Ni Ibiza ni Santorini, 10 islas desconocidas del Mediterráneo para perderte
El Mediterráneo rebosa de icónicas islas con playas de arena blanca, pueblos con encanto y puestas de sol memorables, pero también guarda otras joyas más discretas y libres de multitudes que sorprenden por su autenticidad. ¡Anímate a descubrirlas!
Cuando pensamos en islas del Mediterráneo, lo que nos vienen a la cabeza son nombres tan célebres como Ibiza, Santorini o Cerdeña, paisajes de postal donde a todos nos gustaría estar ahora mismo. Más allá de las que más suenan, Croacia, Italia, Grecia y otros países bañados por ese mar que inspira canciones, leyendas y sueños viajeros poseen muchas otras que permanecen al margen del bullicio turístico. Son islas que invitan a descubrir un litoral distinto, íntimo y sorprendente. Te proponemos algunas de esas alternativas en las que te sentirás un explorador.
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En el archipiélago de las Cícladas y bañada por el mar Egeo, la isla de Sifnos, uno de los secretos mejor guardados de Grecia. Se la conoce como "la isla de Apolo" ycuenta con 70 kilómeros de costa, aguas cristalinas, casitas blancas cuyas fachadas alegran las buganvillas y casi 300 templos de culto ortodoxo. Para recorrerla la mejor opción es alquilar un scooter.Apolonia –capital de la isla–, Artemonas, Faros y la medieval Kastroson algunos de los pueblecitos que no debes perderte. Para llegar a ella hay que coger un barco rápido que realiza una travesía de 4 horas desde Atenas.
Con tan solo 28 kilómetros de largo y 19 de ancho y de origen volcánico, la isla de Elba es una de las perlas del archipiélago toscano que merece la pena descubrir. Situada a unos 50 kilómetros de Córcega, este rincón italiano es célebre por ser el lugar de destierro y exilio de Napoleón. Su excepcional orografía ofreceplayas de arena dorada, agrestes calas e infinidad de senderos. Hay que subir al monte Capanne, la cima más alta de la isla, para obtener las mejores vistas. Portoferraio, la capital, la medieval Capoliveri y Porto Azzurro, con sus fortalezas y su plaza que da al mar, son tres de los pueblos más bonitos a visitar.
Situada en el golfo de Gabés, frente a las costas de Túnez, está la isla de Djerba, lugar en el que Homero situó uno de los pasajes más emocionantes de La Odisea. Allí te esperan Houmt Souk, con sus célebres zocos y sus mezquitas, las extensas y doradas playas de Sidi Bakour, Guellala, famosa por su alfarería, y la sinagoga La Ghariba, la más importante de toda África.
Al norte del mar Adriático y unida por un canal a la isla de Cres está Losijn, un pequeño paraíso conocido como la isla del bienestar, pues más de 1000 variedades de plantas terapéuticas y aromáticas crecen en sus tierras, de ahí que no sea de extrañar que los principales hoteles se dediquen al wellness. El museo de Apoxyomenosy la iglesia barroca deSan Antonio Abad en el pueblo de Veli Lošinj y el puerto de Mali Lošinj son algunos de sus imprescindibles. Otro de sus grandes atractivos son sus playas de gravilla y aguas turquesas, entre las que destaca la de Zal, en la bahía de Suncana Uvala y Cikat, la más popular.
Acantilados de increíble belleza, pueblos fortificados y mucha paz es lo que espera al viajero que descubre la isla de Gozo, el secreto mejor guardado del archipiélago de Malta, a apenas media hora en ferri de La Valeta, hasta ahora esta pequeña isla ha sabido resistirse al turismo de masas, incluso en plena temporada alta.
Al sur de Mallorca, a tan solo media hora en barco, está Cabrera, una pequeña isla cuya generosa naturaleza enamora a quien la visita. De parada obligada es su castillo, situado a 72 metros sobre el mar y punto en el que se obtiene una de las más hermosas panorámicas, el faro de Ensiola y la playa de S’Espalmador, lugar perfecto para refrescarse tras recorrer a pie este bello paraje declarado parque nacional.
Sus acantilados, sus verdes llanuras y sus más de 120 kilómetros de costa definen esta isla griega enclavada en el mar Jónico. Aquí no encontrarás las típicas casas blancas, sino edificios neoclásicos, fortalezas, importantes museos y, por supuesto, iglesias. La postal más espectacular de Zakynthos es la playa de Navagio,accesible solo por mar, en cuya arena se encuentra el esqueleto de un barco que naufragó en los 80. La mejor instantánea se toma desde lo alto de los acantilados que la bordean.
Son sus bosques, su historia, sus coquetas playas y su tradición vinícola lo que invitan a descubrir esta isla croata. Considerada una de las más verdes del mar Adriático, Korkula es la escapada perfecta para aquel que visita Dubrovnik. La catedral de San Marcos, el Museo de Iconos y la casa de Marco Polo –se cree nació aquí– son algunos de los imprescindibles a visitar.
Desde el puerto de Rodas o desde Kos se accede en barco a esta pequeñaisla del Dodecaneso, muy próxima a la costa de Turquía, que fue elegida por la mitología como lugar de nacimiento de las tres Cárites o Gracias, las diosas del encanto y la belleza. Hay que disfrutar de sus playas y calas de aguas cristalinas, de la capital Ano Symi con sus casas y mansiones del XIX, de sus pequeños pueblos pesqueros y en la localidad de Panormitis, del monasterio del arcángel San Miguel, lugar de peregrinación griego.
A dos horas en barco del puerto de Castellón se vislumbra un grupo de islotes y escollos volcánicos –dispuestos en forma de media luna– con una riqueza natural sobresaliente. Las islas Columbretes, grandes desconocidas del Mediterráneo, son un tesoro por descubrir, y no solo en superficie, sino también por su gran atractivo submarino, peculiaridad que las ha convertido en un punto de encuentro para amantes de buceo.