultar más atractivos porque fomentan dinámicas diferentes: conversación, lectura, juego, descanso, escucha de música o simplemente estar. En un contexto en el que, como señala Alfons, “todos estamos demasiado pendientes de las pantallas, la ausencia de estos dispositivos ayuda a romper los ritmos habituales y reduce la sensación de que el tiempo libre está colonizado por ellas. 

De hecho, en viviendas de generosas dimensiones, el interiorista catalán propone “crear un espacio específico para consumir audiovisuales, tipo sala de cine en casa”, de modo que no condicione el salón principal. 

El salón familiar sobre estas líneas lo firma el estudio AdeL, comandado por Anouk de Lesparda.

 
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© Poliform

Camuflar la televisión: la estrategia para que la tecnología no domine el salón

La mejor idea, si no hay más remedio que integrar la televisión en el salón, es camuflarla. Frente a espacios organizados en torno a la pantalla, Alfons defiende que la tecnología no debe dominar el ambiente. Explica que integra televisión, sonido y dispositivos “buscando recursos de camuflaje”. Este planteamiento se materializa claramente en la imagen sobre estas líneas: el ‘Wall System’ de Poliform, un sistema de la firma italiana que ofrece gran versatilidad para planificar el conjunto del salón, concretamente unas puertas correderas ocultan la zona del televisor y otros aparatos audiovisuales cuando no están en uso. Así, la tecnología queda integrada en la arquitectura del mueble, preservando la calma visual del espacio y evitando que el salón gire exclusivamente alrededor de la pequeña pantalla.

 
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© 9 Pies

El poder de lo lúdico en esta estancia social

En interiorismo, lo lúdico desempeña un papel creciente, y no solo en el ámbito infantil o juvenil. También en los salones destinados a adultos, los elementos asociados al juego contribuyen a generar bienestar, incentivar la interacción y reforzar la dimensión social del espacio. En este sentido, actividades como el billar (este es de 9 pies) o los juegos de mesa pueden transformar el ambiente del salón y volverlo más envolvente y participativo. 

Como explica Alfons, “cualquier elemento que identifiquemos con una actividad de ocio incluido en un espacio privado de la casa se convierte en un gancho para crear actividades de interés para los habitantes”. Añade que estos recursos actúan como herramientas que facilitan la interacción entre los miembros del hogar y con los invitados, y destaca además su valor expresivo: “son elementos icónicos que pertenecen a épocas, estilos o culturas y nos permiten dibujar un paisaje muy diferente al habitual en un espacio residencial”. El resultado es un salón que no solo se contempla, sino que se vive: un espacio social activo que invita a permanecer y participar, reforzando su magnetismo.

 
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© David Montero para Raquel González Interiorismo

La barra de bar: el nuevo imán social del salón contemporáneo

Cada vez es más habitual encontrar barras de bar integradas en el salón, no solo como recurso estético, sino como auténtico generador de dinamismo social dentro de la vivienda. Alfons subraya que “en una casa es importante poder crear escenas de actividad que ayuden a romper la monotonía del día a día”. En su opinión, una barra actúa como un elemento vivo, ligado a nuestra cultura mediterránea y a la manera en que socializamos. 

Defiende además su potencia estética: “una barra, bien ensamblada al estilo, la época y las dimensiones del espacio, puede convertirse en el hilo conductor de todo el salón”. Así, más allá de su función práctica, introduce un polo de atracción que invita a reunirse, conversar y prolongar el tiempo compartido, reforzando el magnetismo general del ambiente.

En este ambiente, la interiorista Raquel González decide instalar junto al ventanal una barra de la tienda de antigüedades Décadas.

 
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© Kelly Hurd Photography / Estudio Susana de Villa

“Si apetece seguir tocándolo, es buen material”: la regla de Alfons Tost para elegir textiles

El interiorista señala que los textiles naturales, de tacto suave y con sensación térmica neutra, son los que más contribuyen a generar ambientes cálidos y acogedores. Explica que estamos en un momento en el que los tejidos han adquirido una gran relevancia en interiorismo, no solo por su color o estampado, sino especialmente por sus texturas. Bucles, nudos, trenzados e incluso acabados más ‘peludos’ aportan personalidad y singularidad al espacio, convirtiéndose en un recurso fundamental para hacerlo más humano y cercano. 

En esta misma línea, Alfons comenta: “me gusta ‘abusar’ de las texturas en mis proyectos porque son un reclamo directo al confort: espacios que te recogen e invitan a ser ocupados”. Añade un criterio muy claro para elegir materiales: si al acariciarlos apetece seguir tocándolos y no generan sensaciones desagradables (como frío, rechazo o incomodidad), probablemente sean adecuados para un salón. Para él, los materiales, igual que las personas, deben permitir acercarse sin miedo y favorecer esa sensación de querer quedarse durante más tiempo.

Este elegante salón la interiorista Susana de Villa ha diseñado los dos sofás: el tapizado en terciopelo (de la firma ZEconzeta) y, al fondo, con una tela texturizada (de Romo).

 
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© Alfons & Damián

Un salón acogedor nace de tus aficiones, no de lo que muestras a los demás

Para Alfons, el verdadero cambio en un salón se produce cuando deja de ser un espacio genérico y pasa a ser un lugar profundamente personal. Su consejo es claro: “debe construirse a partir del cúmulo de cosas que te gusta hacer en tu tiempo de ocio, de modo que te invite a ocuparlo al máximo durante tus momentos de relax”. Insiste en que no tiene que convertirse en un escaparate de elementos superfluos destinados a impresionar a los invitados, sino en un escenario real de vida cotidiana. 

En este sentido, estamos observando el amplio salón de su propia casa, articulado en distintas áreas: una zona más íntima, pensada para la lectura, el descanso y la conversación tranquila, y otra concebida para compartir, socializar y recibir. En ambas, el arte juega un papel principal, no como mero adorno, sino como detonante emocional y narrativo del espacio. Ante la pregunta sobre qué elementos considera indispensables en un salón que invita a quedarse, su respuesta es rotunda: “arte, arte y arte”. Para Alfons es crucial porque aporta identidad, provoca emociones y convierte el salón en un lugar con carácter, no replicable, vinculado a quien lo habita.

 

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