No podía tener mejores embajadoras esta zona desértica protegida del sur del país para darse a conocer que la reina Rania de Jordania y su hija, la princesa Salma, que han empezado 2026 recorriendo Wadi Rum, uno de los paisajes más bellos del planeta y Patrimonio de la Humanidad.
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Luciendo el tradicional pañuelo jordano (hatta o kufiyya en el mundo árabe), madre e hija han tenido la oportunidad de vivir algunas de las experiencias más emblemáticas que ofrece este espacio, empezado por el viaje a bordo de una réplica del ferrocarril Hejaz, un tren de vapor de época otomana que evoca la historia de la Gran Revuelta Árabe de 1916.
Más allá de la evocación histórica, la monarca y su hija profundizaron en la experiencia contemporánea del desierto. Por eso, se adentraron en el corazón de Wadi Rum en un vehículo todoterreno para disfrutar de las vistas infinitas y el silencio profundo que solo un desierto puede ofrecer. Durante su estancia, además de compartir un rato con organizadores locales de actividades y excursiones sobre las múltiples actividades que el lugar ofrece, también pudieron ver a algunos aventureros escalando las imponentes formaciones rocosas y recordar que este lugar es famoso por sus cielos estrellados y libres de contaminación lumínica y por haber servido de recurrente escenario cinematográfico.
Wadi Rum, conocido en árabe como el Valle de la Luna, es un vasto valle desértico del sur de Jordania caracterizado por sus espectaculares formaciones de granito y arenisca, sus dunas rojizas y sus profundos desfiladeros que parecen esculturas gigantes talladas por el viento y el tiempo. Un territorio que se extiende a lo largo de más de 700 kilómetros cuadrados, cerca de la frontera con Arabia Saudita y a un centenar de kilómetros al este de la ciudad costera de Áqaba, a orillas del mar Rojo, que fue inscrito en 2011 en la lista de la Unesco por su extraordinaria combinación de valores naturales y culturales.
El enclave no es solo un destino de belleza innegable, sino también un lugar de encuentro entre pasado y presente. En las paredes rocosas y promontorios del valle se conservan miles de petroglifos e inscripciones que atestiguan miles de años de presencia humana y desarrollo cultural, desde las primeras sociedades nómadas hasta las culturas que poblaron esta zona antes incluso de la formación de Jordania como nación moderna.
Cuando el príncipe Hussein de Jordania, el hijo de los reyes Abdalá y Rania, cumplió 21 años, también nos descubrió esta maravilla de la naturaleza del país en el que algún día reinará, situada a 320 kilómetros al sur de Amán, la capital. Para acceder, la ruta más común es por la carretera Desert Highway (Ruta 15), pasando por Petra si se quiere combinar ambos destinos en el mismo viaje. El príncipe posó cámara en mano e inmortalizó estos paisajes casi irreales que depara el Valle de la Luna y que ofrece un abanico amplio de experiencias.
Entre las aventuras para vivir en los desfiladeros y arenas del color del óxido de Wadi Rum, el mismo escenario que fue testigo de las andanzas de Lawrence de Arabia, una de las más extraordinarias es sobrevolarlo en globo en uno de esos amaneceres imposibles de olvidar. La salida es muy temprano –entre 5 u 6 de la mañana)– para aprovechar las primeras luces y el viento calmado. La experiencia se suele reservar con antelación a través de operadores especializados como Balloons Over Rum (balloonsoverrum.com) o Royal Balloon-Jordan (royalballoonjordan.com), que incluyen transporte desde los campamentos o el pueblo.
Para los que prefieran pisar tierra firme, la forma más habitual de recorrer este espacio es en un todoterreno, como hicieron la reina Rania y su hija. Los tours suelen durar entre dos horas y media jornada (dependiendo de la ruta y de las paradas que se quieran hacer) y llevan a formaciones famosas como Lawrence’s Spring, Khazali Canyon o el emblemático Árbol Solitario.
También hay recorridos senderistas para todos los niveles, como la sencilla y corta Um Frouth Rock Bridge o la moderada que se dirige al Jebel Umm ad Dami (el punto más alto de Wadi Rum), que tiene algunos tramos rocosos y pendientes. Para abordarla solo se requiere buena condición física.
Otra idea es subirse a lomos de un camello guiado por un beduino, actividad que se puede combinar con pasar la noche en un campamento bajo el cielo estrellado –algunos en modernas burbujas–, donde se ofrecen comidas típicas y fogatas e incluso música beduina. Todas estas actividades se organizan desde el centro de visitantes o con operadores que gestionan paquetes completos, como Wadi Rum Excursions (wadirumexcursions.com), Wadi Rum Tours (wadirumtours.com), Wadi Rum Desert Eyes (wadirumdeserteyes.com).
