12 castillos de Toledo y una experiencia inolvidable para vivir en cada uno de ellos
Un recorrido de norte a sur y de este a oeste para descubrir fortalezas con un punto de vista diferente: viviéndolas, sintiéndolas y hasta saboreándolas.
Teatro, recreaciones históricas, música, magia o gastronomía típica. Son una docena los castillos de la provincia de Toledo que a lo largo de 2026 participan en una iniciativa que descubre el patrimonio de forma cercana y divertida. "12 meses, 12 castillos, 12 experiencias" es mucho más que visitar murallas y torres: cada mes, un castillo diferente abre sus puertas con actividades pensadas para que grandes y pequeños se sientan parte de su historia. Podrás pasear por salones donde se representan escenas de la Edad Media, escuchar conciertos en patios que conservan siglos de historia, probar recetas tradicionales que los propios castillos han visto nacer o dejarte sorprender por juegos inspirados en la vida medieval. La idea es que no solo veas los castillos, sino que los vivas, que descubras sus secretos mientras disfrutas de un plan distinto cada mes. En turismoprovinciatoledo.es se indica cada experiencia del mes y para participar hay que inscribirse.
Para ti que te gusta
Lee 5 contenidos gratis al mes con solo registrarte
Un juglar medieval guía las visitas teatralizadas que la compañía local Vitela Teatro (vitelateatro.com) organiza al castillo de Consuegra, situado sobre la cima del cerro Calderico y rodeado de molinos de viento. La fortaleza tiene sus orígenes en una fortaleza musulmana del periodo califal, aunque su aspecto se debe a la impresionante arquitectura militar que los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén pusieron en pie. Los visitantes forman parte de la historia, en la que personajes como el noble García Ordóñez, Doña Urraca, el comendador de la Orden de San Juan, soldados, campesinos y damas de la corte irán apareciendo a lo largo del recorrido para recrear intrigas, alianzas y momentos clave del pasado de la fortaleza.
No hay pueblo con larga historia que no tenga un castillo y Orgaz lo es uno de ellos. Se levantó en el siglo XII sobre una fortaleza árabe —cómo no—, sirvió de defensa en el camino a Sevilla. De planta rectangular, sobresale en él una magnífica torre del homenaje de 20 metros de altura y, en su fachada, el ábside de la capilla interior. La visita es un viaje en el tiempo que comienza en el patio de armas, continúa por las tres plantas de la torre, el salón que en su época era el establo, el salón del Mapamundi y la zona alta, con la recompensa de una amplia panorámica.
De inspiración italiana, esta soberbia fortaleza es un magnífico ejemplo de los castillos señoriales del siglo XV, cuya autoría se atribuye a Juan Guas. Una esbelta torre del homenaje prismática domina sobre el conjunto del recinto, formado por muros y torres cilíndricas. El castillo no es el único tesoro de este municipio, también lo es el yacimiento arqueológico de Guarrazar (guarrazar.com), fundamental para conocer la historia del reino visigodo de Toledo, pues aquí fueron halladas las coronas votivas que forman el tesoro más importante de la Edad Media en Europa.
Desde esta imponente fortaleza del siglo XVI, a 35 kilómetros de Talavera de la Reina, que acoge el Parador de Oropesa se contempla muy próxima una excelente panorámica de la Sierra de Gredos. Un castillo que perteneció a la ilustre familia Álvarez de Toledo, con una atmósfera cargada de historia que se siente en su enorme patio de armas, en sus estancias amplias, en su salón con espléndidos artesonados mudéjares y en su decoración de época. Como un noble medieval se disfruta paseando por sus jardines o dando buena cuenta en su restaurante de los sabores tradicionales de la tierra, como el cabrito y el mazapán toledano. Para los más aventureros, en los alrededores está el desfiladero de Villa del Pedroso, donde el arroyo del mismo nombre se encajona en las rocas graníticas antes de desembocar en el Tajo y monumentos milenarios como el dolmen de Azután.
Frente al casco histórico de Toledo, al otro lado del río Tajo, es muy fácil de reconocer la silueta de este castillo sobre la colina. Se construyó en origen en época musulmana, aunque lo que vemos hoy es, sobre todo, medieval cristiano. Su función principal fue defender los accesos a la ciudad, especialmente los puentes y caminos que entraban a Toledo desde el este. El castillo tiene murallas gruesas y varias torres, adaptadas al terreno irregular. Hoy está restaurado y se usa como albergue y espacio cultural, desde el que se tienen unas vistas fantásticas del río y de la ciudad.
Nada más poner un pie en esta localidad toledana, los ojos se van directos al castillo donde nació, en 1282, el infante don Juan Manuel y, un siglo y medio después, Álvaro de Luna convirtió en unfastuoso palacio. Una fortaleza grande, muy decorativa, sobre todo vista desde el puente sobre el Alberche. Escalona forma parte de la ruta del Lazarillo, que sigue las andanzas del famoso pícaro, y la plaza del Infante es escenario de uno de los pasajes de la obra, el lugar donde el protagonista se vengó de las andanzas de su amo ciego. Entre idas y venidas, no habrá que pasar por alto probar los vinos de la DO Méntrida en algunas de las bodegas donde se crían estos caldos.
Las murallas, las torres y el foso del castillo de Malpica permite hacerse una idea clara de cómo funcionaba esta fortaleza en la Edad Media. Aunqueno se puede visitar por dentro porque es propiedad privada, recorrer su exterior y observar su integración con el río y el pueblo es suficiente para comprender su importancia estratégica y su valor histórico. A principios del siglo XIV pertenecía a la familia Gómez de Toledo, que convirtió la fortaleza en residencia señorial, y con el tiempo pasó a formar parte del Señorío de Valdepusa. Actualmente, el castillo sigue siendo propiedad de la familia vinculada al título nobiliario, los Duques de Arión o Marqueses de Malpica, quienes lo mantienen como residencia familiar.
Contiguo a la iglesia de Mascaraque se encuentra este castillo de planta cuadrangular que es una mezcla entre palacio y fortaleza y está asociado al comunero Juan de Padilla. Su torre del homenaje coronada por almenas da muestras de su poderío —fue nexo entre los castillos de Mora y Almonacid, reforzando la línea defensiva frente a los musulmanes—, y las estrellas de sus ventanas de su uso palaciego. En los años 80 recuperó su estructura, sus mazmorras con el trabajo de artesanos locales y hoy sigue estando en manos privadas.
En Maqueda hay otro vistoso castillo, el de la Vela,de origen musulmán y donde vivió un tiempo Isabel la Católica, que se ve desde la autovía al pasar por ella. Tiene planta rectangular, muros de hasta 3,5 metros de espesor, cuatro torres circulares y un elegante almenado. Después de años cerrado está previsto que próximamente se convierta en un hotel de cuatro estrellas. Además del castillo, en Maqueda, donde también resuenan los ecos del Lazarillo de Tormes, hay una curiosa iglesia, la de Santa María de los Alcázares, que forma conjunto con los restos de la antigua muralla que rodeaba la población y de la que se conservan varias torres y la puerta califal.
Otros tres castillos se van a poder descubrir a lo largo de este año con otro punto de vista. El de Seseña perteneció a los condes de Puñoenrostro (familia Arias Dávila) desde el siglo XV que fue levantado y hoy sigue estando en manos privadas. Aunque en ruinas, sigue conservando todo su perímetro de altas murallas, unidas por cuatro torres circulares, y en el interior, la principal, de 35 metros de altura. Más antiguo, del siglo XI, es el de Guadalerzas, en Los Yébenes, que fue hospedería para los caballeros de Santiago y del Temple bajo el nombre de Hospital de Godalferga; y el de Casarrubios del Monte, de arquitectura mudéjar llegó a estar en manos del ducado de Alba.