ENTREVISTA

Laura Portas, escritora: “Nadie que viaje a Mondariz se va a decepcionar; es un lugar mágico, perfecto para escapar del ruido”


El histórico Balneario de Mondariz se convierte en el gran escenario de ‘El palacio del agua’, segunda novela de Portas tras el éxito de su ópera prima, ‘El baile de las mareas’. Recorremos con la autora gallega este refugio termal y algunos de sus lugares favoritos para descubrir la provincia de Pontevedra.


Balenario de Mondariz© balneariodemondariz
3 de febrero de 2026 - 7:30 CET

Laura Portas nunca pensó que ese mensaje recibido en sus redes sociales terminaría materializándose en una novela ‘real’. Esta periodista, nacida en Cambados y redactora por entonces en la delegación gallega de informativos Tele 5, jamás se había planteado ninguna incursión en el mundo editorial. Sin embargo, cuando un editor del sello Plaza & Janés le escribió para plantearle la posibilidad de escribir una novela, el engranaje echó a andar. Laura presentó una idea y lo demás, como suele decirse, es historia. El libro El baile de las mareas, donde se narra la historia de una joven mariscadora de las Rías Baixas, veía la luz en mayo de 2024. Pocas veces una primera novela es recibida con una acogida tan notoria, de modo que Portas se animó a seguir cultivando su faceta como escritora. Un camino que le ha llevado a publicar su ‘segunda criatura’: El palacio del agua.

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© plazayjanes
Laura Portas posa en la emblemática fuente A Gándara del Balneario de Mondariz con su nuevo libro ‘El palacio del agua’.

Recién aterrizado en las librerías, en este segundo libro volvemos a encontrar mucho sabor a Galicia, mucho romance y mucho misterio. Todo ello, ubicado esta vez en un escenario excepcional: el Balneario de Mondariz. Incluso para quien nunca lo ha visitado, no es difícil vincular su nombre al de una de las grandes joyas del turismo termal en España. Lo que quizá resulta menos conocido es la fascinante historia (e historias) que encierran sus muros. Desde su apertura a finales del XIX, este lugar no tardó en convertirse en destino vacacional de la élite aristocrática, política e intelectual del país; Emilia Pardo Bazán, Isabel de Borbón ‘La Chata’, el premio Nobel José Echegaray… son solo algunas de las personalidades que por allí se dejaban ver en los primeros años del siglo XX. Es precisamente esa época dorada en la que Portas ubica la trama de su ficción, protagonizada por una sirvienta de clase humilde que, en 1920, comienza a trabajar en el Gran Hotel del Balneario.

© balneariodemondariz
Fachada del Gran Hotel del Balneario de Mondariz.

Hoy, más de 100 años después, el actual hotel no se queda atrás en ajetreo. Es viernes y la recepción vive un incesante trasiego de nuevos clientes, ávidos por zambullirse en sus sesiones de spa y relajarse en este entorno privilegiado, cuyos rincones descubrimos de la mano de la propia Laura.

¿Por qué elegiste el Balneario de Mondariz como escenario de tu segunda novela?

Una vez terminé mi primer libro, empecé a poner orden a toda la documentación que me había sido útil. Entre esos papeles encontré un contacto que no había usado. Una persona que, según me habían contado, conocía historias de Mondariz y decidí contactar. Sus relatos me generaron curiosidad y fue entonces cuando empecé a indagar más. Me sorprendió muchísimo toda la historia, todo el trasfondo de este lugar… De hecho, me decía a mí misma: ¿Pero cómo es posible que yo, como gallega, no conociera nada de esto?

Sitúas la historia en 1920, época de gran esplendor del Balneario, ¿cómo te documentaste?

Por un lado, fue maravilloso descubrir que la Biblioteca de Galicia tiene actualmente digitalizados los ejemplares de La Temporada [Laura hace referencia a la publicación periódica que distribuía el Balneario en aquella época entre sus clientes, donde se detallaban todos los pormenores de su intensa vida social y cultural]. Con esos ejemplares pude ir descubriendo y reconstruyendo los hechos, porque son una radiografía exacta de lo que aquí pasaba; los huéspedes que llegaban, los menús que degustaban, los conciertos, las rutinas de los agüistas…

© balneariodemondariz
A principios del siglo XX el balneario era destino habitual de la élite política, intelectual y aristocrática.
© balneariodemondariz
En el centro de la imagen, la infanta Isabel de Borbón (La Chata), durante una de sus visitas a Mondariz.

De hecho, en tu novela reflejas cómo los clientes del hotel leían con gran interés esta publicación…

Sí, y también las personas del servicio. Sobre su realidad tenía menos información y para ello fue muy útil venir aquí a hablar con vecinos de Mondariz. Resultó muy interesante porque conocían ambas realidades, no solo la del Gran Hotel, sino también la de la gente más humilde, que trabajaba en fondas cercanas. Una realidad mucho más desconocida.

¿Qué fue lo más difícil de recrear?

La parte ficcionada me costó más porque, como periodista, me era difícil desprenderme del rigor, de los hechos que aquí sucedieron. Además, me importaba mucho estar a la altura de todo lo que este lugar representa, con todo su peso histórico. Por otro lado, recrear los distintos registros me costó un poco, el cambio de voces constante entre, por ejemplo, la protagonista, Candela, que viene de un mundo más humilde, con un lenguaje concreto. Y luego, los intelectuales, con un modo de hablar muy diferente… Yo escribía del tirón y no siempre era fácil. A veces me preguntaba: Ok, ¿ahora quién soy? [ríe].

Hoy se viaja a Mondariz en busca de calma y relax, pero parece que en 1920 tomar las aguas era un poco lo de menos…

Sí, las aguas eran la excusa. Aquí lo importante era ver y ser visto. Volverse invisible era lo peor que podía pasarte, porque de regreso a Madrid no ibas a tener nada que contar.

© balneariodemondariz
Spa del balneario, paraíso para todo amante del turismo termal.

Vamos, que si eras alguien, este era el lugar donde veranear

Claro, todo ese mundo de apariencias, de envidias… estaba muy presente. Para mí es un elemento narrativo perfecto para explorar conflictos. De todas formas, actualmente, aunque es verdad que de otro modo, todo eso sigue estando a la orden del día. Tenemos un ejemplo claro en las redes sociales. En ellas vemos muchas veces una realidad que, detrás, esconde sombras muy oscuras.

Mondariz continúa atrayendo en el presente a miles de turistas, ¿por qué crees que resulta tan especial?

Es que es un sitio mágico, muy evocador… Al mismo tiempo tiene esa aura enigmática. Te sientas frente a la fachada del Gran Hotel, que es uno de mis rincones favoritos, y te sientes pequeña, por toda esa riqueza histórica, arquitectónica. Es realmente imponente. Si permaneces en silencio casi puedes escuchar cómo respiran estos muros. Creo que nadie que venga aquí se va a decepcionar, te eclipsa su pasado, te eclipsan sus aguas. Un lugar perfecto para oxigenarte, para escapar del ruido. De aquí sales con otra perspectiva de las cosas.

Vista panorámica del Balneario en la actualidad, con sus distintos espacios.

Recomendarías leer el libro, ¿antes o después de una estancia aquí?

Yo creo que es mejor leerlo primero y luego venir. Así, quien lo lea, puede dejarse llevar por el poder de la imaginación, que es una de las cosas más mágicas que tiene la lectura. Y después de recrear en su cabeza estos escenarios, que venga a descubrirlos por sí mismo y a disfrutar de la experiencia de tomar las aguas.

¿Te gustaría que alguna plataforma llamara a tu puerta para convertir tu novela en una película o serie?

¡Hombre, claro! Yo creo que lo más bonito que le puede pasar a alguien que escribe es que su historia llegue a mucha gente. Y, como periodista, soy muy consciente del impacto enorme que tienen estas plataformas. Además, justo en este caso, creo que sería algo muy especial, por la historia, por los escenarios, toda esa ambientación… ¡Sería un poco como Los Bridgerton gallegos! [ríe].

© laura.portas
Laura Portas, firmando ejemplares de su primera novela ‘El baile de las mareas’.

¿Hay tercera novela a la vista?

Ojalá, porque para mí escribir es como una terapia, como un refugio ajeno a la realidad del día a día donde evadirme. Pero no sé qué pasará.

¿Y te gustaría ubicarla de nuevo en Galicia?

Puedo decirte que sí me ronda un posible escenario, que tengo a Galicia una vez más en la cabeza, que tengo una isla y, nuevamente, el agua como elemento importante. Pero por el momento son solo ideas, sin muchas expectativas. Como te decía, aún no sé qué va a pasar. Igual todo se queda en esta segunda novela. Y tampoco pasa nada.

LA PONTEVEDRA DE LAURA PORTAS: PISTAS IMPRESCINDIBLES

Pongamos que alguien viene a tomar las aguas a Mondariz y que, antes de volver a casa, tiene un par de días más para conocer otros lugares interesantes de la zona. Lanzamos esta premisa a Laura para finalizar nuestra charla. Y ella, gallega de pro, se presta generosa a desvelarnos algunas de sus direcciones favoritas de la provincia de Pontevedra.

¿A qué lugar llevarías ‘sí o sí’ a alguien que visite Pontevedra por primera vez? 

Por supuesto, le llevaría a Cambados. No es porque yo sea de allí, que también… [ríe]. Pero de verdad que es un pueblo con muchísima riqueza gastronómica, histórica, arquitectónica... Sería, sin duda, la primera visita: conocer Cambados y no irse de allí sin tomar un albariño.

© Adobe Stock
Nadie puede irse de Cambados, tierra natal de Laura, sin tomar un rico albariño.

¿Un buen bar o bodega en Cambados para tomar ese albariño del que hablas?

Podemos hacer una experiencia doble. Por un lado, una visita a las bodegas Martín Codax, que tiene unas vistas preciosas sobre la ría y están muy bien para descubrir el proceso de elaboración del vino. Y, después, visitar a una pequeña taberna centenaria que se llama Casa Germán y tiene bodega familiar tradicional. Es una taberna de esas de siempre y, si no recuerdo mal, los fines de semana, sirven empanadillas caseras, además su famoso albariño.

¿Y si queremos comer por la zona?

Si seguimos en Cambados, hay un sitio para tomar marisco y pescado fresco en pleno Fefiñáns, que se llama A Casa de Miguel y que es apuesta segura. Cuando vienen amigos de fuera les llevo allí porque sé que voy a acertar. Cerca, en la zona de Cobas, hay un furancho que siempre recomiendo y que se llama Vistas do Albariño. Tiene un hórreo muy bonito, unas mesas de piedra y unas vistas muy chulas. Y si ya buscas más alta cocina gallega, no puedo dejar de mencionar Casa Solla, del chef Pepe Solla, en Poio.  

© A Casa de Miguel
Plato de pulpo de ‘A Casa de Miguel’, uno de los restaurantes que Laura nos recomienda.

¿Alguna playa de las Rías Baixas que te guste especialmente?

La de La Lanzada, en O Grove, me encanta. Pero también hay otras zonas algo menos conocidas, como la Isla de Arousa. Allí está el Parque de Carreirón, un parque natural con muchas calitas que están muy bien. Y también me gusta mucho ir a la zona de San Vicente do Mar. Tiene muchas playas. Luego puedes continuar el día en el Paseo de Pedras Negras y acabar tomando algo y viendo un concierto en El Náutico de San Vicente. Mítico bar al que soy asidua.

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Playa de La Lanzada, en O Grove.
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Ruinas de Santa Mariña de Dozo, en Cambados.

¿Un monumento histórico o arquitectónico que merezca la pena visitar?

Pues justo aquí cerca de Mondariz está el Castillo de Soutomaior, que es precioso. Y que, además, tiene uno de los jardines botánicos de camelias más ricos de toda Europa. Y no puedo evitar mencionar Cambados de nuevo porque allí tenemos las ruinas de Santa Mariña de Dozo, conocidas como ‘El cementerio más melancólico del mundo’. Es un lugar muy especial. También me gusta mucho el Palacio de Fefiñanes, con bodega, jardín… es muy bonito.

¿Terminamos con alguna pista para amantes de la naturaleza?

Cerca de Cambados, en el corazón de las Rías Baixas, tenemos la Ruta de la Piedra y el Agua, que es un camino con molinos antiguos de agua, en plena naturaleza. Termina en el Monasterio de la Armenteira y merece mucho la pena si buscas alternativas a la costa.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.