Su vida ha estado marcada por sus raíces familiares, su curiosidad, su compromiso con el arte y su interés por aprender de diferentes culturas. La periodista Emma Roig ha construido una trayectoria profesional sólida, diversa y apasionante, que combina periodismo, arte y viajes con su sensibilidad cultural, y, ahora, nos recibe en uno de sus rincones favoritos, su villa en Ibiza, donde hemos podido conocer un poco más de ella.
Para ti que te gusta
Lee 5 contenidos gratis al mes con
solo registrarte
Navega de forma ilimitada con nuestra
oferta de Black Friday: 1 año
+ smartwatch valorado en 129€ por 29€
Este contenido es solo para suscriptores
Navega de forma ilimitada con nuestra
oferta de Black Friday: 1 año
+ smartwatch valorado en 129€ por 29€
Este contenido es exclusivo para la comunidad de lectores de ¡HOLA!
Navega de forma ilimitada con nuestra
oferta de Black Friday: 1 año
+ smartwatch valorado en 129€ por 29€
TIENES ACCESO A 5 CONTENIDOS DE
Recuerda navegar siempre con tu sesión iniciada.
Proviene de una familia con fuerte impronta en el mundo empresarial y cultural. Su padre, Francisco (Paco) Roig, que pertenece a la familia de los fundadores de Mercadona, le transmitió valores como el esfuerzo, la honestidad y la importancia de no dar nada por sentado. Su madre, Manuela Segarra, galerista en Valencia, le inculcó desde pequeña el amor por el arte.
Emma decidió estudiar Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y, más tarde, consiguió una beca Fulbright para hacer un máster en la Universidad de Nueva York, que le abrió las puertas para trabajar en medios internacionales.
"Yo quería una puesta de sol o, mejor dicho, 365 al año, porque en Ibiza no hay dos iguales. Encontramos una montaña y pensé en construir aquí la casa familiar"
Allí vivió durante más de una década y, con el tiempo, fue orientando su carrera hacia el mundo del arte, no solo como coleccionista, sino como embajadora de Christie’s, además de columnista y editora en medios relacionados con cultura y estilo de vida, comentarista en televisión y escritora.
Un ejemplo es su libro, Inside Ibiza, en el que retrata interiores y casas privadas de la isla, mostrando su lado más artístico de, lejos del estereotipo de lugar de fiesta.
Está casada con un financiero británico de origen iraquí y tiene tres hijos, que han vivido en varias ciudades (Nueva York, Londres, Valencia). Apuesta por la educación con una conciencia multicultural, manteniendo las raíces españolas y el contacto con la tradición, junto con la apertura internacional, y se describe como alguien acostumbrada a no estar demasiado tiempo atada a un solo lugar.
Tiene residencias en Madrid, Londres e Ibiza, y su estilo de vida refleja esa fluidez de fronteras, tanto físicas como culturales.
Cuéntanos la historia de esta casa.
Yo quería una puesta de sol o, mejor dicho, 365 puestas de sol al año, porque no hay dos iguales. Encontramos una montaña y pensé en construir aquí la casa familiar, sentar la cabeza y dejar de alquilar cada año en un sitio. Sobrestimé mi energía y hubo un momento en el que casi me rindo. Nunca imaginé que la tarea de hacer algo desde cero sería tan complicada, pero seguimos adelante y, ahora, aquella idea de casa es un hogar, un punto de anclaje para la familia.
Nada hubiera sido posible sin mi hermana Maida, que me llevó la obra con constructores valencianos, y sin mi arquitecto, el fantástico Rolf Blakstad, nacido en Ibiza. La luz es muy importante para mí, especialmente la luz cenital que tienen los baños árabes en España o en mi monumento favorito, el templo del Panteón, en Roma, pero nuestro mayor desafío fue la escalera. Yo quería hacer un homenaje a la que el arquitecto valenciano Rafael Guastavino hizo, en 1914, para la Universidad Carnegie Mellon, en Pensilvania. La nuestra es blanca, pero recurrimos a artesanos valencianos y a la vieja técnica de construcción de las bóvedas.
"Como no tengo mucha paciencia, empecé a comprar muebles por todo el mundo, incluso antes de iniciar la construcción. Desde jarrones milenarios de Creta a arte moderno… iba comprando y almacenando"
¿Cómo es la decoración?
Como no tengo mucha paciencia, empecé a comprar muebles por todo el mundo, incluso antes de iniciar la construcción. No sabía dónde acabarían, pero cada vez que veía algo bello, desde jarrones milenarios de Creta, arte moderno, muebles de mimbre… iba comprando y almacenando. Poco a poco, todo tomó forma, pero si te fijas en la casa, la única línea de conexión entre los objetos es que me gustan para la casa en la que quiero vivir: cómoda, bien proporcionada, llena de luz y belleza.
Tu amor por la isla te ha llevado a lanzar el libro Inside Ibiza, que acaba de publicarse, ¿cómo fue la experiencia?
Vendome Press me ofreció el proyecto. Yo nunca había hecho un libro de mesa (coffee table book), así que me entusiasmó el reto. La idea era encontrar 22 casas con un fuerte ADN de sus dueños. Que reflejaran sus diferentes interpretaciones de lo que es la casa de sus sueños fue mi guía. Son casas muy dispares, pero su hilo conductor es que todos los dueños aman Ibiza. Desde la época de los fenicios, la isla ha atraído a la gente con su energía y espiritualidad. Ibiza es mucho más que un lugar de fiesta, tatuajes y excesos con los que se la relaciona.
Has vivido en diferentes ciudades (Madrid, Londres, Ibiza) y te mueves constantemente. ¿Cómo convive esa vida nómada con la práctica del coleccionismo de arte y tu vida familiar?
El ojo tiene que viajar, decía la legendaria directora de Vogue Diana Vreeland. Yo estoy de acuerdo: cuanto más ve uno, más percibe. Mis hijos se han criado y educado en diferentes lugares y creo que tener acceso a diferentes culturas y adaptarse a ellas es muy importante. Si uno tiene claras sus raíces, las ramas del árbol pueden crecer en cualquier lugar. Alejandro estudió Historia en Georgetown University, pero trabaja de mánager deportivo en Nueva York, porque el fútbol es su pasión; Clara se graduó en Historia del Arte en la Universidad de Nueva York y es directora de eventos del London Design Festival, y Paco estudia Relaciones Internacionales en Fordham University, de Nueva York.
"El arte siempre me ha apasionado"
¿Cómo llegaste al mundo del arte y cuál fue tu primer gran desafío como embajadora de Christie’s?
El mundo del arte siempre ha sido mi segunda pasión después del periodismo. Un amigo mío me dijo una vez que uno es más libre cuando opta por su segunda pasión, porque el miedo a fracasar en la primera puede ser paralizante. El arte siempre me ha apasionado como hobby, por eso comenzar a trabajar para Christie’s fue un sueño. Mi primer trabajo para ellos fue cerrar el Vaticano para 30 coleccionistas. Oír tus pasos en la Capilla Sixtina y recorrer los pasillos sin otra presencia que la Guardia Suiza fue pura magia.
¿Cómo empezaste tu colección de arte y cuál es el cuadro al que más cariño le tienes?
Mi madre me dijo que mi primer sueldo debía estar dedicado a una obra de arte, por pequeña que fuera. Fuimos a Arco y compré una serigrafía de José Guerrero que todavía tengo. Empecé a coleccionar con 20 años, pero una de mis últimas compras es también una de mis favoritas. Hace años, me intrigaba la idea de la artista Françoise Gilot, madre de Paloma Picasso y la única mujer que dejó al artista. Tuvo que enfrentarse a la ira de Picasso, que amenazó a cualquier galerista que la apoyara. Encontré un cuadro suyo pintado en el primer año que estuvo con Picasso y lo compré en una subasta de Christie’s. Para mí tiene mucho simbolismo de lo que fue su vida. Su libro y su experiencia como mujer valiente y luchadora me sigue inspirando. Murió en 2023 con 101 años.
"La disciplina del trabajo duro"
Hablemos de herencia familiar. Eres hija de Francisco Roig, expresidente del Valencia C. F.; sobrina de Juan Roig, dueño de Mercadona, y de Fernando Roig, presidente del Villarreal. Además, tu madre era nieta del fundador de Calzados Segarra. Provienes de una de las sagas empresariales más potentes de Valencia, ¿cómo ha influido eso en ti?
Lamentablemente, no he heredado el impulso empresarial de mi familia. A mí me tira más el mundo creativo, pero espero haber heredado la persistencia y la disciplina de saber sacar ideas adelante.
¿De dónde proviene tu vena artística?
De mi madre, que nos llevaba por museos de todo el mundo y los conocía bien. Cuando nos cansábamos, siempre decía: "Una Coca-Cola y seguimos". Además, me llevaba a la Filarmónica en Valencia, porque le apasionaba la música clásica, y también tenía una gran biblioteca, porque le entusiasmaba leer. Abrió una galería en Valencia y nos llevaba a los estudios de los pintores.
Su amor por la belleza era innato. Diseñaba sus joyas, decoraba, era muy culta. Era mi madre, pero también, de alguna manera, mi maestra. Me enseñó que los seres humanos, desde el principio de los tiempos, buscan la belleza, no solo la supervivencia. Mira las cuevas de Altamira, ¿qué necesidad tenían de pintar las paredes?
Has tenido una carrera previa como periodista, ¿qué fue lo que te hizo pasar al mundo del arte?
Al trasladarme a Londres y tener a mi tercer hijo, ya no podía mantener ese ritmo de vida de una periodista. El mundo del arte era perfecto para una nueva etapa. Empezar profesionalmente en algo distinto siempre te aporta la excitación de aprender un mundo nuevo, y yo he tenido la suerte de encontrar a gente fantástica para guiarme cada vez que he cambiado de rumbo.
¿Cómo recuerdas tu infancia? ¿Hubo alguna experiencia que marcara tu manera de ver la vida?
Recuerdo a mi padre tirándome a una piscina para que aprendiera a nadar, una actividad que sigue siendo una de mis favoritas. Nada como deslizarse con ritmo en el agua. También me puso delante de un torito pequeño porque me dijo que eso me quitaría el miedo a lo que pudiera venir.
¿Qué valores te ha transmitido tu familia que todavía guían tus decisiones?
Trabajar y trabajar duro. De adolescente, mi padre me puso a trabajar los sábados en Mercadona para que aprendiera de la vida. Mis padres me enseñaron que tener sentido del propósito es fundamental y que no hay que rendirse mientras a uno le quede una gota de fuerza.
"Ser madre es lo más importante"
¿Qué es lo que más disfrutas hacer en tu tiempo libre?
Paseos de senderismo, nadar, navegar en un barco de vela y esquiar, aunque me he roto huesos y ligamentos. Ahora, mis hijos me dicen en broma que ya va siendo hora de que haga algo más seguro, como bordar o cocinar. No creo que vaya a pasar.
¿Cuál ha sido la experiencia más transformadora que has vivido?
Cuando pasaron los ataques del 11 de septiembre, en Nueva York, vivíamos muy cerca. Después de dar la noticia, me subí al coche para llevar a mis hijos, de tres y un año y medio, a un sitio más seguro. Cuando la gente empezó a abandonar las torres y caminar hacia mí como zombis, pensé: si subo a por la cámara, este será el culmen de mi carrera, pero, en lugar de eso, apreté el acelerador y me dirigí hacia el norte. En ese momento descubrí que ser madre era lo más importante de mi vida.
¿Cómo os conocisteis tu marido y tú?
En una fiesta en Inglaterra, donde él vivía. Hablamos durante una cena y ya no le vi más, aunque seguía pensando en él. Un año después, se mudó a Nueva York, donde yo vivía, y acabamos compartiendo una casa en los Hamptons con un montón de amigos… El resto es historia.
¿Tienes algún sueño pendiente?
Nada en mente, prefiero que la vida me sorprenda.
¿Qué es lo que más valoras de tu vida?
La gente a la que quiero y la curiosidad y el entusiasmo que me despierta la vida.
