Los pasillos del mercado nos dan la bienvenida a ritmo de zarzuela y con claveles rojos. ¿Se puede ser más castizo?. En su última reforma de 2017, el Mercado de Chamberí puso el nombre de las zarzuelas más famosas a las calles por las que se reparten los puestos. Así, avanzamos por Doña Francisquita entre frutas y verduras, por La Verbena de la Paloma en busca de unas pechugas de pollo antes de girar por La Revoltosa para comprar unas aceitunas y terminar en La Corte del Faraón pidiendo la vez en la carnicería. Además de los tradicionales puestos de abastos, el mercado cuenta con un espacio gastronómico, La Chispería, un foro central con mesas y asientos para degustar hamburguesas, cachopos, cervezas o ramen, y un gimnasio en la planta superior, que tiene acceso directo desde la calle.
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Modernizado y abierto a las tendencias gastronómicas y de ocio de madrileños y turistas, el mercado de Chamberí ha sabido mantener su esencia. Su origen data de 1876 pero en aquel momento se trataba de un lugar donde se vendían productos en bancas y puestos ambulantes. El edificio que se construyó, y que es tal y como hoy lo conocemos, se inauguró en 1943 entre las calles de Alonso Cano, García de Paredes y Viriato, en pleno barrio de Chamberí, que le cedió su nombre y sus aires castizos.
DE PADRES A HIJOS
No es extraño encontrar puestos con las palabras ‘Hermanos’ o ‘Hijos’ en el rótulo... porque muchos de estos negocios han ido pasando de padres a hijos hasta llegar a la tercera y cuarta generación. Es el caso de El Corral de César, una pollería de cuarta generación donde se ve de lejos el buen oficio. Frutas y Verduras Hermanos Gutiérrez es otra empresa familiar, especializados en todo tipo de frutas, verduras frescas, setas y hongos. Mantienen el legado de buenos fruteros en Roque e Hijos y en Frutas Hermanos Moreno, otro puesto emblemático que abrió sus puertas casi a la vez que el mercado. Llama la atención la amplia variedad de tomates, con más de siete tipos según la temporada, y en otoño, las setas. Da gusto ver los puestos de pescado fresco y con tanta variedad. Luis Nieto ha nacido en la pescadería La Sirena de Rosa (en homenaje a su madre), casi literal. El oficio pasó de su abuelo a su padre y en 2008, él se hizo cargo de este flamante establecimiento en el que las merluzas de Pasajes, en Donosti, parecen haber llegado nadando... ¡Fresquísimas!
En Pescadería Astorgano son pescaderos desde 1917, tercera generación, y llevan más de 100 años defendiendo su lema “la calidad que te gusta”. Son de esos puestos donde al cliente se le llama por su nombre y antes de que pidan, saben bien lo que aconsejar. Buen pescado hay también en De Miguel Hermanos y Pescadería Chamberí.
El mercado está lleno de historias que vienen de hace mucho tiempo. Como las que relata Javier Illanas, tercera generación al frente del puesto de variantes más surtido, Illanas, con las gildas, frutos secos y hasta 50 variedades de aceitunas que termina de aliñar con sus recetas secretas. “Mi abuelo estaba en el mercado de Olavide, nos cuenta, y llegó a Chamberí en 1943. Antes era un puesto de frutas y verduras, mi padre se especializó en plátanos y fue incorporando los variantes, que es ahora nuestro fuerte”, detalla.
Y si hablamos de carnes, ahí está Juan Antonio Pampano, la carnicería de toda la vida en el mercado de Chamberí, con obrador propio, que desde 1976 ofrece a sus clientes productos cárnicos de primera y selecciona cada corte para que lo disfrutes al máximo.
QUESOS, VINOS Y PANES
Gourmet Jamonera Castellana es otro de los establecimientos más antiguos, con 60 años de historia. Carlos Barriga, charcutero y cortador de jamón profesional, selecciona para sus clientes productos exclusivos como quesos nacionales y de toda Europa o una mortadela trufada italiana de 15 kg. El puesto de Charcutería Tere es otra institución al que, además de sus clientes, acuden también los restaurantes del mercado para comprar productos para sus recetas. En El Reloj se nota la buena mano para la cocina de Viky y Begoña, que preparan algunos platos listos para llevar “que solucionan la vida a muchos vecinos del barrio”; además, venden conservas y de jueves a sábado, ofrecen ostras, gambas y croquetas de marisco a la hora del aperitivo.
Los panes los elabora y vende Panic, “con harinas eco, masa madre y punto”. Los que tengan morriña de las terras galegas, y sobre todo de su buena despensa, encontrarán gran variedad de productos gallegos en Serrín: pan, empanadas, quesos, leche fresca, licores, lacón, grelos, patata gallega... Y para paladares sibaritas, en Brie Alto te llevas una tabla de quesos franceses, acompañada de otras delicatessen galas, como confit de pato, vinos o champán. Pero no todo es comida. En Al3 Verd3Ram3 venden ropa para niños y adultos, textil hogar, disfraces, accesorios... Nancy es la modista del mercado y allí encontrarás solución a los arreglos de tu ropa, como poner cremalleras, coger el bajo y un sinfín de apaños.
QUEDAMOS EN LA CHISPERÍA
El bar clásico es la Cafetería Chamberí, donde se sirven desayunos y hay menú diario de cocina de mercado, por supuesto, y de temporada. Pero el gran cambio del mercado llegó en 2017, cuando se inauguró La Chispería, un espacio gastronómico que rinde homenaje a los “chisperos”, los tradicionales chulapos de Chamberí. Esta zona de ocio ha revitalizado el mercado, atrayendo a una clientela más diversa y joven. Una de las últimas incorporaciones es la de Insurgente, con su propuesta más rompedora y original. Fundado por Genaro Celia y Agustín Ezequiel Mikielievich, colombiano y argentino formados en el Cordon Bleu, presentan una cocina muy elaborada a precios asequibles: imprescindible su bao de brisket. Al lado tienes las famosas hamburguesas de Juancho’s BBQ, todo un clásico con carnes selectas, y alrededor puedes elegir entre tomarte un ramen japonés con fideos caseros en Ramen Chonmage, o un cachopo y otras recetas asturianas como fabada o chorizo a la sidra en Cachopo & Go.
