Neurodesarrollo

Noemí Navarro, fundadora de MadreTEA: “Que ahora exista una Barbie autista es un mensaje increíble: el autismo existe, es parte de la sociedad y no hay que esconderlo”


Diagnosticada de autismo, igual que su hijo mayor, la experta analiza el impacto de esta muñeca y por qué supone un avance en representación, visibilidad e inclusión


Noemí Navarro, autista, madre de un hijo autista y fundadora de MadreTEA, embajadora de la primera Barbie con autismo© petra rajnicova
15 de enero de 2026 - 13:00 CET

El lanzamiento de la primera Barbie autista ha abierto un debate necesario sobre referentes, diversidad y cómo se construye la mirada social desde la infancia. Hay voces que advierten del riesgo de que contribuya a una imagen estereotipada del autismo, pero la realidad es que esta muñeca ha sido muy bien recibida, en general, por la comunidad neurodivergente. De hecho, Mattel, la marca detrás de Barbie, la ha desarrollado en colaboración con la Autistic Self Advocacy Network (ASAN), una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, dirigida por personas y para personas con autismo.

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También la embajadora en España de esta muñeca tan especial es, además de autista, una de las grandes voces de la divulgación sobre el espectro en nuestro país: Noemí Navarro (@noemimisma). Ella recibió el diagnóstico ya de adulta, después de confirmar que su hijo mayor, Mateo, es autista y, desde entonces, ha convertido su historia personal en una herramienta clave para visibilizar la realidad de los niños y los adultos autistas: fundó MadreTEA, una plataforma que hoy es referencia y un lugar de encuentro y apoyo para familias cuyos hijos se encuentran dentro del espectro.

Hemos entrevistado a Noemí Navarro sobre la Barbie con autismo, que ella considera todo un acierto tanto para aquellos niños y niñas autistas como para aquellos que no lo son, y nos explica con detalle por qué y qué es lo que tiene de diferente esta muñeca, más allá de los cascos de cancelación de ruido. Nos ha hablado también del papel de los juguetes inclusivos en el desarrollo emocional de los más pequeños. 

Si de pequeña hubiera visto una representación así, quizá habría entendido antes que no estaba fallando yo.

Autista, madre de un hijo autista y fundadora de MadreTEA

¿Hacía falta una Barbie autista?

Sí, hacía mucha falta. Porque durante años el autismo no ha tenido espacio en el juego, en los referentes ni en lo cotidiano. Y cuando no te ves representada desde pequeña, creces pensando que lo tuyo molesta, que eres “demasiado” o “rara”. Barbie ha estado siempre. Que ahora exista una Barbie autista no es solo una muñeca nueva, es un mensaje increíble: el autismo existe, es parte de la sociedad y no hay que esconderlo. Para muchos niños y niñas autistas es la primera vez que algo tan popular se parece un poco a ellos. Y eso importa mucho más de lo que parece.

¿Por qué son necesarios los juguetes inclusivos? ¿Cómo ayudan a los niños?

Porque los niños entienden el mundo jugando. En el juego ensayan quiénes son, cómo se relacionan, cómo encajan. Si todos los juguetes muestran siempre el mismo tipo de persona, el mensaje es claro: solo hay una forma correcta de ser. Los juguetes inclusivos amplían ese mensaje. Ayudan a los niños autistas a verse reflejados y a los niños no autistas a entender que la diversidad es algo normal y, quizá, a tener una conversación con sus padres, que no hubiera llegado de ninguna otra manera.

Además, para muchos niños autistas, el juego es una forma de ordenar el mundo, de regularse, de expresar lo que no saben o no pueden decir con palabras. Tener juguetes que tengan en cuenta su forma de sentir es simplemente maravilloso.

¿Qué representa esta Barbie para los niños y niñas autistas?

Representa validación. Representa poder decir: “yo también existo así”. No es una Barbie perfecta, ni espectacular, ni exagerada. Es una Barbie que simplemente es. Para un niño o una niña autista, ver una muñeca con auriculares, con ropa cómoda, sin una expresión forzada, puede generar una conexión muy bonita. 

Muy probablemente no jueguen como otros niños lo harían, y esto enseña al resto que la diversidad está presente y que también está bien. Y quizá también es un mensaje para los padres de los niños y niñas autistas: es sentir que alguien ha pensado en ellos sin intentar cambiarlos.

Te diagnosticaron siendo adulta. ¿Te habría ayudado tener esta Barbie cuando eras niña?

Sí, mucho. No porque una muñeca lo solucione todo, sino por lo que habría significado. Yo crecí sintiéndome diferente, fuera de lugar, esforzándome constantemente por encajar sin entender por qué me costaba tanto. Si de pequeña hubiera visto una representación así, quizá habría entendido antes que no estaba fallando yo. Que mi forma de sentir y de percibir el mundo no era un defecto. Tal vez habría sido más flexible conmigo misma. Muchas mujeres autistas crecemos sin saberlo, cargando con una mochila de soledad enorme. Tener referentes desde la infancia puede cambiar mucho ese camino.

Has dicho que te sentiste muy sola y que ver el autismo representado así te dio alegría. ¿Por qué?

Porque durante años el autismo ha sido invisible, especialmente en mujeres. No se hablaba, no se veía, no se nombraba. Y cuando no te ves en ningún sitio, piensas, ¿qué estaré haciendo mal? Ver el autismo representado de forma tan visible, tan normal, tan poco dramática, es una alegría. Es sentir que ya no hay que esconderse tanto. También es una alegría con un punto de tristeza, porque piensas en todo lo que no estuvo cuando tú eras pequeña. Pero aun así, estoy feliz de que esté ocurriendo ahora porque mi hijo crecerá con este paso en la sociedad.

Barbie autista, con ropa holgada y complementos como unos cascos de cancelación de ruido, un comunicador y un fidget spinner

¿Necesitan más referentes los niños y niñas autistas?

Sí, sin duda. Los referentes ayudan a imaginar futuros posibles. Durante mucho tiempo, el autismo solo se ha contado desde los extremos: o el genio o la tragedia. Y la realidad es mucho más amplia. Los niños autistas necesitan ver personas autistas reales, diversas, con vidas normales, con dificultades y con alegrías. Necesitan saber que no hay una sola manera de ser autista ni una sola manera de vivir. Sin referentes, el mensaje es “no hay sitio para ti”. Con ellos, el mensaje cambia totalmente.

¿Los juguetes inclusivos deberían estar más generalizados? ¿También para niños no autistas?

Sí, totalmente. La inclusión no es solo para quienes pertenecen al colectivo representado. Es para todos. Los niños no autistas que juegan con juguetes inclusivos crecen con más empatía, con menos miedo a lo diferente. Aprenden desde pequeños que no todo el mundo siente, piensa o se comunica igual, y que eso está bien. Como decía antes, un juguete así puede ayudar a dar el primer paso en una conversación, a investigar más sobre el autismo y a ser más empático desde lo que se aprende.

Para muchos niños autistas, el juego es una forma de ordenar el mundo, de regularse, de expresar lo que no saben o no pueden decir con palabras.

Autista, madre de un hijo autista y fundadora de MadreTEA

¿Esta Barbie representa bien el autismo?

Lo hace con respeto. No intenta explicar todo el autismo, porque eso es imposible. Representa una forma, una experiencia concreta, y lo hace sin exagerar ni hacer una caricatura. Los elementos sensoriales como los cascos de cancelación de ruido, el comunicador, el fidget spinner (un dispositivo o jueguete sensorial que ayuda a los niños autistas a regularse emocionalmente), la ropa cómoda, los detalles, están alineados con la realidad de muchas personas autistas

Y eso ya es mucho, teniendo en cuenta que durante años no ha habido prácticamente ninguna representación. No representa a todas las personas autistas, pero abre la puerta a que existan muchas más.

¿Cómo definirías el autismo desde tu experiencia personal y como madre?

Para mí, el autismo es una forma diferente de estar en el mundo. Es sentir todo con otra intensidad: los sonidos, las emociones, el cansancio, la alegría, etc… todo lo que ocurre fuera, lo percibes con una intensidad diferente. No es una enfermedad. Lo que más duele no es el autismo, sino vivir en un entorno que no se adapta, que no escucha y que exige constantemente que te amoldes. Cuando hay comprensión y apoyo, el autismo no es un problema, es una forma diferente de ser.

¿Qué deberían saber las personas que no conocen el autismo de cerca?

Que el autismo no es lo que han visto en las películas. Que no todos los autistas son genios, ni todos los autistas son grandes dependientes. Que no todas las personas autistas son iguales. Que muchas pasan desapercibidas y aun así están agotadas de intentar encajar. Pero sobre todo, que el miedo viene del desconocimiento y que solo teniendo información de lo que es el autismo, conseguiremos educar a nuestros hijos en el respeto a la neurodiversidad, y también lo haremos con nuestro propio ejemplo como padres. Desde hace tiempo tengo muy clara una cosa: la divulgación no puede seguir viéndose como un hobby. Hablar de autismo, acompañar a familias y generar conocimiento necesita rigor, estructura y responsabilidad. 

Por eso, desde Madretea hemos preparado del I Congreso MADRETEA. Será el próximo 21 de marzo en Madrid, y para mí supone un paso muy importante hacia la calidad de información y la excelencia que las familias necesitamos y merecemos. Contaremos con Anne Igartiburu como presentadora, me acompañarán profesionales y voces expertas del ámbito del autismo, personas que trabajan desde la evidencia y la experiencia real, para que cada ponencia aporte valor, respuestas y herramientas útiles para las familias. El autismo merece espacios de máxima calidad. Y el 21 de marzo vamos a demostrar que eso es posible.

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