Beatriz Urra, psicóloga: "Los adolescentes se convierten en un blanco especialmente vulnerable para las apuestas online: buscan experiencias intensas, subestiman riesgos y son más impulsivos"


Aunque en España la edad legal para poder apostar está en los 18 años, muchos adolescentes se saltan esta prohibición y juegan con dinero. ¿Qué repercusiones puede tener en un cerebro que está en formación? ¿Qué riesgo hay de acabar desarrollando una adicción?


Beatriz Urra© Recurra Ginso
9 de enero de 2026 - 13:05 CET

El 19,8% de los adolescentes entre 14 y 18 años admite haber jugado con dinero en alguna ocasión, según datos del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, extrapolados de la encuesta ESTUDES.  La mayoría de estos juegos fueron presenciales (un 16,6% frente al 9% online), siendo este el tipo de juego que más crece a medida que aumenta la edad.

Para ti que te gusta

Este contenido es exclusivo para la comunidad de lectores de ¡HOLA!

Para disfrutar de 5 contenidos gratis cada mes debes navegar registrado.

Este contenido es solo para suscriptores.

Suscríbete ahora para seguir leyendo.

TIENES ACCESO A 5 CONTENIDOS DE CADA MES POR ESTAR REGISTRADO.

Recuerda navegar siempre con tu sesión iniciada.

La edad media de inicio en el juego son los 14 años, y al hablar de juego problemático a estas edades, las autoridades señalan las apuestas, las máquinas de azar y los juegos de cartas como los de mayor riesgo.

Para hablar de cómo afectan las apuestas al desarrollo de los menores, hemos charlado con Beatriz Urra, psicóloga y directora de los programas ambulatorios de Recurra Ginso.

La industria del juego y apuestas está diseñada para activar en las personas el circuito de la dopamina de forma intensa, el mismo que también interviene en otras conductas adictivas

Beatriz Urra, psicóloga

¿Qué supone para un cerebro adolescente el hecho de apostar?

Desde la Psicología y la Neurociencia sabemos que la adolescencia es una etapa de transformación donde las decisiones, emociones y la búsqueda de sensaciones funcionan de manera distinta a las de un adulto. Los jóvenes se convierten en un blanco especialmente vulnerable para las apuestas online. Todavía en esta etapa, se encuentran madurando y desarrollándose las áreas encargadas del control, planificación y la toma de decisiones de forma racional, por ello, es frecuente que los adolescentes busquen experiencias intensas, se sientan atraídos por recompensas de forma inmediata, subestimen riesgos o tomen decisiones de manera impulsiva. 

Las apuestas encajan fácilmente en ese patrón: son rápidas, accesibles, llenas de estímulos y con la promesa de una recompensa inmediata. Incluso en el día a día, vemos como deportistas e influencers las promocionan. La industria del juego y apuestas está diseñada para activar en las personas el circuito de la dopamina de forma intensa, el mismo que también interviene en otras conductas adictivas. Cada vez que gana o está cerca de hacerlo, se libera dopamina y adrenalina inmediatamente, reforzándose la conducta y aumentando el deseo de repetirla.

A los adolescentes, debido a características como su impulsividad y dificultad en el control de impulsos, les es costoso detenerse y parar, pareciendo que no haya un límite (más aún cuando juegan con dinero que no es suyo).

© Getty Images

¿Hay algún margen de seguridad en que las apuestas en menores no supongan un riesgo para ellos?

Desde luego no todos los adolescentes que apuestan desarrollan un trastorno, pero la adolescencia es una etapa en la que el cerebro es especialmente vulnerable a conductas de riesgo. Por eso, aunque no siempre derive en un problema, sí supone un riesgo elevado que conviene prevenir y estar atentos. Es importante que sociedad, familias y profesionales estemos atentos a estas conductas y sepamos acompañar y advertir de riesgos.

Hay chicos y chicas que prueban una vez (probablemente por influencia de su entorno) y no repiten al no sentirse atraídos; otros que no pierden el control y ellos mismos se autolimitan y, en ocasiones, algunos sienten curiosidad por conocerlo de cerca, pero es algo pasajero. Es importante señalarles que legalmente para jugar se exige la mayoría de edad, debido a todos los perjuicios y problemas que puede ocasionar.

¿Qué señales podemos observar para sospechar que el adolescente tiene un problema de adicción con las apuestas?

Son numerosas las señales que pueden observarse tanto a nivel conductual, emocional y/o social:

  • Generalmente pasan más tiempo del habitual dedicado al juego y apuestas, incluso dejando de realizar otras actividades y hobbies que antes le gustaba realizar.
  • Mentiras o evasivas a su entorno más cercano sobre lo que gasta o lo que realiza con el móvil.
  • Algunos llegan a endeudarse o piden dinero sin justificar. También es frecuente que desaparezcan ciertas cantidades de dinero en el hogar.
  • El rendimiento académico suele verse afectado, ya que su atención y motivación está puesta en el juego.
  • Cambios en las rutinas del sueño, higiene o alimentación.
  • Conflictos familiares, pérdida de confianza.
  • Signos de ansiedad, nerviosismo y frustración cuando pierden. Gritos, puñetazos en la mesa o, en ocasiones, llegan a romper el móvil.
  • Cambio del grupo de amistades. Prefieren pasar más tiempo con otros iguales que también comparten esta afición.
  • Pensamientos recurrentes sobre apostar o “cómo ganar”.
  • Minimización de riesgos o negación del problema.
© Getty Images

¿Cuál es el abordaje terapéutico en un menor con problemas con las apuestas?

Cuando aparecen las señales de alarma, los profesionales podemos ayudar a que el problema avance y escale rápidamente. El abordaje es multidimensional, ya que no sólo se trabaja en reducir o extinguir la conducta del juego, sino también las emociones, el entorno, el impacto que está teniendo en la vida del menor…

En Recurra GINSO, también creemos que es esencial trabajar con la familia, ya que pueden acompañarles sin culpabilizar, establecer límites claros, mejorar la comunicación, supervisar horarios y el uso de dispositivos. Es importante prevenir posibles recaídas, favorecer hábitos saludables y coordinar con otros recursos como la escuela.

© Egoitz - stock.adobe.com

¿Tienen estos adolescentes más riesgo de caer en otro tipo de adicciones?

El riesgo aumenta, pero ello no significa que el adolescente vaya a desarrollar otras adicciones con seguridad. Hay factores que sí pueden determinar cierta vulnerabilidad:

  • Factores personales: impulsividad, dificultad en la espera de la gratificación, baja autoestima, búsqueda de sensaciones muy estimulantes, sensación de “falsa seguridad”.
  • Mecanismos cerebrales comunes cuando liberan dopamina.
  • Escasa regulación emocional: evitación y negación de malestar personal, vía para evitar conflictos, forma de gestión de la ansiedad.
  • Normalización de conductas de riesgo en el entorno.
  • Amistades o familiares que apuestan y juegan con frecuencia.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.