Los grandes duques de Luxemburgo siguen arrancando su era, tras la abdicación del gran duque Enrique. En esta ocasión, Guillermo y Stéphanie han ido al Vaticano, en una visita de inicio de reinado que tiene un gran significado. Además de ser la primera vez que la Gran Duquesa tiene el privilège du blanc, el privilegio de presentarse ante el Papa León XIV de blanco por ser católica, lo que le sucede también al resto de reinas católicas como doña Letizia o Matilde de Bélgica. Adicionalmente, en este estreno, la pareja gran ducal ha decidido dar la sorpresa y llevar a sus hijos a esta histórica visita.
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A sus 5 y 2 años, los príncipes Charles y François se han convertido en las estrellas de la jornada. El mayor, quien es el heredero al trono más joven de Europa, ha demostrado sus tablas saludando a las autoridades eclesiásticas con un apretón de manos. Iba vestido igual que su hermano con pantalones cortos grises, chaqueta blanca y calcetines y zapatos blancos, muy en sintonía con su madre, quien ha llevado un vestido de manga larga y una mantilla. El pequeño François, debido a su corta edad ha tenido que ir acompañado por su niñera.
Cuando hay un relevo en la Jefatura del Estado es tradición que los monarcas de los países con tradición católica, realicen una de sus primeras visitas oficiales a la Santa Sede, a modo de presentación. A pesar de su corta edad, no es la primera vez que los hijos de Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo se presentan ante un Papa. Aunque sí es su primera vez como heredero y segundo en la línea de sucesión al trono. En 2024, toda la Familia Gran Ducal, encabeza por los entonces grandes duques Enrique María Teresa, acudió al Vaticano para una multitudinaria audiencia con el Papa Francisco que fue de lo más divertida.
Los grandes duques Guillermo y Stéphanie subieron al trono el pasado 3 de octubre tras la abdicación de Enrique de Luxemburgo tras 25 años en el trono. Una ceremonia solemne que contó con toda su familia y representantes de otras casas reales, como Guillermo y Máxima de Holanda, acompañados por su hija, la princesa Amalia; y Felipe y Matilde de Bélgica, con su primogénita, la princesa Elisabeth.
