Caída del cabello

Rocío Osorno también sufre caída del pelo por estrés: cómo evitarla según un tricólogo


Preguntamos a un experto en medicina capilar a qué se debe, cuándo no hay que normalizarlo y por qué es conveniente consultar con un profesional lo antes posible


Rocío Osorno, en el Festival de Venecia con el pelo largo© Apolo Contreras Ruz (@rocioosorno)
26 de enero de 2026 - 18:00 CET

Hace unos días, la creadora de contenido, Rocío Osorno, se mostraba alucinada en redes al comprobar que muchas de sus seguidoras habían sufrido el mismo problema que ella. Como ella explicaba, el estrés le había provocado una pérdida de cabello que le habían dejado una "calva". Este problema es uno de los motivos más frecuentes de consulta capilar. Por ello, hemos querido preguntar a un experto en tricología cuáles son las causas que provocan esta pérdida y, sobre todo, qué podemos hacer para prevenirlo o repararlo cuando ya nos ha pasado. Nos lo cuenta el Dr.  Javier de Felipe, médico y cirujano capilar

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© GTRES
Hace unos meses, Rocío Osorno cambió de look y se cortó el pelo

¿Qué ocurre en el cabello para que se caiga por estrés?

El cabello no crece de manera continua ni uniforme. Cada folículo piloso sigue su propio ciclo vital, compuesto por una fase de crecimiento —la fase anágena—, una fase de transición y una fase de caída o reposo, conocida como fase telógena. En condiciones normales, este ciclo está perfectamente sincronizado.

El problema aparece cuando el organismo sufre una agresión interna o externa intensa, como el estrés físico o emocional. En esos casos, explica el doctor de Felipe, muchos folículos entran de forma brusca en fase telógena, adelantando la caída del pelo. “No hablamos solo de que el pelo se debilite”, señala el especialista, “sino de que se altera todo el microambiente del folículo piloso: el riego sanguíneo, la entrada de oxígeno, el aporte de nutrientes y el tejido que rodea al bulbo”.

Ese desequilibrio provoca lo que clínicamente se conoce como efluvio telógeno, una caída difusa, repentina y muchas veces muy llamativa, que suele aparecer semanas después del episodio estresante que lo ha desencadenado.

© @rocioosorno

¿Puede el estrés provocar una ‘calva’?

Ver zonas con menor densidad o placas más claras genera una gran alarma, especialmente cuando la caída se produce en mechones. De hecho, se trata de una de las consultas más frecuentes en las consultas de tricología.

Según el especialista en medicina capilar,  en la mayoría de los casos la alopecia por estrés no genera calvas definitivas, pero sí puede producir áreas visiblemente despobladas si el efluvio es intenso. Además, el estrés puede actuar como desencadenante de otras patologías capilares.

“Existen formas de alopecia, como la alopecia areata, en las que el estrés psíquico y emocional actúa como factor precipitante”, explica. En estos casos, pueden aparecer placas sin pelo bien delimitadas, aunque con tratamiento adecuado muchas de ellas son reversibles.

Por ello, el experto señala que la clave para evitar estos problemas está en no normalizar la caída intensa y acudir cuanto antes a un especialista para determinar el origen exacto del problema.

© rocioosorno
Rocío Osorno en su reciente viaje a Japón

'Jet lag', tiroides y otros factores que también influyen

Rocío Osorno también comentaba en sus redes que había sufrido jet lag y una seguidora preguntaba si podía haber sido una de las causas. Por eso, le preguntamos al experto y nos responde que el estrés no siempre es emocional. El organismo también sufre estrés cuando se altera su equilibrio interno. Por ello, subraya que hay múltiples situaciones orgánicas que pueden afectar al ciclo del cabello.

Así, efectivamente, una de las respuestas a la caída del cabello es el jet lag prolongado, que desajusta los ritmos circadianos. En este sentido, Osorno comentaba que esta situación solo le duró unos días y que ya estaba durmiendo en horario normal. 

Los problemas de tiroides, una de las razones a las que aludía otra de las seguidoras de la influencer y creadora de contenido, especialmente el déficit de hormonas tiroideas es otra de las causas posibles; las convalecencias tras cirugías mayores; enfermedades sistémicas graves; cuadros infecciosos importantes o incluso grandes quemaduras, que provocan un profundo desequilibrio de líquidos y nutrientes también pueden provocar la caída del cabello. 

“Si existe un problema orgánico, como un hipotiroidismo, y está correctamente diagnosticado y controlado, la salud capilar no tiene por qué verse afectada”, aclara el especialista. De ahí la importancia de realizar estudios completos, con analíticas que incluyan ejes hormonales, vitamina B12, ácido fólico, zinc y recuento de glóbulos rojos. En este caso, Osorno respondía a esta seguidora que ya le habían realizado una analítica y que todo había salido bastante bien, pero que ya se había hecho otra "por si acaso".  

A todo ello se suman los desequilibrios nutricionales, muy frecuentes en dietas ricas en alimentos ultraprocesados y azúcares refinados, que privan al folículo de los nutrientes esenciales para producir un cabello sano. El agotamiento también influye en la caída del cabello

© Apolo Contreras Ruz (@rocioosorno)
Rocío Osorno, en el Festival de Venecia con el pelo largo (agosto 2025)

¿Esta pérdida de cabello es irreversible?

Esta es, probablemente, la pregunta que más angustia genera. La respuesta, en cambio, es tranquilizadora. “La gran mayoría de las alopecias producidas por estrés son reversibles”, afirma el especialista en medicina capilar. Incluso sin tratamiento, aproximadamente un 50 % de los casos pueden llegar a recuperarse por completo con el paso del tiempo.

Ahora bien, dejar que el problema evolucione sin intervenir retrasa la recuperación y aumenta el riesgo de que el folículo se debilite de forma más persistente. Por eso, el abordaje precoz es importante.

¿Cuánto tarda en volver a crecer el pelo tras una caída por estrés?

No existe un plazo exacto válido para todo el mundo. El crecimiento del cabello depende de múltiples factores: edad, genética, alimentación, estado de salud general e incluso el clima y la zona geográfica en la que se vive.

Dicho esto, la experiencia clínica permite establecer una media orientativa. “Tras una pérdida de cabello por estrés, podemos estimar que entre seis meses y un año se recupera aproximadamente un 50 % del cabello perdido”, explica el especialista.

Es importante entender que la caída puede continuar durante meses, incluso cuando el factor estresante ya ha desaparecido. Esto se debe a que el cabello que se cae hoy entró en fase telógena semanas o meses antes. Comprender el ciclo folicular ayuda a reducir la ansiedad asociada al proceso.

© rocioosorno
La dieta también influye (mucho) en la caída de pelo

Qué hacer para evitar la caída por estrés

El primer paso es siempre el diagnóstico médico y acudir a un médico especialista en tricología y cirugía capilar (lo que no significa que el tratamiento vaya a ser quirúrgico). Controlar el estrés, dentro de lo posible, es fundamental. Aumentar la práctica deportiva, incorporar técnicas de relajación, mejorar la higiene del sueño y reducir el uso de pantallas antes de dormir son medidas sencillas pero muy eficaces.

La alimentación también juega un papel clave. El especialista recomienda una dieta equilibrada, con abundancia de frutas, verduras —especialmente de hoja verde—, frutos secos como nueces y avellanas, proteínas de calidad, huevos por su alto contenido en biotina y frutos rojos por su poder antioxidante.

Cómo reparar el daño cuando el cabello ya se ha caído

Cuando la caída ya se ha producido, existen tratamientos médicos que ayudan a mejorar el microambiente del folículo piloso y acelerar la recuperación.

“Disponemos de medicamentos que favorecen el riego sanguíneo, la entrada de oxígeno y nutrientes y el fortalecimiento de las estructuras foliculares”, explica el doctor de Felipe. A ello se suma la mesoterapia capilar, con vitaminas, aminoácidos y biotina, y la inyección de plasma rico en plaquetas, obtenido de la propia sangre del paciente, rico en factores de crecimiento que estimulan la regeneración celular y la producción de colágeno.

Rocío Osorno, con melena corta y gorro en un viaje a la nieve (diciembre 2025)

El cuidado externo también cuenta

No todo depende del interior. El cuidado del cabello desde fuera es igualmente importante. Utilizar productos adecuados al tipo de cuero cabelludo, evitar cosméticos agresivos, respetar el pH, no abusar de planchas, secadores de aire muy caliente ni decoloraciones frecuentes ayuda a proteger un folículo que ya está vulnerable. 

Además, factores externos como la contaminación ambiental, los rayos solares o las bajas temperaturas y el viento del invierno, también influyen en la salud capilar, y conviene tenerlos en cuenta. 

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.