Del cristal a la madera listonada: 10 ideas de cabeceros para dormitorios con estilo y funcionalidad
El cabecero es la pieza más especial del dormitorio, la más llamativa y la responsable de la personalidad del espacio. Te proponemos varias ideas que se salen de la norma. ¡Te van a encantar!
Si hay una pieza clave en la decoración del dormitorio, es el cabecero. Protagonista indiscutible de la decoración, marca el estilo de la habitación, organiza la pared principal y aporta comodidad y orden. Pero los cabeceros de hoy no se conforman con ser un simple respaldo. Ahora se extienden, enmarcan, guardan, iluminan o incluso separan ambientes.
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Y es que el mejor cabecero es aquel que combina estética y funcionalidad, transformando tu habitación en ese refugio personal donde todo, incluida la pared principal, ofrece un punto de personalidad y estilo. Hemos reunido 10 ideas reales para inspirarte y que puedas elegir un diseño original que transforme tu dormitorio en un espacio único y totalmente a tu medida.
Un panel acristalado que conecta con el baño en suite
Imagina un cabecero que parece una pieza arquitectónica, no un mueble. En este caso, se trata de un panel de cristal a media altura, que deja pasar la luz y separa la zona de descanso del baño en suite. Detrás del cristal, una puerta del mismo material mantiene la continuidad visual y da sensación de amplitud.
Lo mejor es que es un diseño ligero en el que las mesitas están completamente integradas a ambos lados con hornacinas y dos cajones, logrando una estética despejada y muy contemporánea. Es ideal para dormitorios en los que se busca más amplitud visual y los metros escasean. Este diseño ha sido realizado por el estudio Basoko con mobiliario de Tegar.
Una composición de listones de madera que enmarca toda la pared
Los cabeceros de madera, junto con los tapizados, son los más habituales. Y este diseño da un paso más allá. Aquí los listones de madera se prolongan en todas direcciones, subiendo por la pared y definiendo el perímetro de la pared. El resultado es cálido y ayuda a destacar la presencia de la cama como pieza central.
Para que la armonía reine, todo debe de estar perfectamente coordinado: madera, mesitas suspendidas y acabados del mismo tono. Esa continuidad cromática aporta equilibrio y una atmósfera envolvente, que transmite orden y serenidad. Además, al ser un diseño hecho a medida, te permite adaptar el tamaño y la orientación de los listones según la proporción del dormitorio. Este es un proyecto de Strada Interiors.
Si buscas un recurso sencillo y lleno de estilo, este cabecero demuestra que el papel pintado sigue siendo un aliado poderoso. Para enmarcar la zona del cabecero, el interiorista Alberto Torres ha diseñado con una franja inferior revestida con un papel de textura textil –como un trenzado o tejido de lino– y la parte superior pintada en un tono complementario. Un discreto listón blanco separa ambas zonas y da sensación de estructura.
Esta idea permite jugar con los colores y las texturas sin necesidad de incorporar un mueble físico. Además, es una solución económica y que podrás cambiar cuando quieras sin hacer una gran inversión. El efecto es fresco y muy ligero.
Cabecero exento que actúa como separador del vestidor
Los cabeceros exentos han ganado protagonismo porque amplían las posibilidades de distribución. Este modelo funciona como una península que separa el área de descanso del vestidor. A la vez, actúa como mueble con almacenaje, ya que incluye unos armarios con puertas en su parte posterior.
A nivel visual, esta solución diseñada por la interiorista Pia Capdevila consigue independencia sin renunciar a la conexión entre espacios. Es perfecto cuando hay metros de sobra en el dormitorio. Además, este diseño se extiende hasta la pared, donde también se ha planificado más espacio para guardar.
No hay nada más bonito y estiloso que un cabecero a modo de arrimadero de madera pintado de pared a pared. En este caso, la parte inferior de la pared se ha revestido con una pieza de madera a media altura y fabricada a medida, pintada de un color llamativo que destaca frente al resto de acabados de la estancia.
Esa franja más oscura o más viva da peso visual a la cama y, de paso, protege la pared del roce habitual. Es una opción versátil que puedes adaptar a cualquier estilo: desde un aire rústico con madera natural hasta un look contemporáneo si eliges tonos grises, azul profundo o verde oliva. Este diseño es de Pia Capdevila.
Si necesitas ganar espacio de almacenaje en el dormitorio sin saturar ni perder metros, un cabecero tipo puente es la solución. Su estructura incluye armarios a ambos lados y módulos superiores, liberando el resto de la habitación.
La clave está en diseñarlo con proporciones equilibradas, como ha hecho aquí el estudio Sincro con mobiliario de Tegar, sin que resulte pesado visualmente. Escoger tonos claros o maderas suaves ayuda a integrar el conjunto. Con este tipo de cabecero, cada centímetro cuenta: puedes usar los laterales como mesillas con enchufes ocultos y los niveles superiores para guardar ropa de cama o libros.
Las habitaciones compartidas también se merecen un cabecero hecho a medida. En este diseño, una estructura tapizada recorre toda la pared, uniendo las dos camas y aportando equilibrio. El tapizado de rayas verticales alarga visualmente la pared y da más altura al conjunto.
Pero el detalle que marca la diferencia en este dormitorio infantil diseñado por Tinda’s Project es la coordinación. Y es que el mismo estampado se usa en las bases de las camas y los baúles a los pies. Así se consigue un efecto simétrico y muy cuidado. Además, el textil aporta calidez, protege el muro y añade una capa decorativa que combina estilo y confort.
La mayoría de las veces el espacio bajo la ventana queda inutilizado. Un cabecero adaptado a esa zona convierte esa área del dormitorio en la pared más destacada. En este diseño de Arc Disseny, el cabecero de listones de madera sigue la línea de la ventana, creando una estructura totalmente adaptada.
El cabecero de madera ordena la habitación al mismo tiempo que ofrece aislamiento térmico. Es una idea excelente para dormitorios pequeños donde, si se quiere colocar una cama grande, debe ir ubicada bajo la ventana.
Un cabecero de madera con iluminación LED integrada
Los cabeceros con luz incorporada transforman el ambiente con un simple gesto. Este diseño de Wood Estudio Interiorismo ocupa toda la pared e incorpora una fina línea de LED empotrada en su parte superior. La luz baña la pared de forma uniforme, proporcionando una sensación de calma.
Esta idea funciona en todo tipo de dormitorios minimalistas como en estilos más cálidos, y puedes regular la intensidad según el momento. Además, al eliminar las lámparas de sobremesa, te deja las mesillas libres y mantiene una estética despejada.
A veces, basta una pieza inesperada para dar personalidad a un dormitorio. En este caso, el cabecero se crea a partir de una gran alfombra de fibras naturales –como yute o esparto– colgada de un listón de madera. Su textura irregular aporta relieve y calidez, mientras que el formato rectangular acentúa la presencia de la cama. Esta es una idea de Strada Interiors y el estudio francés Maison Perron.