María del Mar Silva, nutricionista: “Los niños aprenden a comer por imitación, si no estamos comiendo bien en casa, ellos solos no van a aprender a comer correctamente”


La experta nos habla de las alternativas saludables para los 'snacks' del recreo


niña con un bocadillo y la mochila del cole© Adobe Stock
30 de enero de 2026 - 13:10 CET

Es un hecho que, durante años, los alimentos ultraprocesados han sido los 'reyes' en los recreos escolares. ¿Los motivos? Son prácticos, económicos, llamativos y diseñados para gustar. Pero poco a poco la situación va cambiando. Cada vez son más las familias que tienen una mayor conciencia nutricional, lo que, sumado a la evidencia científica, les lleva a cuestionarse ese modelo. ¿Qué impacto real tienen estos productos en la salud infantil y cómo podemos cambiar el rumbo hacia meriendas más sencillas, nutritivas y atractivas para los niños? La nutricionista María del Mar Silva Rivera, especialista en Nutrición y Dietética en Dietynut Consulta de Nutrición y miembro de Top Doctors Group nos ayuda a entender qué alternativas saludables pueden marcar la diferencia desde la infancia. Y es que hay vida más allá de los bollos industriales.

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¿Por qué los ultraprocesados han ido ganando terreno durante muchos años y han sido la opción más habitual en los recreos escolares?

Principalmente por comodidad, precio, marketing y conservación. Son productos listos para consumir, muy palatables (que contienen mucho azúcar sal y grasas), fáciles de llevar y que muchas veces no necesitan conservación y a que están muy dirigidos a los niños (por sus envases con personajes de dibujos animados, con regalos)… Durante años se asociaron de forma errónea a obtener energía de forma rápida y a que eran prácticos, normalmente por una falta en la educación nutricional en los padres.

¿Está cambiando esta tendencia? ¿Nos estamos dando cuenta por fin de que hay que cambiar el modelo?

La tendencia va cambiando lentamente, asociado al nivel educativo y económico de la población (a mayor nivel educativo, más conciencia nutricional). Pero el cambio va siendo bastante claro y se necesita apoyo institucional (por ejemplo, con campañas desde el Gobierno o con impuestos a alimentos azucarados) y educativo (cada vez más se educa a los niños en el colegio y éstos a los padres). El que los colegios establezcan “meriendas saludables“ o “mañanas con fruta” también es parte de esa educación nutricional.

© María del Mar Silva Rivera
María del Mar Silva Rivera, nutricionista

¿Qué riesgos tiene para la salud infantil el consumo frecuente de este tipo de productos?

Mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, peor calidad de la dieta con déficit de fibra, vitaminas y minerales… Alteraciones en el apetito y en la preferencia por sabores más potentes dulces y salados en los niños, de forma que una fruta no es lo bastante dulce y un bocadillo de pavo no es lo bastante salado, por lo que rechazan estos sabores más suaves. Todo esto lleva a un mayor riesgo en el futuro de desarrollar diabetes de tipo 2, hipertensión y dislipemias, incluso a edades muy tempranas. Por último, la alteración en la microbiota produce un impacto negativo en la salud intestinal.

 ¿Qué señales deberían alertar a los padres de que los snacks que llevan sus hijos no son adecuados?

  • Si tienen más de 5 ingredientes y los nombres de estos son poco reconocibles.
  • Si tienen azúcar, jarabes, edulcorantes, harinas y grasas de mala calidad (grasa de palma, grasas hidrogenadas) en los primeros ingredientes.
  • Que tengan altos niveles de sal (más de 0,8 g/100 g de producto).
  • Reclamos publicitarios como “alto en energía”, o “con vitaminas” en productos azucarados y envases divertidos claramente dirigidos a niños.

Los adultos tendemos a pensar que como nosotros hemos comido ultraprocesados en la infancia y hemos salido “normales” los niños de ahora serán como nosotros

María del Mar Silva Rivera, nutricionista

¿Qué opciones sencillas y nutritivas pueden sustituir a las galletas, bollería o snacks salados ultraprocesados?

  • Frutas frescas enteras o troceadas.
  • Frutos secos naturales o tostados sin sal (dependiendo de la edad de los niños, a los pequeñitos no se les puede dar por riesgo de ahogamiento).
  • Pan integral con aceite de oliva, hummus, aguacate, pavo…
  • Yogur natural o kéfir con fruta natural.
  • Queso fresco.
  • Huevos cocidos.

 ¿Qué alimentos aportan energía y saciedad sin exceso de azúcar ni grasas?

Fruta + proteínas o grasa saludable: manzana con nueces, plátano y un sándwich de pavo natural…

¿Cómo podemos hacer atractivos los snacks saludables para que los niños los acepten con gusto?

Podemos presentarlos de forma divertida (en brochetas, con formas o muchos colores)… también es importante que haya variedad y rotación (si todos los días hay manzana nos vamos a aburrir). Conviene, además, dejar que ellos elijan dentro de las opciones saludables que nosotros les presentamos. Es importante no compararlos con ultraprocesados, por mucho que queramos una manzana no está tan dulce como un producto de bollería y a los niños no se les debe mentir. Y, muy importante, que los niños vean que nosotros también los comemos. Es muy injusto que un peque vea que tiene que comerse un plátano y sus padres mientras están al lado bebiendo un refresco azucarado…

© Irina Mikhailichenko - stock.adobe.com

 ¿Cómo influye un snack saludable en la concentración, el ánimo y la energía de los niños durante la jornada?

Los estudios que se han hecho indican que se mejora la capacidad de atención y aprendizaje, los niños están menos irritables y cansados debido a que los niveles de glucosa son más estables.

¿Qué consecuencias puede tener a largo plazo el hábito de consumir ultraprocesados en la infancia?

Los adultos tendemos a pensar que como nosotros hemos comido ultraprocesados en la infancia y hemos salido “normales” los niños de ahora serán como nosotros. Pero lo cierto es que antes no había tantos ultraprocesados y, más aún, estos no estaban tan estudiados para generar dependencia como los que hay ahora. A largo plazo se produce la consolidación de malos hábitos alimentarios, un mayor riesgo para que de adulto se tengan enfermedades crónicas, una peor relación emocional con la comida y, por último, la aparición de una peor salud metabólica e intestinal a edades tempranas.

¿Qué recomendaciones daría a los padres que tienen poco tiempo para preparar snacks?

Que planifiquen 2-3 opciones por semana. También tener siempre fruta lavada y lista para consumir a la vista (mejor el frutero que el cajón del frigorífico). También que no pretendan ser perfectos desde el principio. Podemos ir poniendo en marcha mejoras progresivas. Por último, preparar el fin de semana opciones que se mantengan bien en el frigorífico. Y no tener snacks en casa.

Los niños aprenden a comer por imitación, si no estamos comiendo bien en casa ellos solos no van a aprender a comer correctamente

María del Mar Silva Rivera, nutricionista

 ¿Qué alimentos fáciles de transportar y conservar son ideales para el recreo?

  • Fruta entera (plátano, manzana, mandarina).
  • Bocadillos utilizando pan integral.
  • Frutos secos.
  • Quesos semicurados. 

¿Es una buena idea involucrar a los niños en la elección y preparación de sus propios snacks saludables?

¡Desde luego que sí! Es una de las estrategias más eficaces. De ese modo aumenta la aceptación (vamos a preparar la merienda y luego nos la comemos), fomenta la autonomía y la educación nutricional. Los niños aprenden a comer por imitación, si no estamos comiendo bien en casa ellos solos no van a aprender a comer correctamente.

También reduce rechazos y conflictos y refuerza una relación positiva con la comida, que es muy importante para el futuro de nuestros hijos.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.